La faceta intelectual de Giorgio Martelli, el operador PPD en medio de la controversia por boletas sospechosas
Después de ser uno de los principales recaudadores de la campaña de Michelle Bachelet en 2005, el militante PPD metido en el centro de una complicada trama de financiamiento a funcionarios oficialistas y trabajos por encargo de SQM, acumuló la experiencia suficiente para participar como editor de un volumen de 2008 sobre las maneras de costear y levantar fondos de campaña y convertirse en una opinión autorizada, que expresó en columnas y entrevistas.
Giorgio Martelli es geógrafo de la Universidad de Chile y experto en desarrollo urbano, con un posgrado en la Universidad Católica. Fue el primer director de la Asociación Chilena de Municipalidades.
Mucho antes de que su nombre estuviera en el centro de la controversia a través de su empresa Asesorías y Negocios, formada en 2011, que boleteó para SQM y les dio empleo a Rodrigo Peñailillo y Michel Jorratt, ministro del Interior y Director del Servicio de Impuestos Internos, respectivamente, su nombre se podía encontrar entre las voces autorizadas sobre los métodos en boga para el financiamiento electoral.
«En 1974, en Estados Unidos se legisló federalmente el financiamiento de campañas electorales, en el contexto de la ventana legislativa que abrió el escándalo Watergate. 30 años después, el parlamento chileno aprueba la primera legislación que regula el financiamiento de campañas electorales, a partir de la ventana legislativa que generó el escándalo Mopgate. ‘Gate’ en inglés significa puerta, las mismas que ambos escándalos abrieron para transparentar el sistema político a la ciudadanía en uno de los temas más turbios, el del dinero», escribía Martelli en su columna de 2010, titulada «Chile: los costos de la democracia» y publicada nada menos que en Le Monde Diplomatique. «En Chile ya era inviable una nueva campaña presidencial sin regular su financiamiento. Sin duda es un avance notable: siempre el primer paso es el más difícil y por tanto aunque la reforma sea menor, se trata de un gran avance. Pero eso siempre que haya reformas perfeccionadoras posteriores, porque si no es así se trata de un ‘saludo a la bandera’ que deja a todos satisfechos cínicamente», agregaba.
Dos años antes, Giorgio Martelli Robba había trabajado como editor del libro Dinero y Política una tensa relación, que compila ensayos en torno a la experiencia del financiamiento electoral en algunos países y editado por primera vez en noviembre de 2008, en cuya presentación Martelli escribe que «este libro obedece a la convicción fehaciente que Chile debe desarrollar mayores y mejores políticas de financiamiento transparente para mantener una cultura cívica hacia las estructuras democráticas representativas. Por tal motivo, la investigación de esta obra gira en torno al estudio de las experiencias internacionales de leyes de financiamiento de países como México, Alemania y Estados Unidos, para concluir con el propio estudio y propuestas referentes a la ley chilena: su nacimiento, críticas y reformas pendientes».
Su experiencia como administrador electoral de Bachelet le dio una reputación en el ámbito de la transparencia y el financiamiento electoral. En este contexto aparece citado en un informe de Libertad y Desarrollo, publicado en enero de 2015 por Jorge Ramírez. «Como señala Martelli, la forma de solucionar los problemas relativos a transparencia es abordándolos directamente, pero sin limitar por esto la posibilidad de que los ciudadanos financien a sus candidatos. Para el administrador financiero de la campaña de Michelle Bachelet una imposición de dicha naturaleza iría en contra de las tendencias de países con sistemas democráticos más desarrollados», dice el informe.
Martelli, en una entrevista sobre su libro en La Nación, aconsejaba: «A los que salen a la calle, les diría que tienen buscar votos y plata», decía. «El dinero no es un asunto administrativo, sino de atraer votos. Si no, que lo diga Obama que, a punta de ese trabajo de hormiga de recolectar donaciones individuales, logró un abrumador triunfo y sin endeudarse», agregaba, demostrando que siempre la tuvo clara.