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Día de Una Sola Salud: el valor de la colaboración científica británico-chilena Opinión

Día de Una Sola Salud: el valor de la colaboración científica británico-chilena

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Nuestra salud no depende únicamente de hospitales, médicos o medicamentos. Está sujeta también a la salud de los animales, al agua que consumimos y a los ecosistemas que compartimos.


Es esta interdependencia el centro de One Health o Una Sola Salud: un enfoque que reúne conocimientos y políticas de distintos sectores para responder a amenazas que ningún país ni disciplina puede afrontar por sí solo.

Es por esto, que a nivel internacional, este enfoque es impulsado conjuntamente por la OMS, la FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

En Chile, hace exactamente diez años, el 3 de noviembre de 2016, el país participó del primer Día Internacional de One Health, con un simposio internacional sobre inocuidad alimentaria organizado por la Universidad de Chile.

Diez años después, esta agenda sigue avanzando. Desde la Red de Ciencia y Tecnología del Reino Unido, compuesta por un conjunto global de funcionarios especializados y financiada por el gobierno británico, estamos trabajando con Chile y otros países de América Latina para conectar instituciones públicas, universidades, centros de investigación y empresas. Actualmente impulsamos un proyecto regional que aborda, entre otras áreas, la acuicultura, la salud de peces y las enfermedades transmitidas por insectos y otros organismos.

La acuicultura ofrece una oportunidad especialmente importante para la colaboración con Chile: en ella convergen salud animal, sistemas alimentarios, medioambiente, cambio climático y resistencia a los antimicrobianos. En este ámbito, Chile y el Reino Unido, como dos de los principales productores de salmón del mundo, tienen mucho que compartir y aprender mutuamente. 

Con este objetivo, desde la Embajada Británica hemos impulsado el intercambio entre instituciones chilenas de salud, ciencia, agricultura y acuicultura con sus contrapartes británicas en distintas dimensiones de One Health: salud pública y animal, medioambiente, vigilancia e investigación. La ambición es que este sea un intercambio genuinamente bidireccional, que permita compartir capacidades británicas y, al mismo tiempo, aprender de la experiencia, los avances y las soluciones desarrolladas en Chile.

Estas conexiones se hacen más claras cuando observamos cómo funcionan en la práctica. Por ejemplo, países de todo el mundo enfrentan el problema de la escorrentía agrícola, que puede arrastrar contaminantes hacia ríos y aguas subterráneas, afectando potencialmente las fuentes de agua potable. Un desafío similar se plantea con la resistencia antimicrobiana: los microorganismos resistentes pueden circular entre personas, animales, alimentos y el medioambiente. En ambos casos, mirar el problema únicamente desde la salud humana deja fuera una parte esencial de la solución.

El vínculo cobra aún más importancia ante el cambio climático. El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia pueden modificar la distribución de mosquitos y otros transmisores de enfermedades, creando nuevos riesgos para todo el ecosistema.

Por lo anterior, la COP31 ha situado los sistemas de salud resilientes al cambio climático entre sus prioridades, incluyendo el fortalecimiento de la vigilancia, la alerta temprana y la coordinación bajo el enfoque One Health. Enfrentar el cambio climático implica también anticipar y prevenir sus efectos sobre la salud humana, animal y ambiental.

Hoy, en el Día Internacional de One Health, reafirmamos nuestro objetivo de fortalecer la cooperación entre el Reino Unido y Chile, y desarrollar capacidades de largo plazo en One Health y acuicultura. Como próximo paso, participaremos de una conferencia regional liderada por la Universidad de Aysén y la Universidad de Edimburgo.

Ese es precisamente el propósito de la diplomacia científica: conectar conocimientos, capacidades y evidencia entre países para responder mejor a desafíos compartidos. Pero generar conocimiento no basta. El desafío es convertir esa evidencia en prevención, mejores sistemas de vigilancia, alertas más tempranas y mejores políticas públicas.

Ese es también el valor de la cooperación entre el Reino Unido, Chile y América Latina. Frente a desafíos que atraviesan especies, ecosistemas y fronteras, ningún país tiene todas las respuestas. Solo podemos encontrarlas trabajando juntos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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