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"Todo el mundo sabe que ellos eran amigos", sostuvo hoy la hija del general

Piden procesamiento de Fernando Matthei como presunto autor de las torturas que sufrió Alberto Bachelet

por 26 julio, 2013

Piden procesamiento de Fernando Matthei como presunto autor de las torturas que sufrió Alberto Bachelet
“Los nuevos antecedentes aportados en el careo del general Matthei con ex oficiales quedó más que claro que sabía lo que ocurría en la Academia de Guerra Aérea y hasta se dio el tiempo de clasificar a los prisioneros que debían ser interrogados”, sostuvo el abogado Eduardo Contreras.
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Una solicitud de procesamiento en contra del general (r) Fernando Matthei presentó este viernes el abogado Eduardo Contreras al ministro en visita, Mario Carroza. La acción busca establecer la responsabilidad y autoría del ex uniformado en las torturas que sufrió el general Alberto Bachelet en la Academia de Guerra Aérea (AGA), en su calidad de director de esa unidad militar.

Según "los nuevos antecedentes aportados en el careo del general Matthei con ex oficiales, quedó más que claro que sabía lo que ocurría en la Academia de Guerra Aérea y hasta se dio el tiempo de clasificar a los prisioneros que debían ser interrogados, por lo mismo, y en el marco de sus responsabilidades establecidas en el Código de Justicia Militar y lo que señala el Código Penal él es responsable de lo que le ocurrió al general Bachelet", sostuvo el representante de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP).

En ese sentido, Contreras reparó en que si el magistrado estima que no se dan los presupuestos para considerarlo como autor, se le encargue reo como cómplice de los hechos ocurridos entre fines de 1973 y marzo de 1974.

La hija del general

La hija del general y candidata presidencial de la Alianza, Evelyn Matthei, dijo hoy al respecto: “Lo han intentado varias veces, ojalá que tampoco ahora les resulte (…) todo el mundo sabe que ellos eran amigos (con Alberto Bachelet) y que mi padre solamente ostentaba un título, pero no trabajaba en eso”, sostuvo la ex titular del Trabajo.

De igual modo, subrayó que “le pusieron el título de director de la academia de guerra, pero requería un general para eso y mi padre era coronel. Pero la academia de guerra estaba cerrada, no existía en ese momento y el trabajo que él estaba haciendo era otro”.

Las contradicciones

"A la pregunta que el Tribunal me formula acerca de si tuve conocimiento que en la Academia de Guerra Aérea (AGA) se torturaba a los detenidos, declaro que jamás lo supe". Así exponía el general (R) Fernando Matthei en diciembre de 1999, en su testimonio judicial en la causa por víctimas de la AGA que hoy lleva adelante el ministro Sergio Vásquez.

Trece años después y durante una entrevista dada a CNN en torno a los últimos resultados relativos a la investigación de la muerte del padre de la ex Presidenta Michelle Bachelet, el general Alberto Bachelet, el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea (Fach), aseguró estar al tanto de que durante el gobierno militar hubo violaciones a los derechos humanos.

Situación que aseguró avergonzarlo, enfatizando que “no puedo decir que no sabía, por supuesto que sí sabía, pero no tenía la capacidad de arreglar eso. Porque en las FF.AA. cada uno responde de su propio sector y yo era parte de la FACh y no parte del gobierno, ni de los aparatos de inteligencia, no tenía ninguna posibilidad de ejercer tuición”.

¿Director de papel?

Matthei fue designado director de la AGA en diciembre de 1973, cargo que ocupó por dos años. Pero, según declaraba en 1999 en la causa por víctimas de la AGA —que está próxima a fallo— no asumió las funciones que le correspondían por dicho cargo y sólo se presentó en sus dependencias unas 10 veces, ya que la Academia estaba en receso desde el 11 de septiembre de 1973 y sus profesores y alumnos destinados a otras reparticiones. En la práctica el lugar funcionó como un recinto de reclusión y tortura a cargo de la Fiscalía de Aviación.

