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Se concreta la primera renuncia a la DC por un miembro de Fuerza Pública Carlos Portales deja el partido con fuerte crítica a la mesa directiva

Se concreta la primera renuncia a la DC por un miembro de Fuerza Pública

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“¿Qué ha ocurrido en la DC en momentos en que debe enfrentar discusiones internas o definir liderazgos es incapaz de procesar las diferencias y termina expulsando a quienes no son serviles a la dirigencia, acusándolos de desleales y promiscuos?”, explica el economista y director del movimiento que lidera Andrés Velasco.


El economista y director de Fuerza Pública, Carlos Portales, renunció a la Democracia Cristiana, realizando una fuerte crítica a la mesa directiva de la colectividad al asegurar que se “han traicionado su ideario y sus formas de acción política moderna”.

En una columna en El Mercurio, Portales señala que “por estos días, la jerarquía de la Democracia Cristiana (DC) quieren hacer “limpieza” expulsando a sus militantes que también participan en el movimiento Fuerza Pública (FP). Seguramente, la razia continuará y querrán hacer lo mismo con otros que estamos en esa misma situación. Esto no es nuevo. En 2007, el ex senador Adolfo Zaldívar fue expulsado por diferencias con la cúpula DC”.

“¿Qué ha ocurrido en la DC en momentos en que debe enfrentar discusiones internas o definir liderazgos es incapaz de procesar las diferencias y termina expulsando a quienes no son serviles a la dirigencia, acusándolos de desleales y promiscuos?”, explica.

El economista recuerda su trayectoria al interior de la falange y señala que en el último congreso ideológico de 2007, “desgraciadamente, en ese encuentro, la DC inauguró un camino sin retorno en contra de sus propios principios, abrazando posiciones intolerantes con las libertades individuales, desconfiadas de las capacidades de la sociedad civil para generar comunidades y bienes públicos y feligresas del Estado como articulador fundamental de las soluciones sociales”.

Y agrega que en dicho congreso se produjo el quiebre “con formas más fraternales de entender la política mediante el respeto, el diálogo y a la búsqueda de acuerdos”.

Portales acusa a la jerarquía de la tienda de ahogar progresivamente las instancias de diálogo, democracia, transparencia y renovación interna y “quienes no éramos ni somos profesionales de la política, sino que combinamos esa noble actividad con nuestro trabajo profesional, simplemente quedamos afuera”.

“Ninguno de los que hoy están en el banquillo de los acusados de la DC por pertenecer también a FP hemos traicionado los principios que inspiraron al partido desde el retorno a la democracia hasta fines de la década pasada. Por el contrario, han sido los dirigentes y parlamentarios DC quienes han cometido traición”, alega.

Y añade que “durante los últimos diez años, ellos han traicionado su ideario y sus formas de acción política moderna, basadas en el diálogo y los acuerdos, como forma de avanzar gradual y responsablemente en los cambios que el país requiere”.

En otro punto, sostiene que “los líderes de la DC se fueron ensimismando cada vez más con sus proyectos de poder personales, despojando al partido de ideas y llenándolo de política pequeña y clientelista para terminar siendo un partido comparsa sin líderes y lleno de funcionarios enquistados y dependientes del Estado”.

Portales también explica que “la última aventura presidencial de Claudio Orrego, que arrastró a la DC a un suicidio electoral, es la mejor prueba de ello. Los números no mienten. A comienzos de los noventa, la DC contaba con más del 30% de los votos del país. Hoy está reducida a la mitad, con el 15% del respaldo”.

Sobre la eventual expulsión de la ex ministra de Educación, Mariana Aylwin y Sebastián Sichel, quienes también son militantes DC y pertenecen al movimiento que lidera Andrés Velasco, el economista precisa que es “un intento de la jerarquía DC por destruir la construcción de un liberalismo progresista, unido a un humanismo cristiano moderno como alternativa política transversal y futura para Chile. Su prisión en la Nueva Mayoría le impide liderar dicho proceso”.

Además, señala que resulta irónico que un partido cuyo origen estuvo en la Falange y que “leyó bien las señales de sus tiempos rompiendo con el Partido Conservador en 1938, ha sido abandonada por la gran clase media chilena que la misma DC contribuyó a construir, porque siente que los traicionó con reformas que hoy menos de un tercio del país aprueba y que su propio partido ha patrocinado. La renovación democratacristiana ya no vendrá desde adentro. Su crisis es terminal. Su dirigencia vacía de ideas y liderazgos está ciega a un Chile en transformación. Tocamos mil puertas, ninguna se abrió. Desgraciadamente, es hora de partir”.

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