viernes, 26 de febrero de 2021 Actualizado a las 16:04

Asegura que la Presidenta "está atrapada en un mal diagnóstico"

Peña barre con discurso de Bachelet y dice que describió al país de forma "tenebrosa, con exageraciones que el redactor dejó que tuviera un leve tinte adolescente"

por 22 mayo, 2016

Peña barre con discurso de Bachelet y dice que describió al país de forma
"Es difícil encontrar un mensaje presidencial que haya arriesgado un diagnóstico tan sombrío de la modernización de Chile y con tan pocos matices: ni el fervor retórico, ni la generalidad a que obliga un discurso, pueden justificar una demasía tan gruesa como esa que, si se le toma en serio, indicaría que Chile está al borde del abismo", señala el rector de la UDP.
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El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, criticó la cuenta pública hecha por la Presidenta Michelle Bachelet ante el Congreso Pleno, afirmando que su discurso reveló la mirada que tiene la mandataria y el Gobierno tienen sobre la modernización del país y que dio cuenta que "está atrapada en un mal diagnóstico".

En una carta en El Mercurio, Peña sostiene que la primera parte del discurso presidencial puso en perspectiva histórica las acciones y dio cuenta que la "mirada que la Presidenta y el Gobierno tienen de la modernización de Chile. Y se confirma que la Presidenta está atrapada en un mal diagnóstico".

Explica que la mandataria describió los últimos años de la evolución del país de una forma "más bien tenebrosa, con exageraciones  que el redactor del discurso dejó que tuviera un leve tinte adolescente: una productividad estancada, un sistema político anegado de malas prácticas, una educación de calidad solo para quienes podían pagarla, un Estado lento, y un mercado opaco y poco competitivo".

En tal sentido, el rector de la UDP precisa que la jefa de Estado aseguró que su gobierno tenía como propósito "curar esas heridas. "Por eso -concluyó en la primera parte- propusimos reformas, por eso las estamos haciendo realidad, y por eso las vamos a llevar a buen término".

"Es difícil encontrar un mensaje presidencial que haya arriesgado un diagnóstico tan sombrío de la modernización de Chile y con tan pocos matices: ni el fervor retórico, ni la generalidad a que obliga un discurso, pueden justificar una demasía tan gruesa como esa que, si se le toma en serio, indicaría que Chile está al borde del abismo", menciona.

Y se pregunta si "¿es razonable sostener, en las primeras palabras de la cuenta presidencial, que el país está atrapado en un pantano de productividad mezquina, en un sistema político erizado de trampas, con una educación mediada por el dinero y un mercado tapizado de sombras? Un extranjero que, recién llegado, oyera esas palabras no se extrañaría por el hecho de que a la misma hora en que la Presidenta las pronunciaba hubiera, como hubo, grupos de encapuchados incendiando edificios públicos".

Peña también señala que el resto del discurso de Bachelet mostró "qué punto la tosca realidad, los indóciles hechos, han obligado a retroceder incluso en aquello que se atesoraba como la más importante".

En esa línea, sostuvo que el ejemplo obvio es el de la educación donde "al tratar de la reforma educativa la Presidenta debió relativizar, hasta casi suprimirla, la meta que se había trazado cuando, persuadida de que la educación era la llave maestra de la estructura social, decidió que la gratuidad universal contribuiría a resolver la desigualdad".

"Ahora se sabe que la gratuidad universal no habrá, que en 2018 ella alcanzará recién a los seis primeros deciles y que el horizonte final deberá fijarlo la futura ley. ¿Cuál? Pues una ley cuyos contornos todavía se desconocen. Es difícil exagerar la crítica en esta materia. La imparcialidad obliga a subrayar lo increíble del hecho de que el tema central de un programa gubernamental, ese ámbito donde se esperaría la mayor meditación, el más intenso acopio de antecedentes, las ideas más claras, éste todavía en veremos y que a un mes de presentarse el proyecto de ley la reforma se siga reduciendo a la gratuidad", afirma.

Respecto a materia económica, el académico arguye que "el principal problema que exhibió es que se trató de una permanente y tibia exhortación a recuperar las confianzas y la cooperación, como si la ausencia de esos rasgos fueran una cuestión personal, subjetiva, algo que pendiera de las palabras presidenciales".

Agrega que salvo un anuncio de tinte keynesiano como el programa de construcción de vivienda, "el resto mostró lo que todos saben: Chile está en una meseta lenta y opaca".

Explica que los mejores momentos del discurso de Bachelet fue cuando habló de los temas de género, la enfermedad de un hijo, la agresión de mujeres, entre otras, "pero esos momentos probaron que ella carece de las virtudes que se requieren para encender una épica de la transformación social como la que, sus redactores de discursos y sus asesores, insisten en imprimirle".

Finalmente remata con que las novedades y anuncios estuvieron ausentes, pero "reveló algo que no vale la pena ocultar: el problema del Gobierno es que, desgraciadamente las ideas gruesas y exageradas del discurso son el reflejo fiel de las ideas que lo animan".

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