Según Matthei, la información sobre labores que se realizaban y la planificación de los programas de estudios, las requería al subdirector, José Muñoz. También relataba que conoció a algunas personas relacionadas con los detenidos en las dependencias,  como Ramón Cáceres y Edgar Cevallos Jones, ambos recientemente procesados por el ministro Mario Carroza como responsables de la muerte de Alberto Bachelet. Con ellos “conversé (…) pidiendo información general acerca de los detenidos —de la Fach— como el general Bachelet”.

El padre de la actual ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, negaba en sus declaraciones una relación jerárquica o de dependencia “a personas como Cevallos, Cáceres (…) ni otros funcionarios (…) que sólo se encontraban trabajando allí, en ese lugar físico”. Además, aseguraba,  que ni los detenidos ni el personal que los custodiaba e interrogaba dependieran del subdirector Muñoz. O de él. Su versión apuntaba a que dependían de una unidad enquistada en la AGA, argumentando que el único vínculo entre la AGA y el subterráneo, donde estaba la biblioteca y se encontraban la mayoría de los detenidos, era la obligación de la institución de proveer comida y transporte “para efectos del servicio”.

Además, expresaba “suponer” que en la AGA funcionó un servicio de inteligencia.

Matthei detallaba que en su rol como director se dedicó a cuidar la propiedad e instalaciones, donde concurría aproximadamente una vez al mes. Las dependencias del lugar, explicaba, eran un “campo de concentración”. Supo que hubo detenidos, considerados “prisioneros de guerra”, con los que no tuvo relación, quienes dependían de la Fiscalía. En su testimonio afirmaba que bajó sólo una vez al subterráneo a sacar un libro. Desde lejos divisó a varios detenidos de civil, a los que vio en buenas condiciones. “No tuve interés en saber qué sucedía con los detenidos”, aunque preguntó al fiscal (Horacio) Otaíza—a cargo de una de las dos fiscalías que operaban internamente— y a Cáceres por los prisioneros Bachelet,(Ernesto) Galaz,(Carlos) Ominami y otro”.

Su testimonio decía que conoció del maltrato a detenidos en la AGA, donde perdieron la vida seis personas, entre quienes se cuentan Bachelet y José Tohá, gracias a su mecánico de avión.

Años después, cuando ya era Comandante en Jefe, precisaba haber hablado con Edgar Cevallos, que estaba muy afectado porque en la AGA una persona “que había estado detenida a su cargo” falleció. Al ser consultado por el Tribunal debido a una entrevista en la revista Ercilla en la que habría dicho que a Cevallos se le pasó la mano con algún detenido, reconocía que lo dijo porque en los años 1976 y 1977 —dos años después de dejar el cargo de director— ello “era un comentario general en la Fuerza Aérea”.

Mientras estuvo a cargo de la AGA, paralelamente prestaba funciones en la Dirección de Operaciones de la Fach, organismo que dirigió y del cual dependía el servicio de Inteligencia Institucional, cuyos agentes cometían los crímenes de la AGA.

El militar relató que ocupaba la oficina del director del primer piso en la academia, mientras que su despacho en la Dirección de Operaciones estaba en el Ministerio de Defensa, siendo el segundo Jefe de la Dirección de Operaciones. Conforme detalló, recorría el primer y segundo piso de la AGA, siempre de riguroso uniforme, lo contrario “habría sido una falta de respeto a mi cargo”. Agregó que él no trataba con el coronel y fiscal Otaíza, con quien no tenía buenas relaciones por el “éxito profesional” de Matthei. “En mi condición de Director de la Academia de Guerra Aérea, respondo por las actuaciones del personal bajo mi mando”, sin tener relación con el personal de Fiscalía.

Según explica el abogado de Derechos Humanos que tramitó la causa por víctimas de la Academia de Guerra Aérea, Cristián Cruz, “en aquella época no existía la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea sino que el Servicio de Inteligencia de la Fach (SIFA), que dependía del Departamento de Operaciones. Por lo tanto el dominio, la posibilidad de conocer lo que allí ocurría no sólo la tenía como director del AGA, sino que también por trabajar en la Dirección de Operaciones”.

Además, sostiene Cruz, “él tenía conocimiento de inteligencia, y es tanto así que en su Hoja de Vida aparece la felicitación por un informe de inteligencia que él entrega. También el año ‘73 tiene felicitaciones por defender la obra del gobierno militar, por defender el golpe de Estado en Chile. Entonces en ese momento no puede no conocer lo que está ocurriendo en el país”.

