Opinión
Congreso ideológico FA 2026, crédito: frenteamplio.cl
Esqueletos fuera del closet
El buenismo de los consensos tiene buen lejos, pero al mirar de cerca a menudo acaba por debilitar la deliberación democrática y diluir la ambición de reformas necesarias.
Son pocos los compenetrados con los principios o ideas que inspiran a los partidos. Casi nadie se ha sentado alguna vez a leer una declaración de principios, o las conclusiones de algún congreso ideológico. La gran mayoría vota en función de motivaciones no doctrinarias. El cambio a voto obligatorio no basta para explicar el abismal giro en el signo de los convencionales electos con solo dos años de diferencia. Esta aproximación a la política ayuda a explicar ese lugar común transversal de que la sustentabilidad de largo plazo de las reformas exige grandes acuerdos nacionales, como si las discrepancias de fondo entre los partidos fueran de tono menor. La oposición se sumó al coro durante la tramitación de la Ley de Reconstrucción cuando criticó la falta de ánimo de consensos. Aunque hoy parece haber una amplia y bienvenida convergencia sobre la importancia del crecimiento ¿existen realmente mínimos comunes en los medios para conseguirlo?
Para responder le robo a usted, que no le da la vida para escarbar en los ladrillos doctrinarios, un minuto vitrineo de ciertas perlas del Congreso Ideológico del Frente Amplio, celebrado no en tiempos pretéritos como sugiere el tenor de las conclusiones, sino que este año. “Las distintas formas de dominación social tienen raíces estructurales en el capitalismo, pues su base se sostiene en la explotación del trabajo humano”. “Debemos asumir de manera explícita una posición orientada a la superación del capitalismo, especialmente en su fase neoliberal”. “Propugnar que la economía se someta al control democrático y a que el Estado conduzca y regule el desarrollo”. “El socialismo traza un horizonte de emancipación frente a la explotación”. Se requiere “un nuevo rol activo del Estado que planifique, invierta, proteja y articule”. Podría seguir.
La intersección entre el Frente Amplio y el oficialismo es demasiado estrecha como para construir una agenda económica común. Lo propio de una democracia sana es que se viertan en el debate las diversas ideas y propuestas, se avance cuanto se pueda hacia los consensos posibles y, una vez agotada esa vía, se vote sin lamentar la omisión de alternativas políticas que simplemente no existen. Algunos criticarán la estabilidad de largo plazo de esas reformas, pero ¿no cree usted que pasa más por la conexión que logran con la ciudadanía que por el número de votos?
El buenismo de los consensos tiene buen lejos, pero al mirar de cerca a menudo acaba por debilitar la deliberación democrática y diluir la ambición de reformas necesarias. Desafiemos a los políticos a que contrasten con franqueza sus planteamientos, los sometan a debate abierto y los conecten con la ciudadanía para que sea la urna la que zanje la mejor.
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