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Tensiones y perspectivas en torno a la escolarización temprana de la Educación Parvularia Opinión

Tensiones y perspectivas en torno a la escolarización temprana de la Educación Parvularia

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Felipe Godoy.
Por : Felipe Godoy. Investigador del Centro Justicia Educacional UC
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Cuando hablamos de escolarización temprana de la educación parvularia, nos referimos al proceso mediante el cual este nivel educativo adopta formas y métodos pedagógicos característicos del sistema escolar tradicional.


Esta tendencia, además, suele llevar asociado un énfasis instruccional en ámbitos del aprendizaje más protagónicos en la escuela, como lenguaje y matemáticas, en desmedro de otros menos valorados en la etapa escolar –y en la sociedad en general–, como la expresión artística, la educación física e, incluso, las ciencias sociales y naturales.

Esta tendencia ha generado un debate importante en el ámbito educativo. Algunos especialistas expresan preocupación por la posible restricción de oportunidades que esto implica para el desarrollo integral de niñas y niños, señalando que se privilegia la enseñanza de ciertos contenidos específicos por sobre otros, y que las estrategias pedagógicas más estructuradas tienden a desplazar al juego como método principal de aprendizaje. Otros, por su parte, destacan la relevancia de no perder de vista el desarrollo de habilidades fundamentales durante la primera infancia, como el lenguaje, las matemáticas y, en menor medida, las ciencias naturales.

El debate pone de manifiesto una aparente contradicción entre juego y desarrollo integral, por una parte, y el foco en el aprendizaje temprano de aspectos ampliamente valorados por la sociedad, como los indicados anteriormente.

En la teoría, varias investigaciones nos muestran que esta contraposición no debería ser tal, considerando que juego y aprendizaje van estrechamente de la mano durante la primera infancia: la mejor forma en que las niñas y niños aprenden es jugando. Por ende, la forma más respetuosa y adecuada desde el punto de vista técnico para mediar el aprendizaje de niñas y niños durante sus primeros años de vida es el juego.

¿Por qué entonces estos dos aspectos tan importantes aparecen como antagonistas en la realidad? Vale la pena esbozar dos razones.

Por un lado, la enseñanza a través del juego es un trabajo complejo que requiere personal educativo altamente calificado para ponerse en práctica. Por lo tanto, contar con equipos pedagógicos bien preparados para este trabajo implica un desafío costoso para las políticas educativas de un país de ingreso medio como Chile.

Por otro, a modo más general, las políticas educativas implementadas en nuestro país en las últimas décadas se han alineado con una tendencia global hacia la estandarización, materializada en la exacerbación de evaluaciones, aseguramiento de la calidad basado en rendición de cuentas con altas consecuencias y foco en el desarrollo de habilidades básicas como las ya mencionadas anteriormente.

En este escenario, no es extraño que los niveles de kínder y primero básico se vean presionados a adaptar sus prácticas y objetivos pedagógicos para cumplir con los objetivos priorizados por el sistema.

Seguramente existen otros motivos adicionales que permiten entender el fenómeno de la escolarización temprana o la tensión existente entre juego y aprendizaje. Por esta razón, en un nuevo Diálogo del Centro de Justicia Educacional, exploraremos distintas perspectivas sobre cómo navegar la transición educativa desde la educación inicial hacia los primeros años de educación básica, las tensiones asociadas a la escolarización temprana y las implicancias prácticas para las comunidades educativas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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