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Buscan incluir hasta la DC, aunque el divorcio con la falange parece inminente

Chica comunista: la estrategia del PC ante el reordenamiento de la centroizquierda

por 26 diciembre, 2017

Chica comunista: la estrategia del PC ante el reordenamiento de la centroizquierda
Un partido bisagra y espectador de la rearticulación que vivirá el mundo de la Nueva Mayoría y del Frente Amplio. Esa es la línea que comienza a dibujarse en una de las colectividades que “menos trasquilada” resultó tras la derrota de Alejandro Guillier. Una apuesta que apunta a fortalecer la calle, los lazos con el mundo social y también ser un puente con el frenteamplismo, que hoy se ve dividido entre la línea de abrirse a una alianza de oposición con fuerzas progresistas del PS y el PC, o apuntar al robustecimiento interno, cuidando los límites del proyecto y así no generar mayores tensiones con los sectores más de izquierda del FA. Las figuras de las diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola serán fundamentales a la hora de abrirse paso ante el reordenamiento.
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Los resultados de segunda vuelta dejaron un panorama incierto para la centroizquierda. Desde el Frente Amplio (FA) hasta la Democracia Cristiana (DC) se ha desplegado un proceso de rearme, lecturas internas y espacios de “reflexión” que han llegado a una conclusión: la Nueva Mayoría tiene fecha de caducidad en marzo.

Mientras los partidos del hasta ahora oficialismo comienzan a mirar la rearticulación de la oposición e intentan elaborar una estrategia que mantenga la viabilidad de cada proyecto, el Partido Comunista adelanta que tendrá un rol de “observador” y bisagra, principalmente con las fuerzas frenteamplistas y con el Partido Progresista, ya que fue uno de los partidos que salió “menos trasquilado” después de la derrota de Alejandro Guillier, esto a pesar de que los sectores más concertacionistas, o del partido del orden, le atribuyen parte importante del fracaso, debido a la intencionalidad de revestir la campaña con las banderas del Frente Amplio y dejar abandonado el centro político.

Las señales fueron claras y comenzaron la misma noche del 19N. Una de las mujeres anclas del PC, la diputada Karol Cariola, como buen cuadro político, fue una de las pocas que no abandonó el comando de Guillier y enfrentó los cuestionamientos de la prensa. Reconoció que la derrota de la Nueva Mayoría fue “producto de nuestra falta de unidad”, y agregó que hubo un sector del FA que no quiso apoyar al abanderado oficialista, por lo que se hacía necesario “encontrar los puntos de encuentro que, no me cabe duda, los tenemos, por lo que el llamado también es para ellos, a la unidad”.

Palabras que, aunque no constituían una línea consensuada al interior del PC, sí representaban la lectura concluida tras la primera vuelta. La línea la siguió el tercer hombre del partido, Juan Andrés Lagos, quien aseveró a T13 que “es absolutamente necesario tender puentes con el Frente Amplio y las fuerzas de la actual Nueva Mayoría". Una apuesta que comenzó a tomar cuerpo rápidamente, intentando reconstruir los lazos “pseudocortados” con las principales dirigencias del FA y también al interior del mundo social y organizado.

Los telefonazos al frenteamplismo no se hicieron esperar. Desde el presidente de las Juventudes Comunistas (JJ.CC.) hasta el mismo alcalde Daniel Jadue comenzaron a contactar a dirigentes políticos y sociales del FA, al igual que con la diputada del PRO, Marisela Santibañez, con quien las conversaciones apuntarían principalmente a hacerla parte de la bancada comunista. Una línea similar  a la que estaría armando el sector de  Izquierda Socialista del PS, liderado por el abogado Fernando Atria.

La apuesta es por una confluencia entre “la mayoría de los sectores posibles” para reconstruir una oposición que le haga frente al siguiente periodo de Sebastián Piñera, pero que también mire una posible alianza, pacto o acuerdo para las próximas municipales. Es en este contexto que ya se confirmó una reunión entre el PC y la diputada electa de Izquierda Libertaria, Gael Yeomans, quien también se desplegó durante la campaña de segunda vuelta “en una actividad puntual” con las JJ.CC. Pero, tras bambalinas, también se ha concertado una serie de encuentros, que apuntarían principalmente a la coordinación de la Confech y a conversaciones “preliminares”, para tender puentes con los principales liderazgos regionales del FA.