En sus declaraciones, Matthei también negó saber de la existencia del Comando Conjunto —que se habría formado bajo el alero de la SIFA y cuyas bases principales eran los subterráneos de la AGA— salvo al asumir de Comandante en Jefe en 1978, en que supo que un grupo de civiles estaba dentro de la Fach, como el asesinado ex oficial de la Fach Roberto Fuentes Morrison. Como se le advirtió que eran peligrosos y estaban fuera de control, manifestó haber dispuesto su traslado a regiones y fuera del país y “al cabo de un tiempo fuimos desprendiéndonos de ellos dándolos de baja”.

Lo que es tajantemente rechazado por el abogado Cruz, que señala que más bien parecían actos de encubrimiento, ya que Fuentes Morrison y otros a mediados de los 80 continuaban operativos, actuando en conjunto con la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Matthei versus Cáceres

A pesar de que en sus declaraciones Matthei se desvincula de toda responsabilidad y conocimiento de lo que realmente sucedía dentro de la AGA mientras fue su director, algunos testimonios abren serias dudas al respecto.

En la misma causa de las víctimas de la AGA, Ramón Cáceres, hoy procesado por la muerte de Alberto Bachelet y uno de los más feroces torturadores al interior de la academia, explicaba que en enero de 1973 fue designado para un curso en la AGA, egresando como Oficial del Estado Mayor en 1975. Las clases fueron suspendidas en septiembre de 1973 y en octubre fue nombrado como Fiscal Militar en Tiempo de Guerra, por lo que practicó diligencias en diversos procesos en el Ministerio de Defensa, algunos de los cuales se acumularon posteriormente a los de la Fiscalía de la AGA.

Cáceres aseguraba que por su experiencia como fiscal, Horacio Otaíza le ordenó practicar allanamientos, aunque, afirmó, dependía disciplinariamente de quien “dirigía la AGA, a saber, del Director Fernando Matthei, que no desempeñaba labores docentes, y del Subdirector Sr. Muñoz Pérez”.

El coronel (R), agregó que en 1973 fue el propio Matthei quien, a través de una carta, le informó que había sido llamado al segundo año del curso especial en la academia.

Para el abogado Cristián Cruz “si Cáceres no está en la AGA al llegar Matthei, sino que llega luego de que él lo llama y se dedica a interrogar, torturar y además lo conoce y conversan, le pregunta por detenidos y a la vez este lo reconoce como sus superior, creo que es bastante claro lo que ocurre y cuál es la simbiosis respecto a estos dos personajes”.

Otro testimonio, dado por el general Luis Campos, aseveraba tajantemente que en la AGA “toda la guardia dependía naturalmente del director”, destacando luego que la guardia de los detenidos estaba en manos de Matthei.

Por otra parte, Cáceres relataba que en varias ocasiones almorzó con Matthei y Cevallos Jones, el otro procesado por la muerte de Bachelet. En dichas oportunidades, el director inquiría por algunos prisioneros.

Según lo que se desprende de varias declaraciones, el director de la AGA visitaba periódicamente sus dependencias. Incluso con zapatillas, como lo ilustran los dichos del oficial en retiro Jaime Donoso.

Cruz concluye que, “Matthei dice que cuando baja a los subterráneos pregunta por Bachelet. Pueden estar torturando a todo el mundo y él no veía nada. Incluso menciona un lugar llamado La Capilla, donde se torturaba: estaban los magnetos y herramientas de tortura, pero extrañamente no ve nada. Baja a la biblioteca y simplemente pregunta por Bachelet. Si sabía que estaba ahí y vio esas condiciones no pudo menos que imaginar lo que acaecía. ¿Y qué hizo por él o por otros? Nada.

Por eso, considera correcta la decisión del juez Mario Carroza de investigar la eventual responsabilidad que le cupo al ex Comandante en Jefe de la Fach por las torturas que le causaron la muerte a Alberto Bachelet. Investigación que contempla dos aristas: una relativa a la entrevista dada hace unos días y otra con respecto a la nebulosa existente sobre su participación en la AGA y su cargo como director.

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