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Banco Central recorta con fuerza proyección para 2026: PIB crecería entre 0,25% y 0,75%
El Banco Central redujo desde 1%-1,75% a 0,25%-0,75% su proyección de crecimiento para 2026. El IPoM advierte una economía debilitada, con desaceleración de la demanda interna, deterioro del empleo y la confianza, menor producción minera y efectos del clima y los combustibles.
El Banco Central dio un fuerte tijeretazo a sus perspectivas para la economía chilena en 2026. En su Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, el instituto emisor redujo el rango previsto de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) desde el 1%-1,75% estimado en junio a apenas 0,25%-0,75%.
El ajuste refleja un escenario en que la debilidad económica ya no responde únicamente a factores de oferta. El Banco Central advierte que durante los últimos meses se sumó una desaceleración de la demanda interna, junto con un deterioro del mercado laboral y de los indicadores de confianza.
“La economía local se ha debilitado en el transcurso del año, con una demanda interna que se desaceleró durante el segundo trimestre. Ello ocurrió a la par del deterioro del mercado laboral, de los indicadores de confianza y de los efectos negativos del alza de los combustibles en el ingreso de empresas y hogares”, señala el IPoM.
Las cifras de actividad dan cuenta de ese escenario. Durante el segundo trimestre, el PIB cayó 0,2% en doce meses, mientras el PIB no minero avanzó 0,7%, resultados inferiores a lo previsto por el organismo en junio. En julio, en tanto, el Imacec retrocedió 1,5% anual, influido en buena medida por una menor producción minera y las condiciones climáticas adversas.
Uno de los cambios relevantes detectados por el Central está en la demanda. El crecimiento anual del gasto interno se desplomó desde 2,3% durante el primer trimestre hasta apenas 0,1% en el segundo, con un menor dinamismo tanto de la formación bruta de capital fijo como del consumo privado. El gasto fiscal también moderó su expansión.
A ello se agrega el deterioro de las expectativas. Los índices de confianza de empresas y hogares registraron “un marcado descenso” desde fines del primer trimestre, mientras el aumento del precio de los combustibles también ha afectado los ingresos y las expectativas. El Banco Central observa, de todas formas, un leve repunte reciente en algunos indicadores.
El mercado laboral aparece como otro de los puntos débiles del diagnóstico. Los últimos antecedentes del INE recogidos en el IPoM muestran destrucción de puestos de trabajo, principalmente formales, mientras la tasa de desempleo alcanzó 9,5%, o 9,3% al considerar la serie desestacionalizada.
Ese comportamiento también ha repercutido en los ingresos de los hogares mediante un menor crecimiento real de la masa salarial.
El instituto emisor señala que la debilidad laboral posterior a la pandemia combina elementos persistentes y cíclicos. Entre los primeros menciona el aumento de los costos laborales y antecedentes que apuntan al impacto de la automatización. Entre los segundos identifica precisamente la menor demanda interna, que ha golpeado especialmente a actividades intensivas en empleo como la construcción.
La inversión tampoco ha escapado al deterioro. La formación bruta de capital fijo ha sido afectada por la debilidad del sector inmobiliario, el término de grandes proyectos y la postergación de inversiones. A ello se sumó “una caída relevante” de la inversión pública durante el primer semestre.
Con esos antecedentes, el Banco Central estima que el consumo crecerá 1,7% durante 2026, mientras la formación bruta de capital fijo caerá 0,3%. En junio, ambas variables tenían una proyección de expansión de 2,2%.
El escenario inflacionario, en cambio, no presenta modificaciones sustantivas. La inflación anual ha oscilado alrededor de 4% durante los últimos meses y el indicador subyacente se ha mantenido entre 3,2% y 3,4%. El organismo identifica al aumento de los combustibles, en medio del conflicto en Medio Oriente, como uno de los principales factores detrás del comportamiento de los precios.
Para fines de 2026, el Central proyecta que la inflación total seguirá algo por encima de 4%, antes de converger hacia niveles cercanos al 3% durante el segundo trimestre de 2027.
Las perspectivas mejoran a partir del próximo año. El escenario central incorpora los efectos de la Ley de Reconstrucción, que según el Banco Central podría aportar alrededor de 0,5 puntos porcentuales adicionales de crecimiento anual tanto en 2027 como en 2028, principalmente a través de un mayor impulso a la inversión.
Así, el organismo proyecta que el PIB crecerá entre 2% y 3% en 2027 y entre 2,25% y 3,25% en 2028. La inversión también tendría un fuerte repunte, con expansiones previstas de 8,1% y 7,1%, respectivamente.
El escenario, sin embargo, continúa sujeto a una incertidumbre mayor de lo habitual. El conflicto en Medio Oriente permanece entre los principales riesgos externos y, en el frente interno, el Central advierte que “no puede descartarse que su debilidad actual sea más persistente que lo previsto”.
En materia monetaria, el Consejo evitó anticipar una trayectoria predeterminada para las tasas. La evolución de la TPM, recalcó, seguirá evaluándose “Reunión a Reunión” de acuerdo con los acontecimientos y con el objetivo de llevar la inflación a 3% en un horizonte de dos años.
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