Experta de la Universidad de Chile anticipa crisis ambiental en lago Rapel
Irma Vila, especialista chilena en limnología y directora del departamento de Ciencias Ecológicas de la U. de Chile, señaló que los desechos industriales y del relave de Codelco tienen al borde del colapso el ecosistema del lago Rapel. Municipalidad de Las Cabras pide con urgencia una evaluación ambiental.
La directora del departamento de Ciencias Ecológicas de la U. de Chile, Irma Vila, ha observado con preocupación el daño ambiental que el hombre y las industrias están produciendo en las reservas de agua dulce del país. Por ello advierte que a la crisis de los humedales de Valdivia y Batuco, muy pronto se sumará el lago Rapel en la Sexta Región, afectado por los desechos que vierten las industrias locales, incluyendo a Codelco.
"Rapel está muy deteriorado por la cantidad de empresas e industrias que botan sus residuos al lugar, a lo que se suman las aguas que provienen del relave de Codelco", dijo.
Al respecto, reveló que la municipalidad de Las Cabras, a la cual pertenece parte del lago, le solicitó la ayuda necesaria para realizar una evaluación para determinar científicamente cuales son las fuentes contaminantes y las sustancias que están dañando dicho ecosistema.
"El problema es que nosotros tenemos varios trabajos sobre el lago, pero ninguno en los últimos años. Estos últimas semanas la municipalidad de Las Cabras nos ha estado pidiendo auxilio, quiere una evaluación, pero no hemos tenido los recursos para ir a investigar y el problema es que estas investigaciones son costosas", agregó.
Problema anunciado
Vila cuya especialidad es la limnología, el estudio de ríos y lagos, comenta que el colapso de los sistemas acuáticos debido al impacto del desarrollo industrial era algo que estaba previsto hace ya 50 años en Europa y Norteamérica.
"Los grandes lagos europeos se deterioraron mucho antes que los nuestros, fundamentalmente por los desechos industriales. En ese momento se dieron cuenta de lo perjudicial de los elementos fosforados, como son los detergentes que tienen fosfatos y los abonos agrícolas. Además, en el caso de estos últimos, se suma el hecho de que contienen nitratos",sostuvo.
Según explica, esas dos sales, el nitrato y los fosfatos, son importante y a la vez perjudiciales porque aumentan la productividad de las aguas, a lo que se añade materia orgánica no tratada.
"En la década de los 60′ Estados Unidos normó sobre la cantidad de fosfatos que podían contener los detergentes, porque se les estaban echando a perder los grandes lagos. Les cambió la calidad de los peces, por ejemplo tipo salmones, que nadie después quiso comerlos. Lo mismo pasó con los lagos europeos, es por eso que los europeos y los norteamericanos ya están de vuelta con este problema", argumentó.
La mayor preocupación para la directora del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Chile, es que en estos momentos no hay estudios que permitan determinar la capacidad de carga de los sistemas, en qué estado están y qué está llegando a ellos.
"No hay un diagnóstico de lo que está ocurriendo con los sistemas. Esos son los cuellos de botella que tienen los sistemas acuáticos: por un lado, hay falta de estudios y diagnóstico de lo que está ocurriendo, de la capacidad de carga de los sistemas y no hay control", puntualizó.
Falta protección
Con más de 30 años estudiando el agua dulce en Chile, Vila estima que a la crisis que ya se ha instalado en Rapel, se agrega el conflicto por las balsas jaula de salmones en la Región de Los Lagos. A través de ellas está ingresando materia orgánica a los recursos hídricos, además de restos de comidas y fecas, lo que necesariamente va a comenzar a cambiar la fauna, no en el corto plazo, pero sí al mediano.
Asimismo, manifestó que hace falta "mano dura" en la fiscalización a nivel nacional, porque los tratados internacionales, como Ramsar que protege los humedales, son entidades que pueden sugerir soluciones siempre y cuando los gobiernos soliciten ayuda.
Desde ese punto de vista, Vila ve complejo el rol de la Comisión Nacional del Medio Ambiente, porque su talón de Aquiles es actuar sobre hechos consumados y con temor a cerrar, por ejemplo, una planta de celulosa como la instalada en Valdivia, lo cual lo atribuye a la falta de estudios que demuestren que otras actividades son igual o más rentables que una industria.
"Cuando se trata de problemas ambientales, y me hubiera gustado que Michelle Bachelet lo hubiera planteado muy claro en el foro con Alvear, todos están pensando en el deterioro económico si se cierra Celco, pero no hay una contraparte para pensar que si se murieron los cisnes y se deterioró el río Cruces también se va a acabar el turismo. Eso también es economía y esos estudios hace falta en Chile. No se está pensando en valores asociados a servicios, lo que hoy conocen los ecólogos como servicios ecosistémicos que es la belleza del paisaje y la calidad de vida para los locales", expresó.
"Todos tenemos que aprender y empezar a cambiar el uso del concepto de humedal. Porque Chile firmó un tratado internacional -Ramsar- en el cual se reconoce que los humedales son todos los sistemas acuáticos, desde los lagos de la alta cordillera hasta la zona intermareal, pasando por ríos, lagos profundos, lagos someros, lagunas, pantanos, bofedales, etc. Porque hasta el momento el concepto de humedal que nosotros manejamos es sólo de aguas someras, pero ya no es exclusivamente de aguas someras y Chile ya firmó ese convenio. Los humedales están involucrando hoy a todos los sistemas de aguas continentales en Chile, y los convenios internacionales para conservar la biodiversidad implican conservar todos estos sistemas acuáticos", concluyó.