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Hormazábal acusa al «Gute» de operación política «personal» y de favorecer las «maniobras de los interesados en  desviar  la atención del Pentagate» Histórico timonel DC cuestiona autoconvocatoria al consejo extraordinario de la falange y apunta a Martínez y sus vínculos con “los poderosos”

Hormazábal acusa al «Gute» de operación política «personal» y de favorecer las «maniobras de los interesados en desviar la atención del Pentagate»

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El ex senador y presidente de la colectividad dice que Martínez consiguió su objetivo de «copar» la agenda de los medios orquestando el cónclave del lunes, pero que de esa forma les hizo daño al partido y al Gobierno


Ricardo Hormazábal, ex senador por Coquimbo entre 1990 y 1998 y militante hace 53 años de la DC , partido que presidió entre 2000 y 2001, hizo llegar esta carta a la redacción de El Mostrador, donde –en un tono a ratos melancólico por la larga amistad que los une– critica las recientes intervenciones políticas de Gutenberg Martínez. Además anuncia una lista para competirle por la presidencia de la falange el próximo año. A continuación el texto íntegro:

«Mi amigo Gutenberg Martínez, ex Presidente del PDC y actual Consejero Nacional, operó para autoconvocar el Consejo Nacional del PDC, el que se reunió el lunes 3 de noviembre. Creo que esta acción le ha hecho daño al Partido y al Gobierno. Gutenberg ha logrado su objetivo de copar la agenda de los medios de comunicación, para sus objetivos políticos personales y, además, ha favorecido las maniobras de los interesados en desviar la atención de los escándalos de Penta, Cascadas y otras grandes empresas que han contratado a lobbistas muy conocidos para confundir a la opinión pública. Debo reconocer que no recuerdo, en mis 53 años de militancia, que se hubiese usado antes este recurso. Quizás puede haber sido en alguna de las crisis que hemos pasado, pero no lo recuerdo. Unos 40 miembros de este organismo, viajaron desde distintos puntos del país para participar en esta sesión, muchos ignorando la convocatoria pero sí informados por la orquestada y profusa aparición de Gutenberg Martínez en los medios de comunicación: se trataba, nada menos, que de defender la dignidad del partido y debatir sobre lo incómodo que se siente en la Nueva Mayoría. Decenas de periodistas concurrieron a la sede del PDC para esperar las resoluciones del encuentro.

Las conclusiones no fueron unánimes, ya que diversos consejeros rechazaron las primeras propuestas de Martínez, pero sí se impuso una mayoría para un acuerdo que recoge una propuesta que le interesaba a Gutenberg. La DC ratificó su apoyo al gobierno, pero no existe en esa declaración, la Nueva Mayoría, la que es aludida sin nombrarla, para que tome nota del “rechazo a las diversas expresiones desarrolladas por actores políticos que deterioran la convivencia y el respeto mínimo que debe existir al interior del actual conglomerado de gobierno y para reclamar mecanismos e instancias para resolver nuestras legítimas diferencias, y rectificar las conductas indebidas sobre la base de la unidad en la diversidad”

He dicho que daña al PDC, porque si el Consejo tuvo que autoconvocarse, es una señal de que la Directiva Nacional no ha cumplido su deber de defender la dignidad atropellada del PDC y se mantiene en una coalición que incomoda a sus militantes. Gutenberg ha sido uno de los pilares de esta extraña alianza entre príncipes, guatones, chascones y colorines, antes feroces adversarios, hoy copartícipes de una conducción política, de la que discrepo profundamente. ¿Por qué Martínez no pudo pedirle a la Mesa que apoya que convocara a esa reunión? ¿Cuál era la amenaza brutal que afectaba a la dignidad del partido, que no encontraba respuesta apropiada en la Directiva Nacional y que no podía esperar hasta la sesión ordinaria del Consejo Nacional citado para la semana siguiente? Pienso que Ignacio Walker y su directiva han recibido una estocada de uno de sus principales sostenedores. Personalmente me he declarado hace tiempo adversario de la forma y fondo de la conducción de Walker, pero he reconocido que él ha contado con una mayoría que lo respalda y por tanto debo reconocer su legitimidad como dirigente. También creo que él hizo las declaraciones pertinentes para enfrentar los injustificados ataques, sin darles a éstos la dimensión exagerada y equivocada que Martínez les ha asignado.

