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Muerte y sufrimiento: la fracasada estrategia de Piñera que ya se intentó hace 130 años con igual resultado

por 15 noviembre, 2018

Muerte y sufrimiento: la fracasada estrategia de Piñera que ya se intentó hace 130 años con igual resultado
La muerte de Camilo Catrillanca Marín corona el fracaso total de la militarización en La Araucanía, de la visión de Alfredo Moreno que cree que el conflicto es un asunto de pobreza, o del Intendente Mayol que justifica la violencia desmedida por tratarse de un tema de violencia común. Resolver un problema político por medio de la represión no es la primera vez que se intenta. Los presidentes José Joaquín Pérez y Domingo Santa María, enviaron una dotación militar con armamento de guerra a La Araucanía, asesinando a mujeres y niños inocentes, entre 1861 y 1883. Hoy, 130 años después, es posible concluir que esa fracasada estrategia se sigue aplicando, ahora por el Gobierno actual, situación que no podemos volver a permitir.  
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La estrategia del Gobierno para resolver el conflicto entre el Estado y el Pueblo Mapuche, a juicio del Ejecutivo, pareciera ser que consiste en enviar un comando de operaciones policiales preparado en el extranjero para combatir el terrorismo y los carteles de la droga, a una región en que hay un pueblo reivindicando derechos políticos y territoriales, una paradoja, ya que los carteles del narcoterrorismo están en Santiago e Iquique fundamentalmente.      

En efecto, el llamado Comando Jungla se preparó en Colombia, donde se descubrió la operación policial “Falso Positivo”, donde agentes de la policía mataban a civiles inocentes para culpar de terrorismo a la FARC, y segundo, que procesaban a personas inocentes acusándolas de terroristas para finalmente terminar absueltas y querellándose contra el Estado por cientos de millones, por acusaciones falsas. Tras esto, se puede concluir que llevar a un comando policial a prepararse a Colombia no trae como resultado mediaciones ni negociaciones políticas, sino que están preparados para asesinar personas.

Y este es lo que ocurrió en Ercilla, donde efectivos de la policía asesinaron a Camilo Catrillanca Marín, de 24 años de edad, en medio de un operativo de dudosa legalidad del Comando Jungla, que viene a confirmar que el Gobierno de Sebastián Piñera reforzaría la seguridad en la zona, para grandes empresarios que exigen una mayor protección a sus fundos para la explotación.

Llama la atención que hablen de la necesaria paz en La Araucanía por métodos violentos, cuyo resultado sería más violencia, lo que acredita que hay un desmedido intento en transformar el problema político entre el Estado y el Pueblo Mapuche, que nace desde la violación del Tratado de Tapihue –firmado en 1825–, en el Gobierno de Ramón Freire, en un problema de seguridad pública, transformado este histórico caso en un conflicto de delincuencia común como lo declara el intendente Mayol, o para el ministro Moreno, la creencia de que el origen del conflicto es la pobreza. Esto es absolutamente falso.

El poder del Estado es para “proteger a los más débiles de la opresión, contener a los ambiciosos y asegurar a cada uno la posesión de lo que les pertenece”, así lo dice hasta el Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau. Pacto que claramente está violando hoy el Ejecutivo, lo que no se puede permitir.

Llama la atención que hablen de la necesaria paz en La Araucanía por métodos violentos, cuyo resultado sería más violencia, lo que acredita que hay un desmedido intento en transformar el problema político entre el Estado y el Pueblo Mapuche, que nace desde la violación del Tratado de Tapihue –firmado en 1825–, en el Gobierno de Ramón Freire, en un problema de seguridad pública, transformado este histórico caso en un conflicto de delincuencia común como lo declara el intendente Mayol, o para el ministro Moreno, la creencia de que el origen del conflicto es la pobreza. Esto es absolutamente falso.    

Este problema político intentaron resolverlo por medios violentos los presidentes José Joaquín Pérez y Domingo Santa María, enviando una dotación militar con armamento de guerra a La Araucanía, asesinando a mujeres y niños inocentes. Entre 1861 y 1883. Hoy, 130 años después, es posible concluir que esa estrategia violenta y fracasada se sigue aplicando, ahora por el Gobierno actual, situación que no podemos volver a permitir.  

En consecuencia, la policía depende del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, por lo que la responsabilidad política sobre los hechos ocurridos en Ercilla depende exclusivamente del ministro del Interior, Andrés Chadwick, por lo tanto, lo que corresponde acá es que los parlamentarios tomen decisiones políticas para exigir que el ministro Chadwick responda por estas acciones mediante una interpelación.

Paralelamente, el debido proceso debe condenar a los culpables, porque no es la primera vez que ocurre esto, solo debemos recordar que efectivos de Carabineros asesinaron por la espalda a Matías Catrileo, lo que se está repitiendo hoy.  

Estoy convencido de que la no violencia es el camino y no el fin y me niego a creer que en democracia se intente resolver el problema político entre el Estado y el Pueblo Mapuche por medios policiales, judiciales y militares, violentos en definitiva y que fomentan las distancias. No solo porque la historia ha demostrado que esa vía es equivocada y que causa dolor a inocentes, sino también porque no se puede lograr la paz a través de la represión.

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