Karina Sepúlveda comparece en nuevo juicio y entrega dramático relato de la violencia que sufrió durante 18 años
La mujer estuvo más de un año recluida en la Cárcel de San Miguel por haber dado muerte a su marido tras ser víctima de violentas agresiones. La Corporación Humanas manifestó que espera que el tribunal la absuelva.
A un nuevo juicio se está sometiendo a Karina Sepúlveda, víctima de violencia grave y sistemática por parte de su pareja durante 18 años, luego que la Corte de Apelaciones de San Miguel anulara la sentencia absolutoria del Tribunal Oral de Puente Alto, que por primera vez había aplicado la eximente de “estado de necesidad exculpante” de la Ley de Femicidio en el caso de Karina.
Durante la audiencia en el Tribunal Oral de Puente Alto, Karina Sepúlveda realizó un desgarrador testimonio de la violencia contra la mujer que sufría de parte de su conviviente y padre de sus tres hijos, un agresor que por 18 años abusó de ella psicológica, física, económica y sexualmente y contra el cual disparó causándole la muerte.
“Los golpes que recibí fueron a toda hora y todos los días, llegué a dormir en el piso porque él siempre estaba enojado conmigo”, relata Karina. “Me golpeaba a mí y a mis hijos” (el menor de 4 años)”. Karina agrega que cuando la golpeaba en la calle, nadie le prestaba ayuda y que los padres de su conviviente presenciaron la violencia, pero no hacían nada.
Explica que no denunciaba a su agresor, porque él le decía que tenía mucha «gente afuera» para que la matara a ella y su familia. “Era imposible denunciar a Claudio, tenía orden de arresto por asalto con violencia y estaba libre”.
«Me dijo que el perro hacía más caso que yo, por eso me tenía que golpear. Yo tuve que comer la comida del suelo, dormir en el patio o donde estaba el perro. Él me sacaba la ropa y los zapatos y me echaba así. Si llovía, me dejaba afuera casi toda la noche”, relata Karina.
Karina continúa: “La primera vez me pegó un combó, después me pegaba con cualquier cosa, me cortaba el pelo con cuchillos. Teníamos que comprar palas, porque él las quebraba conmigo”.
“El me enterraba las tijeras, me hizo un “C” (de Claudio) en la mano y me dijo que sería la marca de él en mi cuerpo. No me podía negar a tener relaciones sexuales con él. Le decía que no, pero me hacía tener relaciones obligada”.
En varias ocasiones durante el nuevo juicio Karina quebró en llanto y debió pedir un receso, al recordar la violencia sufrida por su conviviente y de la que dan cuenta las 64 cicatrices que tiene en su cuerpo. Fue amenazada de muerte, violentada sexualmente y golpeada brutalmente, incluso con resultados de fracturas.
“Además de violentarme físicamente me decía que era fea, que no servía para nada y que no me mataba para que los niños no quedaran solos. Él me echaba de la casa a la calle y dejaba a los niños encerrados y me decía que iba a ir a la casa de mis papás y que iba a reventar la casa”.
Karina relata que conoció a su conviviente cuando tenía 14 años y que al poco tiempo se embarazó. “Él fumaba pasta, le pedí que la dejara, le dije que me separaría y me golpeó”. Posteriormente, “tenía que comprarle marihuana, de lo contrario no me dejaba entrar a la casa y me golpeaba”.
En cuanto a su vida en comunidad, Karina asegura que en Puente Alto no conoció a ningún vecino, “no podía tener amigas porque Claudio no me dejaba, él tampoco tenía amigos”.
NECESIDAD EXCULPANTE
Después de pasar más de un año recluida en la Cárcel de San Miguel, el 12 de enero de este año, Karina Sepúlveda fue dejada en libertad por el Tribunal Oral en lo Penal de Puente Alto en un fallo unánime, a partir de una eximente de la Ley 20.480 sobre Femicidio, el «estado de necesidad exculpante».
Es decir, se asumió que Karina actuó para evitar un mal grave para su persona o derecho o los de un tercero. El tribunal concluyó que una mujer que vivió violencia durante 18 años, atrapada por un miedo insuperable y no de manera premeditada, no tuvo otra salida dado el contexto de violencia, su aislamiento y redes institucionales y no institucionales nada eficaces para resolver su grave situación, entre otras circunstancias concurrentes.
Con ello se reconoció que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos impone a los Estados la obligación de prevenir la violencia contra las mujeres, investigarla exhaustivamente cuando ocurre a fin de sancionar a los agresores, además de proteger y reparar a las víctimas, garantizando que la violencia no quede impune.
Posteriormente, la Fiscalía de Puente Alto solicitó la anulación del Juicio a la Corte de Apelaciones de San Miguel, la que el 27 de marzo de 2013 anuló unánimemente el juicio.
El Observatorio de Género y Equidad y otras organizaciones de mujeres, han seguido este caso de cerca, siendo testigos de que el proceso no ha estado exento de lo que muchas mujeres viven cuando denuncian a sus agresores: revictimización del Estado chileno –a través de funcionarios o agentes- a mujeres que han sido o están siendo víctimas de violencia de pareja.
La abogada de Corporación Humanas, Camila Maturana, sostuvo que “Aquí hay un Estado que está fallando a las mujeres. No está cumpliendo adecuadamente sus obligaciones de prevenir la violencia y tampoco, una vez que la violencia ocurre, de investigar exhaustivamente, proteger a las víctimas, sancionar a los agresores y reparar a quienes la han sufrido”.
Por ello, “esperamos que en el nuevo juicio que se le está haciendo a Karina, se vuelvan a ponderar adecuadamente –como se hizo en el primero- las pruebas de la grave y sistemática violencia en que ella vivía y se la absuelva. Queremos justicia para Karina”.