Esta reunión especial minimiza a la DC, reduce su estatura política al convertir a unos francotiradores, provocadores e irresponsables, en interlocutores de su nivel, o darles a estos personajes una importancia que no tienen. El propio Walker, los diputados DC y Mariano Ruiz-Esquide entre otros, los pusieron en su lugar. El partido más grande de la Coalición no puede rebajarse a sí mismo y menos sobrerreaccionar ante los excesos verbales de provocadores que no entienden la necesidad de actuar en política con responsabilidad, y que luego de agredir, piden perdón, sin arrepentirse realmente de las ofensas. Además, los parlamentarios del PDC son lo suficientemente maduros para defender el porqué de sus votaciones y su conducta disciplinada de apoyo a las reformas indispensables ha sido reconocida por personeros del gobierno y por la propia Presidenta de la República. ¿Qué más quieren?

El embajador Contreras hizo declaraciones que no se ajustan a la verdad histórica, primero, y luego, vulneran las normas que rigen la conducta de estos funcionarios. La Presidenta de la República expresó que el perdón solicitado por Contreras, primero a los grandes empresarios y luego a la DC, eran suficientes. El Presidente del PDC declaró que acataba esa decisión. Yo creo que la decisión de la Presidenta fue equivocada, lo he dicho y lo reitero.

El mismo embajador Contreras inició, antes de su nombramiento, una acción judicial para determinar y sancionar a los instigadores del Golpe de Estado de 1973. Pidió al Tribunal que se citara a declarar a Patricio Aylwin y a los diputados que votamos en favor del proyecto de acuerdo de agosto de 1973. Bernardo Leighton y otros no podrán concurrir, pero Andrés Aylwin, Mariano Ruiz-Esquide y yo, entre otros, sí podremos. Allí repetiré lo que aprendí de Leighton, Tomic, Fuentealba y otros, que enseño en los cursos de formación, en las charlas en Universidades o sindicatos, y que incluyo en los artículos y libros que he escrito sobre el tema: que los principales responsables del Golpe de Estado fueron las fuerzas de la UP que, mayoritariamente, no creían en la democracia, que buscaban establecer la Dictadura del Proletariado y que formaban grupos armados ilegales para alcanzar sus propósitos. Les recordaré, además, las citas de Luis Corvalán en sus libros recordando que ellos nunca concordaron con el Presidente Allende en que hubiera un segundo modelo de socialismo democrático y pluralista. Con esa conducta irresponsable, facilitaron las acciones de Nixon y Kissinger que junto a la derecha chilena ya habían intentado derrocar al Presidente Eduardo Frei Montalva, asesinado por los sicarios de la Dictadura, posteriormente. Reitero, una vez más, lo que también he escrito en esos textos: los tremendos errores de la UP no Justifican los Horrores que nos impuso Pinochet y sus cómplices civiles.

Las tergiversaciones de la historia así como a los pensamientos totalitarios, Jacques Maritain nos enseña que debemos enfrentarlos con argumentos. A eso me he dedicado en charlas, artículos y libros para enfrentar con hechos indesmentibles, los mitos y mentiras de una izquierda soberbia que se niega a reconocer sus grandes errores. La Directiva Nacional nada sistemático ha hecho al respecto, con la excepción de un par de buenos discursos de Ignacio Walker en los 40 años del golpe. No publicita ni publica mis escritos, o los de Tomic, Fuentealba, Mariano Ruiz o Andrés Aylwin.

Soy un disidente al que se le tratan de reducir los espacios en el propio partido al que ha servido lealmente durante 53 años. Pero yo abro otras puertas y ventanas. No me quejo, denuncio y lucho. La vida es lucha, enseñaba San Juan.

