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Cuando la protección se vuelve paternalismo Opinión

Cuando la protección se vuelve paternalismo

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María José Cumplido
Por : María José Cumplido Directora Ejecutiva Fundación Iguales.
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Regular para exigir consentimiento informado y establecer protecciones médicas y psicológicas. Tenemos que crear las condiciones para que la decisión sea libre sin necesidad de criminalizar a las mujeres.


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El proyecto de ley que prohíbe la gestación subrogada representa una contradicción importante respecto a los derechos de las mujeres al invocar la necesidad de protegerlas para negarle la posibilidad de elegir.

No me refiero a la necesidad de regular para evitar explotación. La vulnerabilidad económica y la presión social sobre mujeres es real, y debe regularse. Pero ese no es el debate que enfrentamos. El proyecto prohíbe toda forma de gestación subrogada, incluso la altruista, incluso cuando hay consentimiento libre, información completa y supervisión. Criminaliza decisiones de mujeres bajo el argumento de la “protección”. Y ahí está el problema.

El proyecto decide restringir la autonomía en nombre del cuidado, pero lo que realmente hace es prohibirles su capacidad de elección. Y esta decisión no es nueva en la historia de las mujeres. La idea central presume que las mujeres no pueden elegir realmente porque su consentimiento estaría contaminado por la vulnerabilidad, la presión o el autoengaño. Es decir, presume que las mujeres deben ser salvadas de sí misma. Es el mismo principio que se usó para prohibir el divorcio, la regulación del trabajo sexual, el voto femenino, el aborto, etcétera. Siempre el resultado es que el Estado debería prohibirles a las mujeres elegir porque ellas, realmente, no pueden hacerlo. 

Aquí es donde una posición liberal sobre los derechos de las mujeres debe ser clara. Las mujeres son sujetas autónomas capaces de tomar decisiones informadas sobre sus vidas. No siempre tomarán las decisiones que yo tomaría, o que otros creen que deberían tomar. Pero es su derecho. La pregunta correcta no es si acaso ¿protejo a esta mujer del riesgo? sino ¿Qué regulaciones permiten que esta mujer decida bajo condiciones justas y libres?

Esa distinción es fundamental. Porque cuando prohibimos “para proteger”, hacemos que las mujeres desaparezcan. Una mujer que quiere gestar para su hermana infértil no existe en el proyecto de ley, sino que existe solo como víctima potencial. Una mujer que evaluó los riesgos médicos y psicológicos y decidió que vale la pena, existe solo como alguien que necesita ser salvada. Su agencia desaparece. El proyecto la ve, pero no la reconoce realmente.

La regulación robusta es el camino. Regular mecanismos altruistas de gestación subrogada y establecer una supervisión estricta que resguarde todo el proceso. Regular para exigir consentimiento informado y establecer protecciones médicas y psicológicas. Tenemos que crear las condiciones para que la decisión sea libre sin necesidad de criminalizar a las mujeres. Prohibirlo absolutamente es decir que es imposible que las mujeres elijan gestar para otros en cualquier circunstancia y que el paternalismo estatal es deseable antes que confiar en la capacidad de las mujeres de tomar decisión. 

En ese sentido, tenemos que seguir la senda con que el feminismo chileno avanzó durante el siglo XIX hasta hoy. En el camino donde les vamos quitando limitaciones a las mujeres para elegir y no permitimos que su libertad sea coartada por el prejuicio de que ellas no podrían elegir. Claro que pueden y así lo hemos demostrado.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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