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Creadora del “Tata Colores”: “Su nombre quedó en en la cultura de Chile” CULTURA Crédito: Cedida

Creadora del “Tata Colores”: “Su nombre quedó en en la cultura de Chile”

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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La cineasta Vivienne Barry fue una de las homenajeadas en la actual versión del festival de cine infantil Ojo de Pescado, que se realiza en Valparaíso y concluye este viernes. Ella destaca que este evento “es único en Chile”, porque está dedicado exclusivamente para público infantil.


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La cineasta Vivienne Barry (Santiago, 1952) fue una de las homenajeadas en la actual versión del festival de cine infantil Ojo de Pescado, que se realiza en Valparaíso y concluye este viernes.

Su trayectoria incluye creaciones emblemáticas como la serie infantil “Tata colores” (TVN), el cortometraje de animación “Como alistas de chincol”, ganador en 2002 en el Festival Internacional de Cine de La Habana, y el largometraje “Atrapados en Japón”, ganador en el festival de cine de Valdivia en 2016.

Actualmente además es programadora de la parte de la sección infantil del festival de Valdivia e integra la directiva de la Academia de Cine.

Ella destaca que este festival “es único en Chile”, porque está dedicado exclusivamente para público infantil.

Vínculo con festival

Su vínculo con el festival, en tanto, es de vieja data.

“Hace 15 años atrás se juntaron en mi casa las que después fueron las directoras artísticas del festival (Alejandra Fritis y Viviana Sepúlveda), que empezó a llamarse Ojo de Pescado en ese momento, a conversar, porque en Chile no había gente que se dedicara al cine para niños, a realizar cine para niños, y yo ya había empezado desde que hice ‘Tata Colores’ a principio de 1990. Con esta obra de ‘Tata Colores’ ya me sentí como profesional que se dedica al cine infantil, porque, además, siempre me gustó el el tema del cine para niños y los niños”.

Para ese entonces, Barry era miembro  de CIFEJ (Centre International du Film pour l’Enfance et la Jeunesse o Centro Internacional del Cine para la Niñez y la Juventud), integrado por personas de varios países que dirigen festivales de cine para niño o son realizadores.

La cineasta conectó a Fritis y Sepúlveda con esa entidad, y se convirtió así en una especie de “madrina” del festival.

Origen

Ella misma cuenta a El Mostrador que tres cuartas partes de su carrera estuvo dedicada al cine infantil y a realizar series del mismo ámbito. Y que en su caso, llegó a la animación “por mera casualidad”.

“Yo estudié periodismo y también era bailarina del Bafona, cantaba, hacía montones de cosas diferentes, escribía historias. Nunca me dediqué al periodismo finalmente, quizás porque me faltaba la parte más artística, y  llegué, por casualidad, al estudio de la DEFA, Trickfilm”, en la República Democrática Alemana (RDA), donde vivió su exilio.

“Buscando trabajo, en realidad, porque buscaba algo artístico, llegué a ser un aprendiz desde cero en la DEFA, y en la animación encontré todo lo que me gustaba juntos. Yo había bailado, y la verdad es que el animador es un coreógrafo, es un mimo. Es un montón de cosas que tiene que saber muy bien para poder animar su personaje”.

Cuando regresó a Chile, se abrió una posibilidad de hacer comerciales, que era la forma en que vivían los cineasta de los años 80, y así se dio a conocer.

“Hice unos comerciales muy divertidos, como, por ejemplo, un caramelo Ambrosoli bailando striptease, en que los papeles, la envoltura, salía volando, y el caramelo quedaba desnudo, con las piernas largas, con zapatos de, brillantes”, recuerda.

“Estaban en un bar, y los caramelos de licor estaban también ahí, y se emocionaban y se caían de espalda al ver este striptease. Era muy divertido, y causó sensación, y pude entrar al mundo de la animación aquí en Chile, que era muy pequeño. Nadie hacía stop motion, más bien hacían dibujos animados para la tele. No había producciones personales ni artísticas en esa época”.

Hitos

Entre los hitos de su carrera, sin duda el “Tata colores” ocupa un lugar muy especial, porque fue la primera serie infantil que creó.

Este personaje se transmitió durante cuatro años por TVN en los minutos previos a las noticias, y está inspirado entre otros en un personaje que protagonizaba la televisión en la RDA, el “Sandmännchen”, y que despedía el día para los niños antes de irse a dormir.

“Siempre quise hacer una despedida infantil, yo te diría ya en la RDA. Me imaginaba volver a Chile y hacer ‘Tata Colores’. Fue muy importante para mí, porque se vio en la televisión chilena durante cuatro años, todos los días, en todo Chile, antes de las noticias, en la época que no había computador, no había pantalla, y todos los niños lo veían”, cuenta.

“Eso fue muy importante porque, bueno, tuve mucho feedback de niños que aprendieron a hablar con él, con esta serie, otros niños que estaban con problemas de parálisis cerebral y reaccionaban a los colores, a la canción. Y hasta el día de hoy, el nombre de ‘Tata Colores’ quedó en en la cultura de Chile. Le empezaron a decir ‘Tata Colores’ a los viejitos”.

Tan popular era que hace algunos años un medio se refirió con ese nombre al ex dictador Augusto Pinochet, algo que la enojó muchísimo.

“Mandé una carta y reclamando que era el colmo que yo había hecho una serie para que los niños durmieran felices, lleno de fantasía, y no para tener terror, y que sacaran inmediatamente eso. Y, bueno, me pidieron disculpas”.

Con varios de sus trabajos obtuvo premios en América y Europa, pero la obra que la llenó de felicidad fue el documental “Atrapados en Japón”, que lleva animación.

“Estaba muy preocupada de que este documental no tuviera éxito, ya que era mi primera obra con filmaciones en vivo. Pero, al contrario, me fue super bien y representó a Chile en los Premios Platinos del Cine Iberoamericano en Madrid, y quedó entre los cinco finalistas. No ganó el premio máximo, pero ya haber estado allá, fue muy emocionante”.

Otro hito importante fue cuando su cortometraje “Como alitas de chincol” ganó el Gran Coral del Festival de Cine de La Habana.

“Eso fue un premio enorme para mí. Es un corto que anima a las arpilleras que guardaron las mujeres durante el tiempo de dictadura, y que fueron una verdadera crónica muda de lo que estaba pasando en Chile. Es un corto de 2003, muy importante. Hay mucha gente joven que ya no recuerda las arpilleras, por lo tanto, es muy educacional ese cortometraje”.

Cine actual

Finalmente, como integrante de la Academia de Cine, Barry también hace una evaluación del cine chileno, en virtud de que la entidad ha elegido a las representantes del país para certámenes como los Premios Óscar y los Goya de España.

“El cine ha evolucionado mucho en Chile, ahora se están haciendo muchas producciones en general. Y yo te diría que hay muchas nuevas producciones muy buenas”.

En ese marco, destaca “El deshielo”, de Manuela Martelli, y “Hangar Rojo”, de Juan Pablo Sallato, que acaban de ser seleccionadas para los Oscar y Goya, respectivamente.

También nombra “Si vas para Chile”, de Sebastián González y Amílcar Infante, que trata de los migrantes que llegan al país por el norte.

Y en cuanto a la animación, señala las obras de Cristóbal León y Joaquín Cociña, “en general todas”.

“Me parece que ellos son una dupla increíble que ha encontrado un nuevo lenguaje en la animación chilena, que yo diría único, lo que lo hace especial. Es una animación un poco terrorífica, pero muy lúdica, y con mucho contenido también”.

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