Mi amigo Gutenberg Martínez fue uno de los presentadores de una reciente nueva edición de mi libro La DC y el gobierno de Allende, pero se ha negado a organizar seminarios sobre el tema en su Universidad como le sugerí. Como tiene recursos propios o facilitados por terceros, ha financiado tres libros recientemente. Uno para Camilo Escalona, otro para Andrés Allamand y el tercero sobre él. Esos son los socios que le interesan, no mi persona. Lo entiendo. ¿Por qué no escribe algo él mismo y promueve cursos sobre el tema? Tiene espacios y recursos para ello. No le temo a la euforia judicial de Eduardo Contreras, sólo advierto que no es primera vez que algunos van por lana y salen trasquilados.

No había necesidad de autoconvocar al Consejo. Gutenberg Martínez por su talento personal, sus posiciones políticas y conexiones con los poderosos, tiene grandes espacios en la prensa y televisión, controlada por la derecha y los grupos económicos. Ahí habla frecuentemente de su incomodidad con la Nueva Mayoría. ¿Por qué no se opuso en las Juntas Nacionales a los acuerdos con los comunistas, por ejemplo? Por el contrario, los respaldó. ¿No los conocía?

¿Qué lo ha hecho cambiar ahora? ¿No disfruta del mismo poder que tuvo en los anteriores gobiernos? ¿Considera que estamos subrepresentados en el actual Gobierno? Entonces, ¿por qué permitió que cada lote negociará con el gobierno y los aliados de la NM las listas parlamentarias y los cargos de gobierno? En mi opinión, él es corresponsable, junto a esta directiva, del mayor poder de los comunistas y de la debilidad de la DC.

Gutenberg también le ha hecho daño al gobierno, que es, además, víctima de sus propios errores. El principal partido de gobierno le pide reforzar el equipo político del gobierno. ¿También le disparan a la Ministra Ximena Rincón, la mejor evaluada del gabinete en este período? Ella ha hecho un gran trabajo, pero siempre se puede mejorar; ¿por qué los dirigentes no dialogan primero y disparan después?

Las declaraciones de Gutenberg afirmando que hay que distinguir entre el Gobierno, al que debemos apoyar hasta el último día, y la Nueva Mayoría, a la que ya le extendió un certificado de defunción para esa misma época, son equivocadas. Las divergencias en la NM afectan al Gobierno claramente. La derecha se ha encargado de multiplicar las declaraciones de Gutenberg porque les sirven para atacar al gobierno. Defiendo el derecho que tienen los dirigentes políticos a orientar al país sobre las fallas que constatan y las propuestas que tienen.

Pero una fuerza política que está en el gobierno, ¿no tiene canales directos que usar? ¿Por qué la Directiva DC no se reúne con la Presidenta para conversar sobre estos temas? Escuché en el Consejo a algunos consejeros, por suerte una minoría, pidiendo que la Presidenta interviniera. No estoy de acuerdo. La envergadura de los problemas mencionados es pequeña, ampliada por razones equivocadas. Los Presidentes de Chile no deben intervenir en los asuntos internos de los partidos. Ya la vivimos cuando Ricardo Lagos, apoyado por los liberales DC, me pidió el año 2000 la renuncia a la presidencia del PDC, que había ganado con el 66% de los votos. La razón: mi directiva no compartía las políticas que fortalecían el modelo liberal y que sirvieron tanto a los grandes empresarios, los que todavía lo echan de menos. En defensa de su propia dignidad, la Junta Nacional rechazó unánimemente la renuncia que yo había presentado. ¿Quieren que se repita ese escenario? Los Presidentes de Chile tienen como tarea velar por el Bien Común de todos los chilenos y, por supuesto, si mantienen su militancia activa, como lo hizo Eduardo Frei Montalva, deben concurrir ante sus órganos de dirección política de sus propios partidos para exponer sus opiniones y propuestas.

