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Ezzati llega en debilitada posición moral a presidir tradicional acto de Fiestas Patrias

Te Deum al rojo vivo

por 14 septiembre, 2015

Te Deum al rojo vivo
El ex Presidente Eduardo Frei señaló que el cardenal no está en condiciones de ser el máximo líder de la Iglesia católica en Chile. El director de Adimark, Roberto Méndez, afirma que la institución perdió el rol de garante moral que alguna vez tuvo, en tanto que el sociólogo Alberto Mayol sostiene que el episodio “correos electrónicos” abre la puerta a que no haya un mecanismo de protección de la elite. Con el peso de estas opiniones llega el máximo líder de la Iglesia a encabezar el Te Deum. Para muchos, con los últimos antecedentes conocidos, la figura del sacerdote suma más desprestigio a una institución que comenzó a caer en su imagen desde que se hicieron públicos abusos a menores por parte de religiosos.
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En una de las semanas más duras para la Iglesia Católica, las críticas siguen cayendo sobre su máxima figura, el arzobispo Ricardo Ezzati.

El ex Presidente Eduardo Frei  se refirió con dureza al cardenal ante la posibilidad de que este encabece el próximo Te Deum ecuménico, una instancia que tendrá muchos ojos puestos sobre sí. "Soy católico de toda la vida y la verdad que ver esas declaraciones y esa forma de expresarse me produce un profundo dolor, no está en condiciones de presidir la Iglesia chilena una persona que habla así", dijo, al mismo tiempo que señaló que “usar esas palabras de descalificación que usa en sus e-mails no me parece que sea propio de la autoridad máxima de la Iglesia chilena y por eso la Iglesia también está tan desprestigiada".

Las críticas sobre Ezzati, en este contexto, han venido desde distintos sectores durante toda la semana. Sectores que también buscan que esta instancia no sea liderada por él o a la que simplemente no asistirán, en rechazo a las expresiones reveladas en los correos electrónicos entre el mencionado arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati y su antecesor en el cargo, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, en los cuales se revela que operaron conjuntamente para  evitar la designación del padre Felipe Berríos como capellán de La Moneda, así como que una de las víctimas de Karadima, Juan Carlos Cruz, integrara la comisión que creó el Papa Francisco para la tutela de menores.

“Nos quedamos sin Te Deum creo yo”, señalaba el jueves en su cuenta de Twitter el director de Adimark, Roberto Méndez, tras la publicación de El Mostrador de los correos entre el arzobispo de Santiago y el cardenal Francisco Javier Errázuriz, donde aludían en complejos términos a Juan Carlos Cruz, víctima de Karadima, y al padre Felipe Berrios.

No ha sido la única señal de que el encuentro –que se realizará el próximo 18 de septiembre presidido por Ezzati– enfrenta un serio problema de legitimidad y enfrenta a la Iglesia Católica con una de sus crisis más profundas en las últimas décadas. Incluso ya ha habido algunos parlamentarios que han anunciado que no asistirán, como los diputados Osvaldo Andrade (PS) o Claudio Arriagada (DC). Otros han llamado derechamente a que el arzobispo de Santiago dé un paso al costado y no lidere la ceremonia –como el diputado Matías Walker (DC)– y que presente su renuncia.

Con respecto a si Ezzati debe dirigir el Te Deum, el experto en mediciones electorales Roberto Méndez señala que “tiene que evaluarlo él mismo y las autoridades políticas. Creo que va a ser complicado, muy difícil, probablemente alguna gente se manifestará en contra. Se supone que el Te Deum es el gran momento de la unidad nacional y me temo que esto hace que quede en duda. No hace muchos años la Iglesia fue la mediadora de la transición a la democracia, pero hoy perdió ese rol de garante moral que alguna vez tuvo. Lo ha ido perdiendo de a poco, pero este tipo de cosas vienen a profundizarlo y hacerlo más grave”.

Pero Ezzati ya anunció públicamente que no va a restarse del Te Deum ecuménico. En entrevista con La Tercera este domingo aseguró que “no veo razón para no presidirlo”. Desde el Gobierno el respaldo fue claro: no se restarán de la cita. Quien no estará presente es el cardenal Francisco Javier Errázuriz, que se ausentará porque se encuentra en México y llegará a Chile después de la cita en la Catedral.

