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Mujeres que denuncian al Papa aseguran que él sabía de las causas que se le imputan

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Estela de la Cuadra y Graciela Yorio señalan que pidieron a la justicia que el prelado fuese investigado por sustracción, ocultamiento de bebés y por el secuestro de dos sacerdotes jesuitas en el “Proceso de Reorganización Nacional”, en el cual declaró sólo en calidad de testigo.


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Las dos mujeres denunciantes contra el actual Papa Francisco, Estela de la Cuadra y Graciela Yorio, aseguran que el cardenal Jorge Mario Bergoglio habría tenido “conocimiento de las causas, participación activa y vínculo” con los familiares de jóvenes y curas que habrían sido secuestrado en la dictadura militar argentina.

Según señala La Tercera, ambas pidieron a la justicia que Bergoglio fuese investigado por sustracción, ocultamiento de bebés y por el secuestro de dos sacerdotes jesuitas en el “Proceso de Reorganización Nacional”, pero que sólo declaró en calidad de testigo en la causa.

Sin embargo, el actual pontífice declaró por escrito en septiembre de 2011 ante la justicia como testigo de la “Causa ESMA”, siendo en ese entonces arzobispo de Buenos Aires, afirmando desconocer haber tenido información sobre los casos.

La información señala que Bergoglio asegura que en la época de la dictadura, el padre Pedro Arrupe, quien era superior general de la misma compañía religiosa, “recomendaba a los distintos Provinciales de la Orden de aquellas naciones donde existieron dictadoras militares, que escucharan a todas aquellas personas que se acercaban solicitando información y ayuda sobre la búsqueda de sus seres queridos».

En la declaración, Bergoglio precisa que Arrupe «le solicitó que lo acompañara en efectos de ubicar a sacerdotes desaparecidos, la atención de los familiares de los mismos y realizar las gestiones que estaban a mi alcance a efectos de hacer lo posible por conocer el paradero de otras personas».

En tanto, Graciela, la hermana de Orlando Yorio, indica que poco antes de la dictadura su hermano realizaba un trabajo pastoral en una villa cerca del Barrio Bernardino Rovadavia de Buenos Aires, y «trabajar con los pobres en esa época era considerado ser subversivo».

Explica que el sacerdote no tenía ningún vínculo con partidos político y “el hacía ahí su trabajo pastoral. No era ni guerrillero ni subversivo, aunque sí se adhería a la teoría de la liberación».

Y acusa que «Bergoglio no protegió a mi hermano en el inicio de la dictadura. El junto a Francisco Jalic –también jesuita- ya estaban trabajando en una villa y el Provincial les pidió que salieran. Por eso, no me explico por qué insisten tanto en que este Papa se ocupa de los pobres», insistiendo que el actual Pontífice «decide echarlos de la Compañía en 1976».

Según el relato de Graciela, «tanto él como Francisco estuvieron engrillados de sus pies y manos durante cinco meses en total oscuridad, porque tenían una capucha que les cubrían los ojos. Estuvieron cuatro días en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires) y luego fueron trasladados a otra ‘casa operativa».

Menciona que luego que ambos fueran liberados, los dos fueron buscados por la policía y que con la protección de la nunciatura «Orlando consiguió su pasaporte y finalmente Bergoglio le pagó el pasaje a Roma, logrando que Monseñor Jorge Novak lo aceptara en su diócesis. Allí estuvo exiliado».

La denunciante insiste en que el actual Papa «tuvo participación activa en la dictadura y nosotros nos entrevistamos tres veces con él para poder tener noticias de mi hermano. Bergoglio era quien nos podía decir si existía alguna novedad de su paradero, pero nunca nos dio una respuesta, jamás”.

Además, cuenta que Bergoglio visitó personalmente a su madre a quien le dijo que “de Orlando no se habla más. Es posible que lo hayan matado”.

«Mi hermano y Francisco sostuvieron que Bergoglio los denunció. Le creo a mi hermano y de eso estamos convencidos”, dijo.

Orlando Yorio falleció en Uruguay el 9 de agosto del año 2000, ejerciendo hasta entonces su trabajo pastoral en la parroquia Santa Bernardita.

En tanto, Estela de la Cuadra, quien perdió a su hermana Elena en dictadura, también a su marido y denuncia haber perdido a su sobrina porque según su testimonio, Elena fue secuestrada a los 23 años estando embarazada de cinco meses, en 1977, afirma que el nuevo cargo que tiene Bergoglio lo reviste de “un nuevo poder”.

De la Cuadra comenta que en 2011, cuando Bergoglio fue llamado a declarar, la Justicia le pidió responder si “puntualmente dio noticias al Padre Arrupe (en ese entonces Superior General de la Compañía de Jesús) de lo acontecido con Elena De La Cuadra y su niña», confesando que Arrupe «le solicitó que lo acompañara en efectos de ubicar a sacerdotes desaparecidos, la atención de los familiares de los mismos y realizara las gestiones que estaban a mi alcance a efectos de hacer lo posible por conocer el paradero de otras personas”.

El documento también muestra que se llamó a declarar a Bergoglio, “si con motivo de la desaparición de Elena De La Cuadra hizo alguna gestión ante alguna autoridad militar, política o policial durante los años 1977 y posteriores”, frente a lo cual Bergoglio respondió que «no, no lo hice”.

La denunciante explica a La Tercera que «cuando él declara, se deja ver como un viejo inválido que no se acuerda de nada”.

La declaración del actual Papa señala que se «entrevistó con el Sr. Roberto De La Cuadra –padre de Elena-”, pero que «no recuerda los pormenores de la entrevista» y que De La Cuadra “estaba preocupado por la desaparición de una hija suya en la Provincia de Buenos Aires”.

Y luego agrega que «no recuerdo que se haya referido a que su hija se encontraba embarazada».

De la Cuadra dice sentir “indignación e impotencia por ver que este brillante cargo lo reviste nuevamente de un poder tremendo».

Otro punto que Bergoglio no reconoce es si tenía conocimiento respecto a que Elena de la Cuadra habría tenido su bebé durante su cautiverio y si realizó alguna gestión. «En aquel momento no tuve ninguna información, después de transcurridos los años y a través de medios de comunicación tomé conocimiento que una hija del Sr. De La Cuadra de nombre Elena, Habría dado a Luz durante su cautiverio”, menciona el nuevo pontífice.

Sin embargo, Estela afirma lo contrario respecto a que Bergoglio sabía lo que estaba ocurriendo con su hermana, ya que el prelado recibió a su padre Roberto en dos oportunidades, derivándolo al arzobispo de La Plata, Mario Picchi.

Según lo que señala Graciela, este le habría confirmado que Elena tuvo una niña que llamó Ana Libertad y que estaba en manos de una familia, la cual aún permanece desaparecida.

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