Defiendo el derecho de la DC y cualquier otro partido, de hacer presente sus observaciones críticas, propositivas o de respaldo a los Presidentes u otras autoridades, pero primero cara a cara con las autoridades y luego ante el país. Gutenberg Martínez le ha puesto fecha de término a la Nueva Mayoría. Ha cambiado, tiene derecho a hacerlo, pero el filósofo Condorito nos enseña que hay que pedir una explicación de ese cambio. Cuando él y yo éramos jóvenes, luchamos juntos por la tesis de la Unidad Social y Política del Pueblo que permitiera enfrentar el golpismo de Nixon y la derecha para avanzar en los cambios sociales. Luego, por la responsabilidad principal de la izquierda, vino el Golpe, que también juntos rechazábamos, como toda la dirigencia de la JDC que dirigíamos. La dictadura nos distanció políticamente. El optó por invernar en vez de luchar contra ella. Pero como es inteligente, fue dando pasos progresivos. En materia de alianzas, junto a Adolfo Zaldívar defendían la coalición chica, con parte del PR y del PS y se oponía a la movilización social. Otros lideramos las protestas populares y promovimos la unidad de todos los que luchábamos pacíficamente contra la dictadura, alianza de la que se autoexcluyó el PC, que, una vez más, jugaba irresponsablemente a la guerra con los expertos en ellas. Esta torpeza de la conducción del PC, les costó la vida a hombres y mujeres valerosos y los aisló incluso de sectores del PR y del PS que los habían acompañado por 50 años.

Con Patricio Aylwin como Presidente, Gutenberg Martínez disfrutó de gran poder. Se hizo concertacionista, coalición que hasta el día de hoy defiende. También se convirtió en defensor del modelo económico y social que ha construido tanta desigualdad económica y sembrado un individualismo muy distante de nuestras ideas comunitarias. Para él no es urgente o relevante terminar con el sistema de AFP, las Isapres, la usura de la banca, los riesgos que generan los lobbistas y el dinero que se usa para comprar influencia política. Otros, en cambio, vemos con alegría que después de 50 años, se consolida la Unidad Política y Social del Pueblo para apoyar los cambios de este modelo odioso y fracasado. También estamos contentos porque cuando proyectos totalitarios excluyentes fracasan, los principios y valores de la DC están más vigentes que nunca, como lo demuestran las enseñanzas del Papa Francisco, un torbellino de aire fresco que busca ahuyentar la contaminación del egoísmo y la violencia. Por ello, estoy entre los que postulamos que la NM sea la proyección histórica de la Concertación, que tiene logros relevantes para el pueblo chileno y que aprende de sus errores para servir mejor a Chile. Las obras humanas no son eternas, pero si resolvemos la transición que hoy vivimos entre el modelo liberal y una nueva estrategia de desarrollo solidaria, con justicia social, descentralización y desconcentración en el marco de un Chile unitario y multicultural, si logramos desarrollar una lucha política e ideológica que nos permita constatar la riqueza de nuestra diversidad manteniendo el respeto recíproco y si, siguiendo a Maritain, encontramos las “Verdades Prácticas” que nos pueden unir a personas con doctrinas distintas, entonces, sin lugar a dudas , la NM debe continuar.

Mi amigo de tantos años tiene méritos suficientes para postular a cualquier cargo. Desde joven quería ser Presidente de Chile al igual que Adolfo Zaldívar y tantos otros. Yo, siguiendo las enseñanzas de Bernardo Leighton, opté por ser fiscalizador de los líderes. O, mejor dicho, imitador del esclavo que recordaba a los generales romanos victoriosos que eran hombres, para que no se envanecieran demasiado creyéndose dioses. Es una persona muy capaz y un excelente administrador de poder. Creo que no se prestará para alianzas con la derecha, pero sí creo que buscará destruir a la Nueva Mayoría y mantener el modelo. Con cariño y respeto hacia él, haré lo que esté a mi alcance para que no logre esos objetivos. Como aspiro a ser buen cristiano, a pesar de mis faltas y limitaciones, confío siempre en la conversión del burgués. Espero, una vez más, que mi amigo de tantos años cambie».

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