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Halloween adelantado en La Moneda: los sustos que rondan a Kast +Política ELABORADO POR EL MOSTRADOR

Halloween adelantado en La Moneda: los sustos que rondan a Kast

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La propuesta de recuperar subsidios al empleo y fortalecer Fogape abrió un choque con Republicanos sobre el legado de Piñera. A ello se suman alertas por el eventual rol de Bachelet en la oposición y la ofensiva del PDG por rebajar altos sueldos públicos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Renovación Nacional propuso “piñerizar” la agenda laboral de José Antonio Kast con subsidios a nuevas contrataciones y un Fogape reforzado, abriendo una disputa con Republicanos sobre experiencia y conducción. El debate llega tras dos derrotas legislativas que reactivaron críticas a la coordinación política del Gobierno. En paralelo, RN mira con inquietud el eventual regreso de Michelle Bachelet al centro de la oposición, mientras el PDG revive la promesa de austeridad de Kast con una propuesta para reducir altos sueldos del Estado.
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A José Antonio Kast se le adelantó Halloween. Y el primer susto llegó desde su propia coalición: Renovación Nacional (RN) quiere “piñerizar” la agenda de empleo.

La receta es concreta. RN propone recuperar dos herramientas de Piñera II: un subsidio a las nuevas contrataciones y el fortalecimiento del Fogape. Pero el asunto dejó rápidamente de ser solo económico: desde el partido ampliaron la apuesta y plantearon que había que “piñerizar en muchas cosas” al Gobierno.

  • Ahí se abrió otra pelea entre RN y Republicanos. Desde el partido de Kast respondieron que “el piñerismo sin Piñera no existe”. RN devolvió el golpe con una frase más incómoda: “El piñerismo tiene la experiencia que a este Gobierno le falta”.

El cruce toca una fibra conocida. Kast construyó parte importante de su identidad en la derecha diferenciándose de Sebastián Piñera. En 2021 llegó a decir que su segundo mandato pasaría a la historia como “uno de los peores gobiernos” desde la Independencia y habló de “cuatro años de mal Gobierno”. Cinco años después, sus aliados le piden recuperar parte de aquella receta.

  • Kast tomó distancia de la etiqueta, aunque no del legado laboral. Dijo que “no se trata de ocupar la fórmula de uno u otro Presidente”, destacó los empleos creados bajo Piñera y mencionó incluso a Evelyn Matthei –una de las voces críticas de su gestión– como su exministra del Trabajo.

En Republicanos tampoco hay una sola línea: algunos están disponibles para recoger políticas que funcionen; otros rechazan que “piñerizar” se transforme en la hoja de ruta de La Moneda.

Y el debate llega en un momento especialmente incómodo. Dos tropiezos consecutivos en la Cámara –la caída por un voto de la reforma migratoria y una derrota clave en la Ley Antibarricadas 2.0– volvieron a poner bajo la lupa a la Segpres y su coordinación legislativa.

  • Desde RN, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, habló derechamente de “déficit político”y de una “cirugía mayor” al gabinete, aunque defendió a José García Ruminot. En medio de esas presiones, un eventual ajuste ministerial vuelve a abrir la discusión sobre cuánto espacio podría ganar Chile Vamos dentro de la fórmula que Kast ya instaló: ampliar la base sin diluir el proyecto.

Así, “piñerizar” dejó de ser solo una discusión sobre empleo. También terminó poniendo sobre la mesa experiencia política, conducción y el peso que tendrá la derecha tradicional dentro del Gobierno.

Pero Piñera no es el único susto.

El retiro de Michelle Bachelet de la carrera por la Secretaría General de la ONU encendió otra alerta en RN. Desde el partido advirtieron que podría convertirse en un “pilar fundamental” para reorganizar a la oposición y admitieron que, para el sector, habría sido mejor verla trabajando en Naciones Unidas que “instalada en Chile”.

  • Bachelet no ha dicho que vaya a asumir ese papel y anunció que seguirá ligada al trabajo internacional. Pero ya protagonizó una primera acción política junto a Gabriel Boric: ambos cuestionaron la adhesión de Chile al Escudo de las Américas y pidieron a Kast reconsiderarla. La posibilidad de que recupere peso en una oposición fragmentada dejó de ser, al menos para la derecha, una preocupación puramente hipotética.

Y desde el PDG reapareció otro asunto que Kast conoce bien: los altos sueldos del Estado.

Zandra Parisi propuso reducir las remuneraciones públicas superiores a $6 millones como alternativa para financiar Sala Cuna Universal. Franco Parisi ya venía golpeando sobre la misma tecla: en junio recordó que durante la campaña le habían planteado a Kast bajar los sueldos y recalcó que hablaba de una rebaja general, “no como donación”.

El archivo vuelve a incomodar. En la misma campaña de 2021 en que cargó contra Piñera, Kast prometió rebajarse el sueldo presidencial a la mitad y disminuir las remuneraciones y asignaciones de las altas autoridades del Estado.

Así, mientras La Moneda intenta recuperar iniciativa, tres asuntos vuelven a golpear la puerta: Piñera como receta para el empleo y motivo de disputa entre RN y Republicanos; Bachelet como eventual factor de articulación opositora; y Parisi reviviendo una vieja promesa de austeridad del propio Kast.

Todavía falta para Halloween. Pero algunos sustos políticos llegaron antes.

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