Publicidad
El estatuto de las 40 horas en turismo: la oportunidad de oro para un Subsidio Verde al Empleo Joven Opinión Crédito foto: imagen referencial, magnific.es

El estatuto de las 40 horas en turismo: la oportunidad de oro para un Subsidio Verde al Empleo Joven

Publicidad
Verónica Pardo Lagos
Por : Verónica Pardo Lagos Exsubsecretaria de Turismo.
Ver Más

Una posible solución, en este caso, que no exija crear nuevos fondos fiscales, consiste en repensar con audacia las herramientas de capacitación que ya existen en el SENCE. Se trata de dar vida a un Subsidio Verde al Empleo Joven.


El Mostrador Fuente Preferida

Ante los inminentes anuncios del Gobierno sobre la discusión del esperado estatuto especial para el turismo —medida clave demandada por los gremios para adaptar la Ley de 40 Horas a las particularidades del sector— la discusión pública sobre la reactivación laboral se encuentra en un punto crítico.

El turismo y la gastronomía no operan bajo la lógica tradicional del trabajo de oficina de lunes a viernes. En Chile, la actividad se ha desarrollado fundamentalmente en función de la estacionalidad. La apertura del debate sobre el empleo nos invita a abordar una mayor flexibilidad y esquemas de turnos excepcionales que permitan amortiguar esa estacionalidad y proyectar el trabajo turístico durante todo el año.

Si el objetivo es impulsar el empleo juvenil, la propuesta de este estatuto especial abre una oportunidad estratégica: conectar dos dimensiones poco articuladas en el mercado laboral; el desarrollo económico regional y el trabajo joven ligado a la naturaleza.

Una posible solución, en este caso, que no exija crear nuevos fondos fiscales, consiste en repensar con audacia las herramientas de capacitación que ya existen en el SENCE. Se trata de dar vida a un Subsidio Verde al Empleo Joven.

La discusión sobre las 40 horas interpela sobre cómo se profesionaliza y fideliza el talento en una industria que fue golpeada por la pandemia  y que a veces sufre por la escasez de mano de obra calificada. Para lograrlo se necesitan incentivos inteligentes, y abrir una mesa de trabajo que permita conversar con quienes trabajan en el sector. La primera medida concreta sería adaptar el actual Subsidio al Empleo Joven (SEJ) hacia un enfoque de empleo verde territorial. Pensar en un incentivo diferenciado: si la contratación formal ocurre dentro de una Zona de Interés Turístico (ZOIT) o comuna rezagada, o se vincula a servicios de conservación y turismo aventura, el empleador accedería a un cofinanciamiento estatal que, en ningún caso, implicaría que el Estado desembolse más fondos de los que actualmente entrega. Este diseño debería ser modular, permitiendo contratos flexibles por temporada sin que el joven pierda el beneficio el resto del año.

El segundo pilar —fundamental para amortiguar los costos de transición hacia las 40 horas— consiste en rediseñar estratégicamente el uso de los pre- y post- contratos del SENCE, gestionados a través de las OTIC (Organismos Técnicos Intermediarios de Capacitación). Las grandes industrias del país (minería, energía, banca, retail) no siempre agotan el 1% de su franquicia tributaria. Se propone idear un mecanismo de modo que puedan “cederse” para financiar la capacitación de jóvenes en áreas de desarrollo sostenible, hospitalidad y conservación.

Con esta herramienta, las empresas turísticas locales podrían activar precontratos de capacitación durante los dos meses previos a la contratación bajo el nuevo estatuto. Esto reduciría la barrera de la “experiencia previa” y garantizaría que los jóvenes ingresasen a la jornada laboral con mayores conocimientos desde el primer día. A esto se suma el post contrato, que permitiría extender la formación hasta por cinco meses a quienes antes solo eran contratados en temporada alta. De este modo, la baja temporada deja de ser sinónimo de desempleo y se transforma en un período de formación pagada que fideliza y profesionaliza el talento en todas las regiones.

Por último, conviene observar las mejores prácticas de los países de la OCDE. La Garantía Juvenil de la Unión Europea asegura que la reducción de jornada se acompaña con una inyección formativa en calidad de servicio, sostenibilidad y ecología. En Hungría, los subsidios de “Prueba Laboral” cubren el costo laboral mínimo los primeros 90 días para técnicos recién egresados. Chile puede asimilar esto mediante un voucher de Primera Experiencia Verde financiado a través de los precontratos, eliminando el riesgo financiero para el pequeño operador de Atacama, Chiloé o la Patagonia que hoy intenta cuadrar sus turnos con la nueva ley.

Estas herramientas no solo son viables fiscalmente, sino que responden a las motivaciones profundas y la búsqueda de propósito de las nuevas generaciones. Conectar la jornada de 40 horas con el empleo verde juvenil permitirá dinamizar la economía regional, profesionalizar la industria y poner en valor el patrimonio natural que define a nuestro país.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.

Publicidad