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Jugar con fuego: el Foro Madrid y la ofensiva contra la acción climática Opinión Archivo

Jugar con fuego: el Foro Madrid y la ofensiva contra la acción climática

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Jaime Hurtubia
Por : Jaime Hurtubia Ex Asesor Principal Política Ambiental, Comisión Desarrollo Sostenible, ONU, Nueva York y Director División de Ecosistemas y Biodiversidad, United Nations Environment Programme (UNEP), Nairobi, Kenia. Email: jaihur7@gmail.com
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Nuestro país no necesita que una internacional del negacionismo venga a persuadir a más personas de ignorar la realidad. Lo que neceitamos es más ciencia, más democracia y más acción climática.


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El 3 y 4 de septiembre Santiago será sede del V Encuentro Regional del Foro Madrid, convocado bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica”.

La organización se presenta como una alianza internacional contra el progresismo y anuncia sesiones sobre seguridad, economía, política internacional, libertad de expresión y “defensa de Occidente”. Su propia convocatoria afirma que Chile fue escogido por su significado político y por la posibilidad de consolidar una cooperación regional entre fuerzas afines.

Por tal razón, no corresponde tratar la cita como un seminario neutral. Es un espacio de articulación política que busca convertir coincidencias ideológicas en una hoja de ruta común. El problema no es que sus participantes sostengan posiciones conservadoras, sino que parte de su discurso deslegitima a adversarios, instituciones y consensos científicos, presentándolos como enemigos que deben ser derrotados en vez de interlocutores de una democracia plural.

La elección de Chile como sede tampoco es un detalle. El Foro utiliza conceptos como “reconquista” y atribuye al país un valor ejemplar para su proyecto regional. Esa retórica es preciso leerla con atención. Cuando la política se organiza como una batalla entre patriotas y enemigos internos disminuye el espacio para la deliberación, se erosionan los contrapesos y se vuelve más fácil justificar retrocesos en derechos y políticas públicas.

Tampoco podemos desconocer el riesgo democrático que ocasiona la polarización, estigmatización y captura de la agenda. El Foro Madrid forma parte de una red transnacional que comparte marcos discursivos, campañas y prioridades. Su influencia no depende únicamente de ocupar cargos de gobierno. También opera desplazando los límites de lo aceptable: repite afirmaciones falsas hasta normalizarlas, convierte problemas complejos en consignas y presenta cualquier regulación ambiental, social o económica como una amenaza a la libertad.

La controversia que el encuentro ya ha provocado dentro del oficialismo chileno confirma que su costo institucional no es imaginario. El que participen autoridades del gobierno de Chile en este tipo de plataforma política internacional sin duda nos confunde. Cómo no hacerlo, si constatamos que se identifican con una corriente ideológica que otorga legitimidad pública a posiciones incompatibles con una política democrática basada en evidencias.

Negacionismo climático: del discurso al bloqueo de políticas

Un peligro para Chile es la capacidad del foro de amplificar un repertorio que minimiza la influencia humana en el calentamiento global, ridiculiza la ciencia climática y presenta la transición energética como una imposición elitista. Ese repertorio no es una simple opinión: reduce el apoyo social a las indispensables medidas de mitigación y adaptación, retrasa inversiones y facilita el desmantelamiento de capacidades estatales.

La evidencia científica atribuye el calentamiento global inequívocamente a la actividad humana. Frente a ese consenso, dirigentes vinculados al Foro Madrid han relativizado la responsabilidad humana, atacado marcos regulatorios y asociado la acción climática con fanatismo o pérdida de soberanía. El patrón es reconocible: primero se siembra duda; después se exageran los costos de actuar, finalmente se justifica la parálisis.

Vox, en España, ha cuestionado reiteradamente el consenso sobre el origen antropogénico del calentamiento y ha impulsado iniciativas para derogar la Ley de Cambio Climático española y revertir el Pacto Verde Europeo. Abascal y otros portavoces han recurrido a expresiones como “religión” o “fanatismo climático”, desplazando la discusión desde la evidencia hacia la sospecha y el agravio.

Milei ha difundido mensajes contrarios a la ciencia climática y su gobierno retiró abruptamente a la delegación argentina de la COP29. Sin embargo, Argentina no abandonó el Acuerdo de París y participó con una delegación reducida en la COP30. Esta precisión importa, ya que la denuncia pierde fuerza si exagera. El riesgo comprobable reside en la incertidumbre institucional, el debilitamiento de la representación técnica y una política ambiental subordinada a un discurso que niega la urgencia.

