Opinión
Mayor colaboración en Educación Superior
Los desafíos a futuro van a incluir el logro de las metas y proyectos que se generen, con indicadores y proyecciones, lo que va a depender de la interacción, profundidad y trabajo conjunto entre las instituciones.
Nuestro país enfrenta grandes desafíos que se orientan a avanzar en medidas y acciones que permitan alcanzar un desarrollo integral, abordando las necesidades acuciantes de nuestra población. En esta tarea, las instituciones de Educación Superior (ES) cumplen un rol muy relevante, en un sistema que es complejo, diverso y que debiera tener una mayor articulación que la que presenta en la actualidad. Existen más de ciento sesenta instituciones, distribuidas a lo largo y ancho del país, con más de un millón trescientos mil estudiantes, distribuido en universidades y en la educación técnico-profesional.
Las características de estas instituciones son muy variadas, presentan diferentes objetivos, compartiendo el anhelo de servir al país y de formar a los jóvenes y adultos de manera integral instalando al estudiante en el centro. Se destaca la relevancia de las instituciones en regiones en términos de aporte crucial al desarrollo de sus comunidades. Es importante el concepto de valorar a cada institución en lo que es original y propio. No hay ninguna institución que sean tan grande y completa que no requiera un apoyo complementario externo, así como tampoco existe una tan pequeña que no pueda aportar de manera sustantiva al desarrollo integrado del sistema de ES.
En la educación centrada en los estudiantes es clave potenciar las diferentes miradas, para lo cual se requiere de activa colaboración entre la gran variedad de instituciones. Así, de esta manera se promueve la enseñanza e investigación colaborativa y el crecimiento colectivo produciendo sin duda un aprendizaje más profundo. Esta mirada está en la base del trabajo interdisciplinario, la colaboración mutua y un mejor clima en la comunidad. Esto supone trabajar por favorecer el trabajo en equipo, aspecto crucial para el futuro desempeño en el campo laboral.
La educación es para toda la vida y en esa trayectoria de permanente formación pueden intervenir diferentes instituciones. Un alumno puede empezar estudios en un CFT y provenir de una ruta articulada de la educación media, luego emplearse del mundo del trabajo, después de adquirir experiencia, seguir estudios presenciales o en distintas modalidades en un IP o una universidad. Ayudar a construir esos puentes es un aporte para Chile y sus comunidades educativas, porque así se van estableciendo las trayectorias necesarias para este desarrollo humano y su sistema educativo como un todo.
Por el lado de las colaboraciones institucionales y sus aportes al entorno, las posibles alianzas en los distintos niveles de la ES son muy relevantes también, de especial manera cuando las IES sitúan su quehacer en los territorios y abocan su quehacer en las dinámicas del desarrollo socio productivo. En este sentido, combinar el valioso conocimiento acumulado en las universidades con la vocación del hacer que caracteriza a las IP CFT es un camino que puede acercar el mundo de la educación superior a las necesidades de las diversas localidades de Chile y de esta manera promover un desarrollo más competitivo y equitativo.
Los proyectos y propuestas de trabajo de las diferentes instituciones universitarias y técnico-profesionales serán necesariamente diferentes y valiosas en sí mismas, con un aporte necesario y original dependiendo de la realidad de cada sector. Esto requiere de diálogo, espacios de encuentro y una mirada que favorezca la colaboración y el trabajo conjunto. En esta tarea, la Fundación Aequalis, en su labor de Foro de la Educación Superior, juega un rol relevante al poner en contacto a todas las instituciones y a sus académicos, con el objetivo común de avanzar en el conocimiento mutuo y la generación de proyectos el trabajo colaborativo desde las diferentes realidades. Esto requiere de flexibilidad, apertura, resiliencia e innovación en las comunidades de las instituciones para adaptarse a este trabajo conjunto.
Los ejemplos de colaboración incluyen espacios de reflexión académica; estudios y análisis de evidencia para la discusión pública; articulación de redes con el sector público y privado; identificación de nuevas políticas públicas que permitan un mayor aporte de la ES al servicio del país, entre otros. En este año hemos centrado este aporte en actividades en el formato de Seminarios interdisciplinarios, -el siguiente se realizará en el mes de agosto en Concepción-, con presencia de representantes del gobierno regional, el sector productivo, asociaciones gremiales y los rectores/as de las instituciones de ES de diferentes zonas del país, acogidos por la Universidad de Concepción. Cada integrante de estos paneles ha aportado y lo seguirán haciendo desde su propia realidad y trabajo dedicado al interior de sus comunidades. Con este esfuerzo, la importancia será el dialogo fructífero que se genere.
Los desafíos a futuro van a incluir el logro de las metas y proyectos que se generen, con indicadores y proyecciones, lo que va a depender de la interacción, profundidad y trabajo conjunto entre las instituciones. Aportar al desarrollo integral de Chile está muy ligado a la colaboración entre sus instituciones de Educación Superior, lo que requiere esfuerzo, trabajo dedicado y confianza en que juntos podremos tener resultados que signifiquen un real avance en nuestro desarrollo integral.
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