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Opinión

El PS en su laberinto: abrirse a los ciudadanos o mantener el encierro

por 11 noviembre, 2016

El PS en su laberinto: abrirse a los ciudadanos o mantener el encierro
Lo que no deja de sorprender es cómo, a estas alturas, algunos aún duden de la efectividad que han tenido las primarias abiertas en la historia reciente del PS. Pues detrás de cada triunfo electoral presidencial (y también municipales del 2012), hubo actos de legitimación democrática más allá de la participación de sus militantes.
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Gran parte de los adversos resultados municipales de los partidos de la Nueva Mayoría se explican, en parte, por el retroceso democrático que ha tenido el bloque los últimos años. Así como el 2012 se hicieron 142 primarias convencionales para elegir candidatos a alcaldes, en este año solo fueron 53, de las cuales 50 no tenían ninguna trascendencia para la comunidad, habiendo una nueva institucionalidad para hacerlas. Y, por otro lado, varias de las derrotas evitables de la Nueva Mayoría fueron en comunas donde las directivas de esta negaron primarias a sus partidos locales y electores que decían representar.

Por estos días en el PS, nuevamente, se debate sobre la conveniencia o no de hacer primarias para contar con un precandidato presidencial, barajándose fórmulas que van desde la designación directa (a dedo) hasta la participación amplia de los ciudadanos y militantes vía elección abierta en todo el país. Obviamente que también están los que desean correr a abrazar a aquel candidato que este marcando más en las encuestas. Pragmatismo, le llaman ahora.

Pero lo que no deja de sorprender es cómo, a estas alturas, algunos aún duden de la efectividad que han tenido las primarias abiertas en la historia reciente del PS. Pues detrás de cada triunfo electoral presidencial (y también municipales del 2012), hubo actos de legitimación democrática más allá de la participación de sus militantes.

Antecedentes recientes hay por montones, por ejemplo, en Francia más de 2,6 millones electores participaron en la primaria PS con segunda vuelta, que ocurrió el 9 de octubre de 2011, donde luego se impuso François Hollande a través del balotaje, aumentando aún más la participación, a casi 2,9 millones de votos, en esa segunda vuelta socialista. Un 7% del electorado total francés votó. Luego el PS ganó la Presidencia de ese país ante Nicolas Sarkozy.

En la primaria abierta de mayo de 1999, donde Ricardo Lagos venció a Andrés Zaldívar, votaron más de 1,4 millones. Casi un 18% del padrón total de la época. También el año 2005 se organizó una primaria entre Michelle Bachelet y Soledad Alvear. Luego del primer debate en Concepción, Alvear bajó su candidatura, días antes de la elección. Bachelet luego ganó la Presidencia.

La historia para algunos socialistas no basta, o no ha enseñado lo suficiente, para entender que mientras más abiertas y ciudadanas sean las etapas para llegar a las primarias finales del 2 de julio de 2017, las probabilidades de generar adhesión aumentan en el electorado.

Como una antesala a la derrota del 2009, la Concertación de la época, esquivando a la ciudadanía, organizó unas primarias extrañísimas entre el radical Jose Antonio Gómez y el DC Eduardo Frei, donde podían participar solo los militantes y ciudadanos de las regiones de O’Higgins y el Maule. Finalmente ganó por un margen relativamente estrecho Eduardo Frei, participando algo más que 62 mil electores, en lo que fue la previa a la derrota ante Piñera de ese año.

Los aires cambiaron el 2013, Bachelet exigía a sus cúpulas primarias, pues entendía a cabalidad el potencial de estas para la ciudadanía. Previo a este acto, la DC en enero de ese año organiza unas primarias internas previas y ciudadanas, entre Claudio Orrego y Ximena Rincón, en la cual llegan poco más de 65 mil electores. Ganó Orrego con casi el 60% de los votos.

En junio de ese mismo año debutó la nueva ley de primarias abiertas y ciudadanas con el triunfo de Bachelet, con una participación de casi 2 millones de votos, entre ellos Orrego, Velasco y Gómez. Paralelamente, en ese mismo acto votaban otros 800 mil electores por la alternativa de derecha, que encabezaba Pablo Longueira de la UDI. En total, casi 3 millones de electores, un 23% del padrón total de la época. Bachelet nuevamente fue Presidenta.

Pero al parecer la historia para algunos socialistas no basta, o no ha enseñado lo suficiente, para entender que mientras más abiertas y ciudadanas sean las etapas para llegar a las primarias finales del 2 de julio de 2017, las probabilidades de generar adhesión aumentan en el electorado.

Actualmente el PS cuenta con dos candidatos administrativamente puros: José Miguel Insulza y Fernando Atria, más Ricardo Lagos, el cual, siendo militante del PPD, podría eventual y polémicamente intervenir en el mecanismo que determinen las autoridades del PS. Lo relevante es que las posibilidades de hacer frente a Piñera con mayor competitividad, pasa por la claridad y vocación democrática que tengan los dirigentes en los próximos días. De ellos depende.

Hoy por hoy, y paradójicamente, a punta de derrotas presidenciales, Chile Vamos comprendió mejor el valor de hacer primarias y de ser ordenados, abriéndoles espacios a todos los que quieran participar de su sector. Están mirando con un ojo el 2017 y con el otro el 2021.

En Chile Vamos entendieron finalmente el oficio largo de la política, mientras que otros, en la NM, comenzaron a olvidarlo.

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