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Polimilitarización: la apuesta de Maduro que sigue el modelo de Pinochet Sucesor de Chávez instala a los militares en el gobierno para mantenerse en el poder en Venezuela

Polimilitarización: la apuesta de Maduro que sigue el modelo de Pinochet

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En menos de un año las FF.AA. tuvieron un reajuste del 75% mientras que los civiles sólo el 30. El sueldo mínimo alcanza los US$50 y la inflación –una de las más altas del mundo– alcanza el 63,4% a agosto de este año, según el Banco Central de Venezuela.


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Aunque no hay punto de comparación, desde las protestas y “guarimbadas” (barricadas) de marzo pasado, Nicolás Maduro está siguiendo el patrón de comportamiento de los gobiernos autoritarios o dictaduras, usando a las Fuerzas Armadas como aliadas incondicionales y para ello ha echado mano a las clásicas estrategias de cooptación de los escalafones armados, como mejorar su situación salarial, una suerte de aplicación del “modelo Pinochet”.

De hecho, el pasado 29 de octubre, el Presidente Nicolás Maduro anunció el aumento salarial del 45% para los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que comenzó a regir desde el 1 de noviembre. “Es necesario mantener el ingreso real de nuestros soldados y soldadas”, sentenció el mandatario.

Pero este aumento no es nuevo. En mayo de este año el Gobierno Bolivariano decretó el aumento del 30% en los sueldos de los uniformados. Ahora los militares cuentan con un ajuste total del 75%. El año pasado, este sector se vio beneficiado con un aumento salarial del 60%.

Para los civiles el reajuste no ha sido proporcional, ya que sólo fueron considerados en el aumento del 30% decretado en mayo pasado. Hoy el salario mínimo del venezolano es de 4.251 bolívares, unos US$ 50 dólares mensuales. La inflación interanual es del 62% y los economistas prevén que este año superará el 70%.

Maduro anunció el pasado lunes 3 de noviembre un aumento del 15% del sueldo mínimo que comenzará a regir a partir del 1 de diciembre y significará que este aumentará a 4.889.46 bolívares.

Este incremento se presenta una semana después de que Maduro anunciara un aumento de 45% a los sueldos de militares, lo que ha sido criticado duramente por sectores opositores que reclaman un aumento similar para todos los trabajadores.

El líder opositor Enrique Capriles tuiteó: “En estos años han aumentado el sueldo mínimo 28 veces. Vivimos mejor por eso? Ha cambiado algo? Hoy somos + pobres y el sueldo alcanza menos”.

[cita]Maduro, desde que accedió al poder, ha ido cultivando la relación con los militares con el fin de evitar cualquier posibilidad de golpe de Estado y, para ello, también los ha ido incorporando en todo el aparato estatal sin perder su posición militar, situación que ha sido denunciada por organizaciones que promueven los derechos humanos y civiles en la nación caribeña.[/cita]

Maduro, desde que accedió al poder, ha ido cultivando la relación con los militares, con el fin de evitar cualquier posibilidad de golpe de Estado y, para ello, también los ha ido incorporando en todo el aparato estatal sin perder su posición militar, situación que ha sido denunciada por organizaciones que promueven los derechos humanos y civiles en la nación caribeña.

Así, Nicolás Maduro ha optado decididamente por la polimilitarización de su país como una forma de mantener control, cohesión y minimizar riesgos e intentos golpistas. No por casualidad la descripción del rol de las FF.AA. está claramente definido en el llamado “Plan la Patria 2013-2019”, que es una extensión del plan de gobierno de Chávez.

En enero pasado, la ONG venezolana “Control Ciudadano” denunciaba la fuerte presencia de militares en puestos clave del gobierno de Nicolás Maduro. “Claramente los militares están controlando lo económico, la inteligencia y las armas. Están en 25% de los ministerios. Hay una toma del poder por parte de los militares”, asegura Rocío San Miguel, directora de Control Ciudadano.

La Almiranta en Jefe

El 1 de noviembre pasado, Maduro, además de poner en marcha el nuevo aumento salarial para sus FF.AA., reentronizó a la mujer militar más poderosa del Chavismo, la almirante en Jefe Carmen Meléndez Ribas, como ministra del Interior en reemplazo del general (r) Miguel Rodríguez Torres.

Pero esta mujer marina es una creación del propio Hugo Chávez. Meléndez fue ministra del Poder Popular para la Presidencia (Seguimiento de la Gestión de Gobierno) y fue el propio Chávez quien le otorgó el rango de Almirante en Jefe.

Durante las protestas de comienzos de año, el entonces ministro de Relaciones Interiores y Justicia, mayor general Miguel Rodríguez Torres, aseveró que: «Venezuela no está siendo sometida a una protesta pacífica de estudiantes, sino insurreccional y está en fase subversiva».

Poder militar

En el diseño del modelo que ha instaurado Maduro para mantener el poder, la distribución de cargos entre militares ha sido clave. No por casualidad el sucesor de Hugo Chávez ha designado a 368 uniformados desde su asunción, en abril. Ocho de ellos son ministros en áreas vitales de la economía. Y 11 de los 23 gobernadores vienen de las Fuerzas Armadas. Para los detractores del régimen de Maduro, la clave del por qué están los militares en la administración del Estado radica en el extinto Hugo Chávez y en el fallido golpe de 1992, pues militares de esas promociones son los que estarían en los puestos claves y controlan el país, según explican en la ONG Control Ciudadano.

Pero este diseño no es una creación de Maduro, sino que es la prolongación del instaurado por Hugo Chávez en 1998. Desde entonces los militares comenzaron a ocupar puestos que estaban encargados a civiles.

“El presidente (Nicolás) Maduro es un instrumento del brazo armado del Estado. Aquí se maneja la tesis del gendarme necesario, según la cual un militar es quien debe gobernar al país”, dijo Eduardo Guzmán Pérez, especialista en historia militar venezolana, al diario El Nacional.

Las evidencias de la progresiva militarización de la política venezolana son claras: embajadores, gobernadores, directores de universidades, un canal de televisión militar, un banco de las fuerzas armadas, empresas de construcción, organismos encargados de aplicar rebajas forzadas de precios.

Para la presidenta del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, Francine Jácome, “al contrario de los países de la región, en Venezuela hay cada vez más uniformados en cargos públicos. Se está ante un líder civil (Maduro) que depende de la Fuerza Armada como un pilar para mantenerse en el poder”.

Con esto, Maduro lograría “reforzar su diálogo frente a los uniformados, y que los venezolanos vinculen al gobierno con las Fuerzas Armadas, para que no apoyen un eventual golpe de Estado”.

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