El episodio de los correos electrónicos golpea a la alicaída figura de Ezzati y también de la Iglesia Católica, que en la última encuesta CEP alcanzó un 29% respecto a la confianza con que cuenta como institución.

El momento de la Iglesia

Según Roberto Méndez, “los contenidos de los mails muestran un intento de influir en la autoridad a través de un encargo específico de lobby. Es grave para la imagen de la Iglesia este tipo de acciones. Es muy desilusionante para parte importante de los católicos”.

Con respecto a si Ezzati debe dirigir el Te Deum, el experto en mediciones electorales señala que “tiene que evaluarlo él mismo y las autoridades políticas. Creo que va a ser complicado, muy difícil, probablemente alguna gente se manifestará en contra. Se supone que el Te Deum es el gran momento de la unidad nacional y me temo que esto hace que quede en duda. No hace muchos años la Iglesia fue la mediadora de la transición a la democracia, pero hoy perdió ese rol de garante moral que alguna vez tuvo. Lo ha ido perdiendo de a poco, pero este tipo de cosas vienen a profundizarlo y hacerlo más grave”.

El sociólogo Alberto Mayol, por su parte, sostiene que va a ser un problema si Ezzati dirige el Te Deum. En su opinión, el episodio de los mails “abre la puerta a que no haya un mecanismo de protección de la elite, donde la Iglesia cumplía muy bien ese rol en cualquier tema: sindical, del área social, educacional o de salud. No podrá meterse sin portar la crisis de legitimidad que arrastra, así como una vinculación sospechosa y enfermiza con el mundo político. La aparición de Enrique Correa termina con esta legitimidad, tras lo cual no podrán meterse en discusiones otorgando piso moral a la clase política, porque van a ser sospechosos de estar en articulaciones y movidas mucho más oscuras”.

Mayol detalla que “la Iglesia durante toda la transición ha sido un muro de contención del sector administrado por el bloque más conservador de la Iglesia de todos los problemas sociales del país, revestido de la legitimidad que dejó la obra más progresista, ligada a la Vicaría de la Solidaridad. Es así como el grupo conservador ha logrado llevar esa agua a su molino y administrar conflictos sociales desde la Iglesia, que tenía ese derecho. Cuando viene el caso Karadima esta legitimidad se va al suelo y no tiene derecho a entrar en la escena política, se suspende ese derecho. Gracias a la llegada del Papa Francisco, la Iglesia había logrado recomponer este subsidio moral. Para este 18 de septiembre la Iglesia en el Te Deum no va a poder decir nada. No va a poder ser Ezzati el que hable y si lo hace no van a poder decir nada importante: no podrán dar lección moral a la elite, ni consejos a la Presidenta”.

Por su parte, el analista político Guillermo Holzmann, señala que la situación “no alcanza a constituir un problema político propiamente tal, pero sí que se suma al complejo ambiente político. Depende de cómo los actores lo enfrenten y cómo vayan a plantarse frente al Te Deum. El clima de complejidad existente le quita fuerza al mensaje de Ezzati”.

Alberto Mayol apunta a que este episodio es un síntoma de una crisis ético-moral de la elite nacional, “que no tiene la capacidad de ser elite en términos de tener poder suficiente para poder administrar legítimamente los destinos del país. Es una elite incompetente desde el punto de vista funcional e incapaz desde el punto de vista político. Esto se refleja en que todo lo que es acción y operación política no tiene fundamento. Cuando no tienes claro hacia dónde te diriges, toda esa falta de moralidad de decisiones se transforma en crisis moral: es hijo de la incompetencia y de la incapacidad”.

Sin embargo, hay quienes piensan que, si bien el episodio de los e-mails expuso a los cardenales, no es más que eso, un episodio, en una estructura conservadora esperable. El experto en comunicaciones, Camilo Feres, opina que “Ezzati pone en una posición difícil a la Iglesia, a contrapelo de esta por relegitimarse. Pero lo hace por su actitud conservadora, de la cual dan cuenta los e-mails. Por eso, lo medular no es el Te Deum, eso es lo iconográfico”, concluye.

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