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Críticas peruanas contra Chile tensionan aún más relaciones diplomáticas

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Los analistas Raúl Sohr y Guillermo Holzmann estiman que el país vecino debe mostrar las pruebas que tiene sobre la entrega de armas a Ecuador durante la Guerra del Cóndor, a fin de que la situación quede zanjada de una vez por todas. Fuentes diplomáticas manifestaron preocupación por endurecimiento que puede bloquear reunión »2 más 2».


Los cuestionamientos contra Chile que hicieron los representantes de Bolivia y Perú para justificar su oposición a la llegada de José Miguel Insulza a la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA), si bien no impidieron su elección, al menos empañaron su llegada.



De hecho, cuando Insulza hizo ingreso al salón donde se llevó a cabo la sesión que terminó con su victoria, el canciller boliviano, Juan Ignacio Siles, y el representante permanente de Perú ante el organismo regional, Alberto Borea, no lo aplaudieron, actitud que, sorpresivamente, también siguió el vicencanciller azteca, Miguel Hakim.



Bolivia, como era previsible, reiteró la demanda de acceso soberano al Océano Pacífico. Sin embargo, no forzó a que se llevara a cabo la elección, como sí lo hizo el representante limeño, quien denunció por primera vez un foro internacional la presunta venta irregular de armas de Chile a Ecuador, en 1995 en pleno conflicto entre éste último país y Perú.



Borea recordó que si bien ningún país puede estar libre de sufrir un conflicto bélico, cuando ello ocurre, "el resto está obligado a no sólo que nos mantengamos neutrales, sino que además intentemos fraternalmente, que quienes se enfrentan, alcancen la paz", lo que no fue cumplido en 1995. "Se entregó material bélico a una de las partes en disputa", aseveró.



En fuentes diplomáticas se considera que la actitud peruana no se justifica y es un "voladero de luces", aunque también se reconoció cierto grado de preocupación en el Gobierno por "una actitud irresponsable de Perú" que aún no ha entregado pruebas concretas sobre supuesta transacción.



El recrudecimiento de la discrepancia vuelve a poner en duda la realización de la cita "2+2" para el próximo 16 de mayo, convocada precisamente para abordar el tema. El encuentro estaba previsto para marzo, pero por problemas de agenda ambos países lo han ido postergando.



Ayer, en tanto, el Gobierno chileno respondió a la nota de protesta que enviara el fin de semana su par peruano pero, como una manera de marcar diferencias en el manejo de las relaciones bilaterales, su contenido no será revelado hasta que en Lima no acusen recibo de la misiva.



Animosidad



Para el analista Raúl Sohr, existen una serie de situaciones que han desencadenado esta actitud de Perú. Entre ellas, mencionó la fuerte inversión chilena, que bordea los cuatro mil millones de dólares, o el que una de las principales aerolíneas sea de origen chileno.



"Sienten que están perdiendo identidad, posiciones en el mercado y ello genera animosidad", asegura el experto. "Si se le agrega un trasfondo histórico, ya que no se han producido elementos de integración más sólidos y posiblemente Chile no le ha brindado toda la atención a Perú, esto va redundando que cada pequeño incidente se vuelva explosivo", añadió.



"Si los peruanos, genuinamente, están convencidos que Chile vendió armas durante el conflicto con Ecuador, por supuesto que deben estar muy alterados. Es muy grave si fuese cierto que Chile vendió armas siendo garante del Tratado de Río y que se comprometió a ser neutral ya que eso sería un hecho de la más tremenda gravedad", sostuvo.



Si eso se comprueba, sostuvo el analista, "Chile habría fallado y si el ministro de Relaciones Exteriores, que es en parte responsable de la venta de armas, fuera el propio Insulza (canciller en 1995), sería un tema. Pero Perú no ha aportado pruebas, ni ha hecho públicas las pruebas que dice tener. En Chile no se sabe si es así o no."



Uso político



Por su parte, el cientista político Guillermo Holzmann calificó como "duras" las aseveraciones del embajador Borea, quien a juicio del especialista llevó las relaciones bilaterales "a un punto complejo".



Sin embargo, anticipa que Chile "no va a avanzar en el juego mediático de empezar a desmentir lo que sucedió", aunque reconoce que la situación se complica pues se produce en momentos en que se produce la negociación por la importación de gas desde Perú.



«El hecho de que Perú haya planteado reiteradamente la venta de armas, pese a que Chile ha respondido diplomáticamente, está diciendo que quiere hacer un uso político de la situación, más allá de los canales diplomáticos normales", advierte.



Holzmann coincide con Sohr en el sentido de que si Perú tiene antecedentes de la venta de armas, debe mostrar documentos o Chile exigir su difusión. «Chile deberá actuar con la máxima energía para poder restaurar la credibilidad. Nuestro país no se puede dar el lujo de tener una situación no aclarada en su minuto», puntualizó.



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