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Oposición recoge el guante de Kast y acusa “toreo al Congreso” por Rabat: “Póngase los pantalones”
Desde Roma, el Presidente desafió a presentar la acusación constitucional contra su ministro de Justicia. La oposición respondió con duras críticas y exigió su salida. Mientras tanto, el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), reconoció que será difícil evitar descuelgues oficialistas.
La oposición recogió el guante lanzado por el Presidente José Antonio Kast desde Roma y salió a golpearlo donde más le duele: su respaldo a Fernando Rabat.
El Mandatario desafió al Congreso a presentar de una vez la acusación constitucional contra el ministro de Justicia y reivindicó su autoridad para mantenerlo en el cargo.
En declaraciones a la prensa desde el Congreso, parlamentarios de la DC al Frente Amplio dieron una sola respuesta: que Kast asuma las consecuencias políticas y remueva al secretario de Estado.
“Es un toreo al Congreso”, cuestionó el senador Iván Flores (DC), quien calificó las declaraciones presidenciales como un “día de furia” y advirtió que ese tono no contribuye a la relación entre ambos poderes del Estado.
“¿Es tan valioso Rabat para el Presidente de la República o es sencillamente la tozudez de no dar el brazo a torcer?”, emplazó el parlamentario.
El intercambio comenzó cuando Kast, desde su gira europea, volvió a blindar a Rabat y recordó que la facultad de remover ministros corresponde exclusivamente al Presidente.
“La responsabilidad política, no de derecho, la asumí yo”, afirmó, antes de desafiar a la oposición: “Han tenido una semana para presentar la acusación constitucional, no lo han hecho. ¿Por qué? Que la presenten y que se vote”.
“Uno de los dos está mintiendo”
La respuesta más dura vino del presidente del PPD, Raúl Soto, quien apuntó a una contradicción entre las explicaciones de Rabat y las del propio Kast.
“Primero, el ministro Rabat dijo que el Presidente no sabía de estos decretos y trató de liberarlo de responsabilidad. Ahora el Presidente, para respaldar a su ministro, se echa la culpa a él mismo. ¿A quién le creemos? Uno de los dos está mintiendo”, acusó.
Soto también cuestionó que Kast lleve casi dos semanas enfrentando la crisis sin pedir la renuncia del ministro.
“Todavía no es capaz de ponerse los pantalones y pedirle la renuncia a su ministro de Justicia”, disparó.
Desde el PS, el jefe de bancada Raúl Leiva sostuvo que el emplazamiento presidencial debería dirigirse al propio Rabat, a quien reprochó no entregar los 56 decretos de rebaja de condena a sentenciados por delitos sexuales contra menores.
“Usted, Presidente, dijo que había cometido un error, y grave. Corríjalo, enmiéndelo”, exigió.
Su compañero de bancada Daniel Manouchehri acusó al Mandatario de falta de empatía con las víctimas y lo emplazó a explicar por qué sigue respaldando al ministro.
La diputada Carolina Tello (FA) fue igualmente directa: “Presidente Kast, si tiene tanto apuro por cerrar esta crisis, pida la renuncia de su ministro de Justicia”. También exigió transparentar los decretos y presentar un plan de apoyo a las víctimas.
Alessandri admite que será difícil ordenar los votos
Pero la ofensiva opositora no es el único problema de La Moneda. Desde la propia comitiva presidencial en Roma, el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), reconoció las dificultades para mantener unido al oficialismo ante una eventual votación.
“Está difícil que, por lo ocurrido, con la crisis del ministro Rabat, no haya descuelgues”, admitió.
Alessandri llamó a los parlamentarios oficialistas a rechazar la acusación constitucional, aunque aclaró que superar esa votación no garantiza la permanencia de Rabat durante todo el mandato.
“La primera barrera que tendremos que pasar ahora es la acusación constitucional”, sostuvo, reconociendo que cada votación pone a prueba la unidad de los partidos que respaldan a Kast.
Así, mientras el Presidente desafía a la oposición a presentar el libelo, su propio sector reconoce que no tiene asegurados todos los votos para defender al ministro.
La acusación todavía no ha sido ingresada formalmente. Pero la disputa ya tiene a Kast enfrentado con la oposición y obligado a contener los descuelgues de su propia coalición.