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La importancia y la verdad sobre los humedales Opinión Cedida

La importancia y la verdad sobre los humedales

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Gabriela Mancilla Guajardo
Por : Gabriela Mancilla Guajardo Coordinadora proyectos agua, Fundacion Plantae
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Los humedales son infraestructura verde, fundamentales para enfrentar la crisis climática, actuando tanto en la mitigación como en la adaptación. La prioridad y el mensaje son: evitar que retrocedan.


Habitualmente, desde una visión simplista y sin criterios técnicos, los humedales son vistos como sitios baldíos, o simplemente agua acumulada tras las lluvias. En realidad, los humedales son espacios naturales en los cuales el paisaje y las especies presentes están reguladas por suelos saturados de agua. Desde dichos entornos, aparecen diferentes beneficios para las poblaciones humanas que los circundan, los denominados servicios ecosistémicos (SSEE), que tienen directa relación con los atributos de la naturaleza que mejoran nuestra calidad de vida.

Santuario de la Naturaleza Humedales Angachilla, Valdivia, Región de Los Ríos. Créditos: Fernando Ruz.

Los humedales son sumideros de aguas lluvia que actúan como una esponja que absorbe precipitaciones y las deposita en las napas subterráneas y otros cauces, aportando así a nuestras reservas de agua, al igual que los glaciares de la alta cordillera y la Patagonia.

Por otro lado, brindan seguridad, al cumplir el rol de escudos naturales contra marejadas y tsunamis en zonas costeras. Gracias a la vegetación que los caracteriza son capaces de regular las elevadas temperaturas que pudieran ocurrir en temporadas estivales, y ejercen el rol de barrera acústica, absorbiendo los ruidos de la ciudad, todo esto sumado a que son espacios de disfrute, recreación y contemplación, instancias claves para la salud mental en la urbe.

Pato yeco en Valdivia, Región de Los Ríos. Créditos: Mylthon Jiménez.

Por todo ello, los humedales son considerados espacios naturales de alto valor, y no es raro que se les atribuyan categorias de protección oficial bajo las normas ambientales que se han ido construyendo en el país. En ese sentido, y considerando las condiciones de sus suelos hídricos, rellenar un humedal no es una respuesta responsable ante la necesidad habitacional que tenemos como sociedad, y en ningún caso podría considerarse como una real solución de vivienda digna.

Es más bien una acción cortoplacista e incluso insensata, que dejaría expuesta a la población a problemáticas visibles y costosas de reparar. Ejemplos de esto hay en abundancia: inundaciones, daños estructurales, humedad y hongos han sido denunciados en distintas ciudades del país, como el sector Valle Los Volcanes en Puerto Montt, la población San Pedro de la comuna de Valdivia, y la comuna de Quilicura de la Región Metropolitana, todos casos que han aparecido en la contingencia mediática y que afectaron directamente la salud e integridad de las personas que habitan allí.

Esto es más preocupante aún al ver que los errores en la planificación urbana siguen ocurriendo, como la noticia del humedal Paicaví en Concepción, donde se ha autorizado la construcción sobre este sin siquiera respetar su declaratoria de humedal urbano, respaldada técnica y empíricamente.

Cisnes de cuello negro en Valdivia, Región de Los Ríos. Créditos: Gerónimo Ortiz.

Por tanto, exigir que no se alteren los humedales para la construcción de viviendas no es romántico ni tampoco un ideal netamente ambiental: es hacer un llamado a planificar de manera responsable, considerando los riesgos y altos costos que esto podría traer. La necesidad habitacional es una realidad urgente y dolorosa, pero para abordarla es imperativo considerar que las características de los suelos de los humedales no son idóneas para estos efectos.

La solución no puede ser un parche temporal que lo único seguro que traería son los altos costos que, como Estado y país, tendremos que asumir para resolver desastres que son completamente evitables.

Humedal urbano Catrico en Valdivia, Región de Los Ríos. Créditos: Felipe Zanotti.

Finalmente, los humedales son infraestructura verde, fundamentales para enfrentar la crisis climática, actuando tanto en la mitigación como en la adaptación. La prioridad y el mensaje son: evitar que retrocedan, dado que por múltiples acciones –como el cambio de uso de suelo por parcelaciones, los rellenos y la explotación irracional de turberas– están desapareciendo a tasas iguales o mayores que la deforestación a nivel global. Bajo la premisa de desarrollo sustentable y uso consciente de nuestros espacios naturales, es mandatorio cuidarlos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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