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Marruecos y la urgencia de un centro regional de pensamiento pluricultural Opinión Crédito: academia del Reino de Marruecos, Wikipedia

Marruecos y la urgencia de un centro regional de pensamiento pluricultural

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La experiencia en Rabat invita a una reflexión urgente: ¿por qué América Latina, y en particular Chile, no cuenta con una institución semejante? En un contexto de debilitamiento del sistema multilateral, se hace evidente la necesidad de un espacio regional de pensamiento estratégico.


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En abril pasado tuve la oportunidad de asistir como oyente, en Rabat, a la 51ª sesión de la Academia del Reino de Marruecos. Allí, sus miembros y expertos internacionales abordaron un tema fascinante: la relación entre la inteligencia artificial (IA) y la búsqueda de una epistemología compartida entre humanos y algoritmos. El mismo tema que, un mes después y desde su mirada, abordó el Papa León XIV en su reciente Encíclica Magnífica Humanitas.

Participaron matemáticos, físicos, filósofos, políticos y especialistas de países tan diversos como Suiza, Senegal, Italia, Francia, Mauritania, Uganda, Estados Unidos, Portugal, Corea, Japón, Perú y Chile. Entre los temas abordados estuvieron los aportes, desafíos y peligros de la IA, la falta de una regulación armonizada a nivel mundial, la competencia por recursos esenciales como el agua y los dilemas éticos que plantea dicha tecnología.

La Academia del Reino de Marruecos

Fundada en 1977, esta Academia se ha consolidado como una institución de prestigio internacional. Con sede en Rabat, inició sus actividades como centro de pensamiento científico y cultural para África, el Mediterráneo y el mundo árabe. Actualmente su actividad se ha expandido a países de Asia y América Latina. 

Como tal, promueve el diálogo entre culturas y civilizaciones, alineando la investigación científica con el ethos humanista, religioso o laico. De hecho, hoy ejerce un rol de diplomacia cultural -una forma de soft power– que proyecta la influencia de Marruecos más allá de sus fronteras.

La institución está integrada por 30 miembros marroquíes y otros 30 de Asia, África, Europa y América Latina. Entre sus miembros más conocidos estuvieron Léopold Sédar Senghor, Amadou-Mahtar M’Bow, Maurice Druon, Edgar Faure, Henry Kissinger y Neil Armstrong. Actualmente la integran el cardenal Pietro Parolin, Romano Prodi, Pascal Lamy y destacados científicos e intelectuales de diversas especialidades, tres de nuestra región

La lección para América Latina

La experiencia en Rabat invita a una reflexión urgente: ¿por qué América Latina, y en particular Chile, no cuenta con una institución semejante? En un contexto de debilitamiento del sistema multilateral, de ineficacia en la solución pacífica de controversias y de cambios en la política mundial, se hace evidente la necesidad de un espacio regional de pensamiento estratégico. 

Integrado por científicos, economistas, filósofos, teólogos, escritores y políticos, ese espacio permitiría imaginar y proponer respuestas para los desafíos vigentes: pérdida de empleos por la automatización, el narcotráfico corruptor, el crimen organizado, la ciberseguridad y la gobernanza democrática. Todo ello desde una perspectiva de largo plazo, políticamente transversal, libre de las urgencias del poder, del cortoplacismo de las encuestas y de la manipulación vía algoritmos.

Un llamado a la acción

Crear una instancia científica y cultural en América Latina, inspirada en una institución multicultural y científica como la mencionada, sería un aporte decisivo para la seguridad regional, la calidad de la política y la construcción de un futuro común. 

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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