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Urruticochea, entre la crueldad y el regreso de la agenda ultraconservadora Opinión

Urruticochea, entre la crueldad y el regreso de la agenda ultraconservadora

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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Si Urruticochea buscaba llamar la atención, no sólo lo logró, sino que, además, provocó una reacción de grupos políticos y feministas que estaban silentes.


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El diseñador gráfico y hoy diputado, Cristóbal Ignacio de Loyola Urruticoechea Ríos, es lo que se podría denominar un ultraconservador de la agenda cultural, moral, sexual y familiar.

En 2021 presentó un proyecto de reforma constitucional para prohibir el uso del lenguaje inclusivo en la etapa escolar y luego ingresó un requerimiento a las universidades de Chile y Santiago para que le informaran a la Cámara de Diputados sobre “los cursos, centros, programas y planes de estudio que se refieran a temáticas relacionadas con estudios de género, ideología de género, perspectiva de género, diversidad sexual y feminismo, detallando sus principales características e individualizando a los funcionarios o docentes que están a cargo de ellos”. Por supuesto, ambos centros de estudio se negaron por constituir un intento de violar la libertad de pensamiento, pilar de una universidad.

En 2022, Urruticochea -siempre junto a otro ultraconservador, el diputado Jürgensen- presentó un proyecto que buscaba derogar la ley de aborto -vigente desde 2017- en dos de sus tres causales. El diputado, expresó que, en el caso de violación, “al violador todas las penas que existen y más, pero al inocente, vida. Por lo demás, una mujer que ha sido violada y aborta no se desviola ni física ni moralmente”. La frase recibió una lluvia de críticas, incluidas las de personas de derecha.

Ese mismo año, Urruticoechea presentó un proyecto de ley cuyo objetivo era prohibir la participación de deportistas transgénero en deportes de alto rendimiento contra personas de un sexo biológico distinto al suyo. También se opuso duramente a la eutanasia en la discusión parlamentaria, y trató de “desviados” a las diversidades sexuales en la discusión de la ley Zamudio 2.0.

En otra de sus intervenciones polémicas, levantó en redes la fake news: “Trampa vietnamita instalada en la casa de miembros de la CAM cubierta de ramas. Carabineros de Chile heridos gravemente al asistir al procedimiento. Gobierno de Chile actuemos, no más querellas, actuemos como toda la nación espera que lo hagamos”. Claro, la foto correspondía a una utilizada por el Viet Cong en Cu Chi, Vietnam.

Sus polémicas han alcanzado incluso a su sector político, como en el violento round que sostuvo con Iván Moreira a propósito de los incendios de 2023 en el sur.

Por cierto, el relato moralista y ultraconservador de Urruticochea, tiene más de una inconsistencia con su vida personal. Divorciado -vaya que se opusieron a esa ley- y casado en segunda oportunidad con la también ultraconservadora Vanessa Kaiser, fue investigado por el caso SQM y por mal uso de recursos públicos cuando se comprobó que su exseñora Küpfer Moller y uno de sus siete hijos cargaron bencina 40 veces en la ciudad de Valdivia por más de 7 millones de pesos, pese a que en esos momentos el diputado se encontraba en Valparaíso. En 2024, fue llevado a la comisión de ética de la Cámara, luego de que fuera sorprendido viendo una película mientras se votaba un importante proyecto de ley.

En materia política, Urruticochea tampoco ha mostrado mucha consistencia. Ostenta el récord de haber militado en Renovación Nacional, la UDI, Republicanos, Social Cristianos y ahora en el Partido Nacional Libertario, donde su cuñado es el líder de la colectividad. El giro del diputado es evidente, fue transitando del centro político a la extrema derecha.

La semana pasada, el controvertido diputado, presentó el proyecto denominado “Escucha su corazón”, que busca establecer que los médicos, antes de realizar un aborto, informen a las mujeres sobre “la actividad cardíaca embrionaria o fetal” a fin de “ofrecerle la oportunidad de escucharla”.

La propuesta -presentada junto a otros cinco parlamentarios libertarios y del Partido Republicano- es una copia textual de la medida implementada por el régimen ultraconservador de la Hungría de Viktor Orbán.

El proyecto incorpora una cláusula, que, en la práctica, impide el aborto en las causales que contiene la ley: “la madre del nonato podrá declinar libremente este ofrecimiento; con todo, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si esa situación se verifica”.

La iniciativa generó duras críticas de diversos sectores, incluyendo Chilevamos. Karla Rubilar (RN) señaló que esta iniciativa representa un severo retroceso en los derechos de las mujeres. Incluso, Ximena Ossandón que había firmado la iniciativa, le retiró su apoyo, argumentando que no lo había “leído completo” -vergüenza ajena dan algunos parlamentarios chilenos-.

La ministra de la Mujer, en cambio, señaló no tener opinión del proyecto, lo que considerando sus declaraciones previas es muy probable que signifique que está a favor de este.

Pero más allá de las contradicciones del diputado, y de su evidente interés de, cada cierto tiempo, crear una agenda artificial considerando que la ley aprobada hace nueve años logró un nivel de acuerdo transversal, no cabe duda de que este proyecto busca revictimizar a una mujer que está viviendo una situación límite y tiene niveles de crueldad inaceptables.

Sinceramente, la frase de que una mujer no se puede “desviolar” es un juicio aberrante, que no tiene ni la más mínima empatía y muestra un total desconocimiento de la ley vigente.

Si Urruticochea buscaba llamar la atención, no solo lo logró, sino que, además, provocó una reacción de grupos políticos y feministas que estaban silentes. En otro momento, podríamos pensar que esta es otra bravata de este diputado, sin embargo, ahora el partido Republicano -que se sumó a la iniciativa del PNL- está en el gobierno y pareciera seguir comportándose como una colectividad que no estuviera en el poder.

Kast candidato, excluyó la agenda valórica de su campaña y programa de gobierno, precisamente, para evitar la fuga masiva de votantes en segunda vuelta. Por tanto, si la estrategia de Urruticochea hubiera sido validada con La Moneda, significaría que el Gobierno quiere volver a instalar una agenda que despierta anticuerpos transversales, partiendo por sus aliados de Chilevamos. Y por cierto, le estaría dando en bandeja un tema que logra alinear a la oposición en su conjunto.

Con un respaldo de alrededor de 37% -21% menos que la votación obtenida en segunda vuelta- a los cuatro meses, sería una apuesta francamente errada. Pero la ideología es más fuerte.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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