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La importancia de Bolivia para Chile
Es hora de restablecer relaciones y de entender que Chile y Bolivia juntos son más que la suma de lo que cada uno trae a la mesa. Es hora de que las relaciones con los países vecinales sean la prioridad de las relaciones exteriores de nuestro país.
Basta mirar un mapa de la región para darse cuenta de la importancia de Bolivia y la influencia geopolítica que su ubicación al centro de Sudamérica ejerce sobre Chile, el Perú, la Argentina, Brasil y Paraguay. Lo que pase en Bolivia no es neutro para sus vecinos y en particular para Chile, un país con el cual además comparte importantes lazos y dependencias económicas, y una larga frontera de aproximadamente 850 kilómetros, los cuales –por estar en altura– no son fáciles de controlar, pero no por ello es imposible, de cara a lo que entra y sale en materia de contrabando, narcotráfico y movimiento de personas.
Con la elección del presidente Rodrigo Paz todos pensamos que relacionarse con Bolivia sería más simple y que podríamos salir de una relación complicada, una que hacía difícil cualquier cosa que se buscara en materia de seguridad pública y hasta –en oportunidades– haciendo complicada la relación económica, a pesar de la alta dependencia que tienen Bolivia y el norte de Chile.
En los primeros meses del presidente Paz, todo parecía fluir e incluso hablábamos de restablecer relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadores, a fin de dejar la modalidad de tener cónsules generales con rango de embajador. Hablábamos de dejar de lado la eterna discusión de la salida al mar de Bolivia y concentrarnos en las emergencias de seguridad y de la economía, una que nos afecta por igual a los dos países.
Tener buenas relaciones con una Bolivia estable en lo político facilita todo lo que es control de fronteras, pudiendo realizarse de ambos lados y no solo con el acento puesto en Chile. Ello nos permite dedicar menos recursos humanos y materiales a evitar que el contrabando, el crimen organizado y los flujos ilegales de personas pasen por nuestras fronteras, algo que cuando las cosas se desordenan allá nos exige esfuerzos mayores, más aún cuando las fuerzas de seguridad de Bolivia están dedicadas a controlar el orden público de ese país y no a lo que sucede en las fronteras que la separan de los países vecinos que la rodean.
Está claro que la reunión que se realizó la semana pasada en Santiago, el 28 de mayo, con la concurrencia de Ecuador, Perú, Argentina, Bolivia y Chile era necesaria y mandatoria. Los cinco países enfrentamos los fenómenos de crimen organizado transnacional que se manifiestan en flujos bidireccionales del narco, y de contrabandistas de bienes y personas, los que podrían aumentar y hacerse más presentes si es que los esfuerzos de los Estados Unidos se concentran en la Latinoamérica Norte, que es desde donde se generan los tráficos de drogas y personas que a ellos los afectan, empujando a que el crimen organizado traslade sus lucrativos negocios más al sur, haciendo más necesarios que nunca la coordinación y el trabajo conjunto de los países antes mencionados.
Por ello es un imperativo que los propios países que nos vemos afectados por los mismos fenómenos criminales actuemos apoyando firmemente la democracia e institucionalidad de Bolivia, algo que para nosotros incluso es más importante aún, producto de la larga frontera que compartimos y la interdependencia económica que tenemos. Una Bolivia en condición de Estado fallido es un riesgo que no podemos aceptar. Apoyar al presidente Rodrigo Paz Pereira y su Gobierno democráticamente electo debe ser una prioridad de nuestra política exterior y de los países sudamericanos.
Esta semana, la primera de junio de 2026, asume como cónsul general el embajador Roberto Ruiz, el que esperamos prontamente cambie su condición a embajador de la República de Chile. Es hora de restablecer relaciones y de entender que Chile y Bolivia juntos son más que la suma de lo que cada uno trae a la mesa. Es hora de que las relaciones con los países vecinales sean la prioridad de las relaciones exteriores de nuestro país.
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