¿Por qué esta agenda amenaza directamente a Chile? Porque nuestro país es altamente vulnerable al cambio climático: reúne siete de los nueve criterios de vulnerabilidad reconocidos por la Convención Marco de las Naciones Unidas, entre ellos zonas expuestas a sequía y desertificación, áreas propensas a desastres, ecosistemas frágiles y ciudades con alta contaminación. En este contexto, retrasar la acción no es una abstracción, significa mayores riesgos para el agua, la salud, la agricultura, las viviendas, los bosques, la infraestructura, la biodiversidad y la seguridad de las comunidades.

Además, nuestro país cuenta con una Ley Marco de Cambio Climático que obliga al Estado a avanzar hacia la neutralidad de emisiones y la resiliencia climática a más tardar en 2050. Las Contribuciones Nacionalmente Determinadas a la descarbonización (NDCs), la Estrategia Climática de Largo Plazo, los planes sectoriales y los instrumentos regionales y comunales no son adornos, por el contrario, son obligaciones públicas que requieren continuidad, presupuesto, fiscalización, información confiable y participación ciudadana, todo lo cual el gobierno de Kast tiende a ignorar.

La difusión del negacionismo pretende afectar esta arquitectura de varias maneras:

  • Debilitando estándares ambientales bajo el argumento de acelerar inversiones.
  • Postergando la descarbonización y prolongando la dependencia de combustibles fósiles.
  • Reduciendo la adaptación en agua, ciudades, salud, agricultura, costas e infraestructura crítica.
  • Desprestigiando organismos técnicos y reemplazando evidencia por lealtad ideológica.
  • Desorientando a la ciudadanía mediante contenidos falsos o engañosos que erosionan el respaldo a políticas necesarias.
  • Aislando a Chile de la cooperación y el financiamiento internacional indispensables para una transición energética justa.

La desinformación es una estrategia de poder. Por ello, el negacionismo rara vez consiste en afirmar que el clima no cambia. Su forma más eficaz es más sutil, ya que relativiza la responsabilidad humana, selecciona datos aislados, confunde tiempo meteorológico con clima, atribuye los estragos del clima extremo únicamente a la mala gestión y exagera los costos de las soluciones mientras oculta el costo de la inacción.

Así, se fabrica una falsa controversia y se impide que la sociedad discuta lo verdaderamente importante: cómo reducir emisiones, adaptarse y distribuir justamente los costos y beneficios de la transición.

No podemos retroceder

La reunión del Foro Madrid debe ser entendida como una señal de alerta. Su peligro no radica solo en lo que se diga durante dos días, sino en la posibilidad de que su lenguaje se instale en las instituciones, los medios y la conversación pública hasta convertir la inacción climática en sentido común.

Nuestra tarea democrática es impedirlo. Esto exige defender nuestra Ley Marco de Cambio Climático, acelerar sus instrumentos, proteger la independencia técnica de las instituciones, fiscalizar los retrocesos y asegurar que la transición sea socialmente justa. También exige que periodistas, científicos, organizaciones ambientales, comunidades y ciudadanía respondan a la desinformación con datos comprensibles y verificables, vigilancia pública y participación.

Nuestro país no necesita que una internacional del negacionismo venga a persuadir a más personas de ignorar la realidad. Lo que neceitamos es más ciencia, más democracia y más acción climática.

Concluyendo, la reunión en Santiago se produce en un momento crítico para el planeta. Los efectos del cambio climático ya son visibles en todo el mundo: sequías, incendios, inundaciones, deglaciación con aluviones devastadores y pérdida de biodiversidad. Y sin embargo, los líderes congregados allí se empeñarán en profundizar sus tres vertientes: negar la evidencia del cambio climático, desmantelar las políticas de protección ambiental y bloquear cualquier acción climática ambiciosa.

Esta actitud no es solo irresponsable, es también una forma de violencia contra los más vulnerables, que ya están sufriendo las consecuencias de la emergencia climática. Representa, además, una amenaza existencial. No solo para la democracia, los derechos humanos y la cohesión social, sino para la supervivencia.

Jugar con fuego en un mundo que arde debido al calentamiento global no es una metáfora, es la descripción exacta de lo que está haciendo esta internacional de la regresión.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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