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La realpolitik se impone en la Nueva Mayoría

Bachelet mantiene ambigüedad táctica en su programa a la espera de correlación de fuerzas en el Congreso

por 28 octubre, 2013

Bachelet mantiene ambigüedad táctica en su programa a la espera de correlación de fuerzas en el Congreso
Para implementar las medidas prometidas la ex Presidenta necesitará no sólo ganar las elecciones, sino apuntar a conseguir un muy buen resultado parlamentario. La apuesta por una nueva Constitución buscará agotar la vía legislativa y la Asamblea Constituyente será sólo el último recurso. Y aunque hay que ver los doblajes que se consigan en ambas cámaras, nada hace pensar que se produzca un batacazo. Por eso será fundamental la negociación con los partidos y lo que mandará será la correlación de fuerzas. Por lo mismo, no se casó con bajadas precisas y prefirió los grandes enunciados.
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Tres ejes marcarán el programa de gobierno de Michelle Bachelet: una reforma profunda a la educación, nueva Constitución y reforma tributaria. Esto no es ninguna novedad, porque son los temas a los que la candidata se ha referido en meses anteriores, pero que, a 20 días de las elecciones del 17 de noviembre, requerían mayor profundización; un camino sobre el que distintos sectores habían presionado.

En el despliegue de sus propuestas –en más de 190 páginas–, que dio a conocer ayer en el Teatro Huemul del barrio Franklin, abrió la puerta a importantes avances, pero también quedaron en el aire otros puntos que eran esperados, como el mecanismo para generar una nueva Carta Fundamental y la posibilidad de avanzar hacia un nuevo Código Laboral, aunque en este ámbito se mostrara un avance importante al impulsar una negociación colectiva con titularidad, en un guiño al Partido Comunista y, sobre todo, a la Central Unitaria de Trabajadores, que ha sido enfática en sus demandas en las últimas semanas.

Si bien fue valorada la idea del matrimonio igualitario, Bachelet tampoco señaló que su gobierno fuera proactivo en esta materia. El programa contempla convocar a un debate abierto, con participación amplia para la elaboración y posterior envío de un proyecto de ley en esta materia.

¿Se descarta la Asamblea Constituyente como mecanismo? Según algunos líderes de partidos políticos presentes en la presentación del programa, eso no quedó descartado, sino abierto para ser definido en debate; una opinión diferente a la que tuvo el propio coordinador del equipo constitucional de la candidata, Francisco Zúñiga, que al término de la ceremonia señaló que, si bien no había ninguna idea eliminada, sí había una opción. “La Asamblea Constituyente nunca ha estado descartada; lo que se hace es priorizar el proceso de reforma previsto en la Constitución, dado que en las características en que hemos definido este camino es democrático, institucional y participativo. La Constitución vigente contempla la posibilidad de reforma total; y ese es el camino que se ha definido. No se descarta nada, simplemente se ha priorizado el Congreso Nacional. Tenemos confianza que ese procedimiento va a llegar a buen puerto y que habrá un acuerdo nacional para cambiar la Constitución”, dijo Zúñiga. El texto entregado por la Nueva Mayoría, también definía así parte de esta materia: “La Presidencia de la República y el Congreso Nacional deberán concordar criterios que permitan dar cauce constitucional y legal al proceso de cambio”.

El cientista político de la Universidad Central, Marco Moreno, cree que el programa de Bachelet está cruzado más por el peso de la responsabilidad que por la lógica de las convicciones. “Esto tiene que ver con que es un programa que busca bajar el nivel de expectativas que hay sobre ella y sobre su gobierno… Ella propone varias iniciativas, grupos de expertos, pero finalmente todo requiere tramitación parlamentaria y, mientras el sistema actual consagre una suerte de empate, querer eso es más bien voluntarioso que real”.

 FUERZAS POLÍTICAS

 Con el programa de Michelle Bachelet sobre la mesa, la idea que se despeja es que será la correlación de fuerzas en el Congreso y la definición del equipo con el que gobierne, el ensamblaje que permitirá dar cuerpo a las ideas más importantes que la candidata presenta como parte de su programa.

De hecho, como estrategia de campaña, se va a poner el acelerador en estas últimas tres semanas de campaña en un mensaje: que no basta con apoyar a Michelle Bachelet, sino también a los candidatos al parlamento de la Nueva Mayoría. “La idea es que el mensaje apunte a tratar de obtener doblajes posibles y conquistar mayoría en ambas cámaras”, señala un integrante del comando.

El experto electoral del PPD, René Jofré, cree que obviamente el Congreso se elije con un sistema binominal que no ha cambiado y, en consecuencia, a menos que haya una sorpresa muy grande, los resultados no van a variar demasiado en relación a elecciones anteriores. “Por lo tanto, lo que se requiere es que en estas dos semanas la gente entienda que las reformas tienen que ser apoyadas por un parlamento de mayoría”. Sobre este punto, Jofré señala que, a la labor del Parlamento, se sumará la voz de la calle y los movimientos sociales, que caerán también con fuerza sobre sus representantes.

El cientista político de la Universidad Central, Marco Moreno, cree que el programa de Bachelet está cruzado más por el peso de la responsabilidad que por la lógica de las convicciones. “Esto tiene que ver con que es un programa que busca bajar el nivel de expectativas que hay sobre ella y sobre su gobierno… Ella propone varias iniciativas, grupos de expertos, pero finalmente todo requiere tramitación parlamentaria y, mientras el sistema actual consagre una suerte de empate, querer eso es más bien voluntarioso que real”.

En este escenario de ambigüedad, hay quienes creen que la situación cambiará mucho a partir del 11 de marzo. “Desde el 12 de marzo va a tener que necesitar gobernar con los partidos, y han estado ausentes. Va a tener que entrar a una negociación y hay que ver si esa correlación de fuerza la beneficia y es capaz de alinear a los partidos detrás de los proyectos”, dice Moreno, quien advierte que para eso tendrá que volver a acercarse a las colectividades y, entonces, quedará expuesto el tiempo que han demorado en cicatrizar las heridas de la marginación que sufrieron .

La agenda valórica, que incluye debate sobre matrimonio igualitario y la despenalización del aborto por riesgo de salud de la madre, violación e inviabilidad del feto, va a tener que sumar fuerzas transversales. ¿Está dispuesta la Democracia Cristiana? “Estos temas cruzan transversalmente a los partidos, hay un debate interno en la Democracia Cristiana; segundo, estos temas se votan en consciencia, aquí no hay órdenes de partidos; y tercero, bienvenido el debate. Eso ha hecho Michelle Bachelet, invitarnos a un debate”, dice el presidente de la DC, Ignacio Walker.

La política pasará por el Congreso y como no obtendrá una súper mayoría, requerirá apoyo de la DC, comenta Claudio Fuentes, cientista político y académico de la Universidad Diego Portales. “Y seguramente negociar con sectores liberales de RN y el PRI, además de independientes de izquierda. Será clave para su gobierno un ministro de la Presidencia o jefe de gabinete capaz de obtener acuerdos”, añade.

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