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Para aprender economía Opinión

Para aprender economía

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Sergio Arancibia
Por : Sergio Arancibia Doctor en Economía, Licenciado en Comunicación Social, profesor universitario e investigador Instituto Igualdad
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Aun cuando a veces se piense lo contrario, la economía no es en el fondo una ciencia compleja, pero hay en el país una cantidad no menor de ciudadanos que creen que el mundo empieza y termina en su micro mundo conocido.


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No entienden mucho de la economía nacional ni mucho menos de la economía internacional, ni de los canales a través de las cuales estas afectan su vida cotidiana y terminan afectando incluso lo que sucede en la mesa familiar.

Sin embargo, todos han tenido que aprender recientemente – en un cursillo breve, obligado  y concentrado – que en el otro rincón del planeta había una guerra entre Estados Unidos y un país llamado Irán.

Este último es un importante productor de petróleo y, además, tiene capacidad de controlar el tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde pasa, en condiciones normales, una parte importante del petróleo que se produce en el Medio Oriente.

Y que todo eso afectó el precio internacional del petróleo, y eso ocasionó que el precio de la gasolina en Chile sufriera un alza relevante, con lo cual también subieron los valores de todos los bienes que necesitan de gasolina o de petróleo para ser producidos o para ser transportados hasta el consumidor final.

Fue una impresionante clase de economía internacional que no se dio en un aula universitaria, sino en ese inmenso anfiteatro conformado por las calles y los mercados de todo Chile.

Pero las clases de economía no llegan solo hasta ahí. Según los últimos análisis del Banco Central de Chile, la economía de nuestro país solo crecerá en el presente año, en una cifra que se ubicará entre el 1.0% y el 1.75%.

Es una cifra bastante pobre, que no se compara con la cifra que se presentó durante el año anterior, ni con la cifra que el propio gobierno actual había visualizado con respecto a su primer año de gobierno. Tuvieron que rebajar y sincerar sus proyecciones. 

Además del poco crecimiento habrá inflación – mayor que la del año anterior – y habrá una baja de las exportaciones y posiblemente también de las importaciones.

También tendrá lugar un menor gasto fiscal en salud, – y en otros servicios sociales – lo cual significa que la salud pública será menor y/o de menor calidad.

El poco crecimiento del PIB se refiere a que crecen poco el producto y los ingresos, y los chilenos seguirán siendo más o menos iguales de pobres.

En realidad, seguirán un poco peor, pues el ingreso generado, que en términos globales es muy poco, se repartirá de una forma tal que irá mucho para los que tienen mucho y muy poco para los que tienen poco. 

Es dable suponer que, con ese crecimiento tan modesto del producto, no haya crecimiento de la ocupación y seguirán sobreviviendo en el país casi un millón de desempleados.

Esa es otra lección importante de economía que, bien explicada, es comprendida hasta por los más alejados de la ciencia económica. 

Una tercera lección es que lo que sucederá en el país en el presente año – que no será muy bueno –  tiene como causa algunas cosas que suceden en la economía internacional, pero que el gobierno también tiene una cuota no pequeña de responsabilidad, dada por sus medidas de política económica.

No puede echarle toda la culpa al empedrado.  El bajar los impuestos a los más ricos, los hace más ricos, pero no necesariamente más emprendedores, ni más inversores, ni más arriesgados, ni más agradecidos, ni más patriotas. El mercado financiero internacional está hoy en día altamente integrado y casi todo el que quiera puede sacar sus dineros fuera del país, invirtiéndolos en el exterior en bonos, acciones, depósitos, fábricas o viviendas.

En el primer trimestre del presente año la fuga de capitales del país alcanzó a la suma 2.163 millones de dólares, lo cual es una suma muy grande para los números de la economía chilena. 

Por más que existan economistas que utilizan un lenguaje un tanto complicado, que muchas veces no es fácilmente comprendido por el grueso de la población, los sucesos recientes de la economía internacional y de la política económica interna, llevan a que aprendan economía hasta los que usualmente no tienen ningún interés en ella.

Alguien dijo, tiempo atrás, que uno comprendía mejor la ley de gravedad cuando se le cae el techo de la casa encima. Con la economía parece estar sucediendo algo similar. 

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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