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Firmeza y dignidad ante agresiones arancelarias de Trump Opinión

Firmeza y dignidad ante agresiones arancelarias de Trump

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Roberto Pizarro Hofer
Por : Roberto Pizarro Hofer Economista. exdecano de la Facultad de Economía Política de la Universidad de Chile.
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Ante las agresiones comerciales de EE. UU. imperan la complacencia y el miedo en toda la clase política chilena.


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El Canciller de Chile, Francisco Pérez, después de su reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, llenaba de optimismo al gobierno, anunciando al país: “Se afianza la relación con Estados Unidos como un importante socio estratégico”, agregando que “no es un misterio que la relación con Estados Unidos se había resentido en el gobierno anterior” (La Tercera, 08.07.2026)

Inmediatamente después, EE. UU. aplica a las exportaciones chilenas una sobretasa arancelaria de 12,5%, lo que además nos llena de vergüenza porque el fundamento es que nuestro país utiliza “trabajo forzoso”. 

Le falló el socio estratégico a Pérez. Ni esa reunión ni la afinidad ideológica entre Trump y Kast han servido para facilitar las relaciones comerciales.  

Ahora, el ministro de Defensa Barros llora amargamente por esa decisión estadounidense, porque “nos deja bastante confusos, ya que se supone somos países amigos” (Emol, 27.07.2026)

Ante las agresiones comerciales de EE. UU. imperan la complacencia y el miedo en toda la clase política chilena. La reedición de la doctrina Monroe que impulsa Donald Trump ha debilitado el espíritu nacional y la fuerza patriótica en nuestro país. 

Es el mundo en que vivimos. Y los que adoran a Trump deben entender que sus agresiones militares, políticas y comerciales exigen mayor firmeza nacional, coordinación con gobiernos dignos de América Latina y acuerdos con el sur global. 

El 12,5% no es nuevo. Hay que recordar que los aranceles contra Chile ya se habían elevado en 10% durante el gobierno del presidente Boric, sobre lo cual hice en El Mostrador (24.09.2025) un artículo, titulado  Las extrañas negociaciones arancelarias con Estados Unidos.

En ese artículo sostengo que la postura negociadora chilena fue frágil y terminó en nada. Por ello me ha sorprendido que el Canciller del presidente Boric, Alberto van Klaveren señale recién ahora en X (24.07-2026) que “el arancel del 12,5% contra Chile es arbitrario y desconoce los términos y el espíritu del TLC bilateral vigente desde 2004”. En efecto, también el año pasado EE. UU. elevó arbitrariamente el arancel en 10%; pero, van Klaveren, como Canciller, no replicó con el mismo vigor de hoy: no apeló al sistema de solución de controversias del TLC ni reclamó por su violación.  

Los errores ahora se reiteran  

Resulta extraño, antes y ahora, que se apele a la buena voluntad de las autoridades estadounidenses para dirimir la violación del acuerdo, en vez de actuar en consecuencia y reivindicar el sistema de solución de controversias, contenido en el TLC, e incluso aplicar reciprocidad.

Además, en EE. UU. un tribunal federal de apelaciones ha determinado que el presidente Donald Trump utiliza indebidamente los poderes de emergencia al elevar aranceles,  lo que agrega argumentos para invocar el sistema de solución de controversias, en el marco del TLC, y no al margen de este.  

Para enfrentar a Trump se requiere ante todo un gobierno firme en la defensa del interés nacional.

Para negociar ante la postura comercial agresiva de Trump no sirve la buena voluntad ni la complacencia. Se requiere dignidad y valentía. 

En consecuencia, el gobierno de Kast, su canciller Pérez y el ministro Barros debieran saber:

  • Que Chile no puede aceptar la afirmación de que existe “trabajo forzoso”, en sus actividades productivas. Ello es humillante y arbitrario.
  • Que toda controversia sobre aranceles se debe resolver dentro del TLC, y en el marco del régimen de solución de controversias.  Chile respeta los acuerdos comerciales y las instituciones que los respaldan y por tanto debiera apelar a la OMC y a otros organismos de Naciones Unidas; 
  • Que, ante la unilateralidad estadounidense, Chile debiera desestimar el acuerdo sobre materias primas y tierras raras, suscrito el pasado 26 de marzo, mientras no se reduzcan los aranceles.
  • Que la diversidad de relaciones comerciales e inversionistas de Chile es componente sustancial de su estrategia de desarrollo económico, y por tanto intransable. Chile no puede aceptar cuestionamientos a sus relaciones con China, India, Europa u otros países del mundo. 
  • Se requiere una política de no alineamiento activo para garantizar la defensa del interés nacional, con una alianza estrecha con los gobiernos dignos de la región, y la recuperación de la integración regional, junto con apoyar el fortalecimiento del sur global, ante la peligrosa geopolítica que vive el mundo.
  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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