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Más valor desde el cobre Opinión

Más valor desde el cobre

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Ignacio Godoy
Por : Ignacio Godoy investigador de Espacio Público
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Chile no parte desde cero. Durante décadas ha creado programas de innovación, centros tecnológicos e instrumentos de financiamiento, y en los últimos años se han construido importantes consensos sobre la dirección de largo plazo del sector.


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En un año particularmente intenso para el mercado del cobre, el mineral vuelve a ocupar un lugar central en la discusión económica. La transición energética, la electrificación y el crecimiento de nuevas tecnologías están elevando su demanda global y reforzando la posición estratégica de Chile. Pero esa oportunidad convive con una realidad menos favorable: la producción nacional lleva años estancada y persisten brechas importantes de productividad, innovación y procesamiento.

En este escenario, la discusión no puede limitarse a cuánto más cobre podemos producir. También debemos preguntarnos cuánto valor puede generar la minería más allá de la extracción. Ese es el punto de partida de Rutas para la agregación de valor desde el cobre en Chile, policy paper publicado recientemente por Espacio Público. El documento identifica tres rutas complementarias.

Una de las mayores oportunidades está en el desarrollo de proveedores. Chile cuenta con una minería de clase mundial que demanda ingeniería, tecnología y soluciones para enfrentar problemas cada vez más complejos. Convertir esa demanda en empresas capaces de desarrollar conocimiento propio, escalar sus soluciones y exportarlas permitiría catalizar el paso de exportar minerales a también “exportar minería”.

Para ello se requieren instrumentos concretos. Un registro integrado permitiría identificar y distinguir entre distintos tipos de proveedores. Igualmente, es necesario cerrar la brecha de financiamiento que enfrentan las innovaciones mineras durante su validación y escalamiento, mediante instrumentos adaptados a la industria, como un crédito contingente, reembolsable en caso de éxito. A esto se suma, la necesidad de ampliar los espacios para pilotear soluciones y conectar la validación tecnológica con una primera compra o contratación. Una política más activa de internacionalización posibilitaría, además, aprovechar la presencia en otros mercados de empresas chilenas ya consolidadas.

La agregación de valor, sin embargo, no termina en los proveedores. Frente a la creciente concentración global del midstream, Chile debe definir qué capacidades industriales quiere preservar y desarrollar. En fundición y refinación, esto exige una decisión coordinada entre industria y Estado que considere no solo la rentabilidad inmediata, sino también la dependencia externa, la recuperación de subproductos y la preservación de conocimiento metalúrgico. Del mismo modo, existen oportunidades en infraestructura compartida y multipropósito, energía y valorización de residuos y subproductos que requieren coordinación pública para materializarse.

Chile no parte desde cero. Durante décadas ha creado programas de innovación, centros tecnológicos e instrumentos de financiamiento, y en los últimos años se han construido importantes consensos sobre la dirección de largo plazo del sector. El problema histórico ha sido su fragmentación y discontinuidad. La oportunidad que abre el actual ciclo del cobre exige construir una política de Estado capaz de sobrevivir a gobiernos, autoridades y ciclos de precios. El desafío es aprovechar el cobre en toda su dimensión y convertirlo también en una plataforma para generar desarrollo y capacidades locales que permanezcan más allá de cada tonelada extraída.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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