Opinión
El alumno en práctica y el copy-paste constitucional
Al proyecto le sobra lo que no sirve y le falta lo esencial: seguir la ruta del dinero. Porque pretender cambiar la Constitución violando tratados internacionales, no nos hará sentir más seguros, nos catalogará como país de riesgo y espantará la inversión.
Según la web del Ministerio de Seguridad, el ministro Arrau es ingeniero civil industrial de la PUC y especialista en políticas públicas, descentralización y eficiencia estatal. De estas tres últimas no hay registro académico público. Supondré entonces – con benevolencia -, que es un alumno en práctica. Y como tal, cree que echando a perder se aprende. El problema es que cuando el alumno es ministro, el costo lo paga el país entero.
Seré directa: el ministro no tiene competencias para el cargo y la prueba es que él parte de una premisa equivocada y que hasta un practicante debería saber: ni los ciudadanos, ni los parlamentarios somos idiotas, en el sentido griego de “idiotés”, “el que se desentiende de lo público”.
Su “nueva” Agenda contra el Crimen Organizado y Terrorismo (ACOT) es un copy-paste del texto que aprobó la mayoría del Consejo Constitucional en 2023. El núcleo es idéntico: consagrar la seguridad como deber estatal en el Cap. I, crear un estatuto penitenciario diferenciado con hasta 15 años sin beneficios sociales, inhabilitación perpetua para cargos públicos, un Estado de Excepción de Seguridad que permite restringir locomoción e interceptar comunicaciones sin estado de sitio, y el decomiso expedito de bienes. ¿No se supone que eran los comunistas los que iban a quitar las casas? Y como si todo esto fuera poco intentan darle rango constitucional a lo ya rechazado en el plesbicito. Y la nequicia detrás de todo esto, es que no sirve para devolver a la población la “securitas publica” que merece: vivir sin temor. Esta propuesta tiene todo de punitivo y nada de preventivo. ¿Qué tiene que ver con la sensación de inseguridad, darle poderes plenipotenciarios al Presidente? ¿Qué tiene que ver el terrorismo, con el narcotráfico? Chile vive una paradoja documentada: tiene 5,4 homicidios por 100 mil habitantes y es el tercer país más seguro de Latinoamerica, Europa tiene 3 cada cien mil y EE.UU. 4,1 según datos del FBI. Sin embargo, en Chile el 87,7% de la población vive con sensación de inseguridad y cree que la delincuencia subirá [ENUSC]. En EE.UU. por su parte 64% de la población cree que el crimen sube aunque las cifras indican que cayó 18%. Según Gallup, la causa no es solo el delito, es su amplificación mediática y digital.
Al proyecto le sobra lo que no sirve y le falta lo esencial: seguir la ruta del dinero. Porque pretender cambiar la Constitución violando tratados internacionales, no nos hará sentir más seguros, nos catalogará como país de riesgo y espantará la inversión. Mientras, el 1% más rico sigue engordando. Es anacrónico e inconcebible que solo Chile y Australia en el mundo mantienen el secreto bancario que ampara al narcoterrorismo. Por eso votaré en contra, porque quiero un país seguro de verdad y eso no se consigue sembrando semejante pánico en la población.
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