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Reevaluación de adquisición de libros del MINCAP: las bibliotecas y sus lectores no pueden esperar

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Por: Rocío Barros y Sebastián Rodríguez-Peña


Señor director: 

Los libros de autores chilenos destinados a las bibliotecas públicas tendrán que seguir esperando. Hemos recibido del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio la desconcertante noticia de que, después de meses de tramitación, se repetirá la evaluación de todas las postulaciones admisibles del programa de Adquisición de Libros de Autores Chilenos 2025. ¿La razón? 86 títulos obtuvieron el puntaje máximo, pero el presupuesto no alcanza para comprarlos todos y las bases no contemplan cómo resolver ese empate.

Las asociaciones firmantes manifestamos nuestro total desacuerdo con esta decisión. La medida prolonga la incertidumbre y puede perjudicar a los títulos que ya obtuvieron la máxima calificación.

Es inaceptable que un programa que lleva años funcionando no tenga previsto cómo resolver una situación de esta naturaleza. Las consecuencias de esa falta de previsión no pueden recaer sobre quienes cumplieron con las condiciones de la convocatoria.

¿Por qué un libro que recibió 100 puntos podría dejar de tenerlos bajo los mismos criterios? El Ministerio debe explicar cómo garantizará la consistencia de las calificaciones y por qué es necesario reevaluar todas las postulaciones. Los títulos que ya alcanzaron el puntaje máximo no pueden mejorar su nota, pero sí recibir una menor.

Este programa permite que obras de autoras y autores nacionales lleguen a las bibliotecas públicas de todo Chile y estén disponibles para personas que no siempre pueden comprarlas. Fomenta la bibliodiversidad y amplía las oportunidades de conocer la creación literaria contemporánea del país. La demora posterga ese acceso y afecta a las comunidades para las que las bibliotecas son una vía fundamental de acercamiento a los libros y la lectura.

A la reducción propuesta de recursos del Fondo del Libro se suma ahora la demora en la adquisición de obras para bibliotecas públicas. Ambas situaciones debilitan las políticas de acceso al libro y la lectura. El Ministerio debe garantizar que estos programas cumplan su propósito y que los libros lleguen oportunamente a las comunidades.

Exigimos que el Ministerio explique cómo se llegó a esta situación y presente una solución que respete las evaluaciones ya realizadas, sin trasladar a las editoriales las consecuencias de una omisión en las bases. Asimismo, debe informar un calendario concreto para resolver la convocatoria y concretar la adquisición de los libros, con garantías de transparencia para todas las postulaciones.

Defendemos este programa por su importancia para la lectura, la creación nacional y la diversidad editorial. Las autoridades deben hacerse responsables de su funcionamiento y resolver esta situación sin seguir prolongando la espera.

Rocío Barros
Presidenta del Directorio de Editoriales de Chile

Sebastián Rodríguez-Peña
Presidente de la Corporación del Libro y la Lectura

 

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