Opinión
Un ecosistema radial con distintas voces
Llamamos a levantar la mirada y a descartar divisiones artificiales entre radios comunitarias y radios locales comerciales. En Chile necesitamos una legislación robusta para las radios comunitarias, que aporte a la construcción un ecosistema radial donde todos los actores tengan un lugar.
La diversidad y el pluralismo son los principios que reivindica la Asociación Nacional de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile (ANARCICH) para la radiofonía en Chile. Por eso nos parece destemplado el tono, casi de barra brava, de la declaración del gremio que reúne a las radios comerciales, ARCHI.
En cuanto al fondo argumental, re afirmamos el sentido de promoción de las radios comunitarias plasmado en el proyecto de ley ( Boletín N.º 17.974-15), ingresado el año pasado como moción parlamentaria a través del Senado. Las emisoras de carácter comunitario cumplen una finalidad social, sus concesiones radiales residen en entidades sociales sin fines de lucro, que responden a sus obligaciones tributarias, técnicas, regulatorias y de derechos de autor.
Las radios comunitarias enfrentan importantes restricciones que las emisoras comerciales no tienen. La Ley N.º 20.433 limita actualmente las posibilidades de financiamiento de estas emisoras y establece restricciones técnicas que dificultan alcanzar a la totalidad de las comunidades a las que deben servir.
El proyecto de ley en trámite, busca que una radio comunitaria pueda sostenerse económicamente sin estar condenada estructuralmente a operar con pérdidas. El carácter sin fines de lucro no puede confundirse con el derecho a trabajar permanentemente a pérdida. El derecho a la sostenibilidad económica de los medios comunitarios, reconocido por los organismos internacionales de libertad de expresión, es precisamente una condición necesaria para que una emisora pueda mantener sus equipos, pagar sus servicios, contratar trabajadores, cumplir sus obligaciones, producir contenidos, capacitar a sus equipos y mantener el servicio que brinda a su comunidad.
Queremos radios comunitarias sostenibles, profesionales, técnicamente dignas y capaces de proyectarse en el tiempo. Ese es precisamente el espíritu que ANARCICH defenderá en la discusión parlamentaria.
La posición de ARCHI, nos parece además anacrónica, de cara a la grave situación que afecta a todos los medios de comunicación en la actualidad: desfonde de su financiamiento vía inversión publicitaria, al lado de la ausencia de regulación a las grandes empresas tecnológicas, fenómeno global por lo demás. A lo que suma el debate crucial sobre los usos éticos y regulados de las nuevas herramientas tecnológicas en los medios de comunicación, para hacer frente a los fenómenos de desinformación y noticias falsas.
Las radios comunitarias realizan precisamente una contribución que difícilmente puede ser reemplazada por plataformas globales: están presentes en las comunas, en los barrios, en las localidades rurales, en las zonas aisladas y en los territorios donde muchas veces los grandes medios nacionales no tienen presencia permanente. Ahí estamos. Ahí informamos. Ahí acompañamos. Ahí conocemos a nuestras comunidades. Y ahí queremos seguir estando.
Hoy, las necesidades de comunicación humana de cercanía son crecientes. Enfrentamos un tiempo amenazante por los fenómenos de cambio climático, es ahí cuando más se juega la dimensión de servicio de la radiofonía. La comunicación comunitaria, local, territorial y vecinal en períodos de emergencia y catástrofe ha cumplido un rol fundamental reconocido nacional e internacionalmente.
Esta es la dimensión de los desafíos actuales. Llamamos a levantar la mirada y a descartar divisiones artificiales entre radios comunitarias y radios locales comerciales. En Chile necesitamos una legislación robusta para las radios comunitarias, que aporte a la construcción un ecosistema radial donde todos los actores tengan un lugar. La discusión parlamentaria sobre el proyecto de ley ingresado al Congreso a través del Senado el año pasado, es una oportunidad para dar un debate profundo, con la urgencia que se requiere, que nos beneficie a todos.
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