Aunque la línea de esta confluencia –en lo que algunos dirigentes de la Nueva Mayoría han reconocido como un “Frente Progresista”, que incluya al Frente Amplio– parece ser una conclusión compartida al interior del PC, en la interna algunos sectores ven con distancia un acercamiento “totalmente comprometido con el FA”, ya que esto los podría llevar a olvidar la línea de lograr una izquierdización del centro político y, de paso, “fortalecer el proyecto del FA, construcción que saludamos y valoramos, pero no es nuestro proyecto”, plantea un miembro del núcleo duro del PC.

Por otra parte, hay grupos que, lo mismo que Juan Andrés Lagos, ni la diputada Cariola “ha sido tan contundente públicamente a la hora de tender estos puentes con el FA, sino que hasta los ha responsabilizado en parte”, un punto que no ha sido zanjado por el PC, pues aún no se han reunido como orgánica nacional a hacer un balance de las elecciones. Es más, argumentan que, a pesar de que se asume y se critica la derrota de la Nueva Mayoría como bloque, “en el partido no hay una visión autoflagelante ni muy crítica respecto al rol que jugamos en las elecciones”, sino más bien habría un cierto nivel de tranquilidad, tanto en sus bases como principales dirigencias.

Desde el mundo comunista reconocen que, respecto del FA, existe una disposición del partido a ayudar, una línea que va más allá de que la dirección no tenga grandes cercanías con el frenteamplismo, principalmente debido a rencillas desde el 2011. Para nadie es un secreto que, en medio del estallido estudiantil, existió un choque entre las fuerzas de la Confech y el denominado “SinFech”, que incluía a fuerzas como Izquierda Autónoma, el Frente de Estudiantes Libertarios y colectivos que en ese tiempo eran tildados de “ultraizquierda”, los que finalmente terminando cimentando parte importante del FA. Choque que terminó por arrebatarle las principales dirigencias estudiantiles al PC y hasta perdieron la histórica dirección del Colegio de Profesores, en manos de fuerzas que posteriormente confluyeron en el Frente Amplio.

Esta tranquilidad los llevaría a constituirse en una bisagra activa, pero “espectadores” del proceso de rearme de los partidos de la Nueva Mayoría y de los cambios que podrían venir en el Frente Amplio, razón por la que la principal tarea para estos meses sería la organización de la bancada y la posible inserción de Marisela Santibáñez.

A nivel de rearme interno, no habría muchos cambios, salvo el rol que podría llegar a tomar Lautaro Carmona en la dirigencia del PC. Tras su derrota electoral, la que no fue “gran sorpresa” –reconocen desde la interna–, Carmona vendría a ordenar las huestes y a consolidar las bases partidarias. El aún diputado tendría una “posición preponderante en el partido”, su característica de político práctico, que mantiene buenas relaciones con la Concertación y el Gobierno de la Nueva Mayoría, podrían mantener vivos los puentes con ese mundo. Además, podría reactivar la orgánica y fortalecimiento interno del partido, el cual estaría un tanto “abandonado”, ya que “hay muchos dirigentes en ministerios o trabajando con diputados y ministros, lo que ha mermado harto el funcionamiento”, señalan desde el PC.

Por otra parte, los sectores más jóvenes se abrirían paso a la activación social y a cimentar los puentes con el mundo “más a la izquierda”. Roles bisagras que estarían liderados principalmente por la diputada Camila Vallejo y el alcalde Jadue, quien, a pesar de que “no genera mucha simpatía en la dirección, por su estilo de militancia crítica”, es muy bien visto por el mundo del Frente Amplio.

El divorcio con la DC

Cuando se abrió el camino hacia la Nueva Mayoría, en el Partido Comunista se tenía claridad de que la alianza con la falange sería uno de los puntos más conflictivos. No era un secreto que parte importante de la DC no miraba con buenos ojos aliarse con el comunismo, a pesar de que en algunos sectores sociales, como en la CUT, “muchas veces se debió trabajar en conjunto”, plantean desde el PC.

Es por eso que este reordenamiento que vive el bloque oficialista saliente, sumado a los pseudoapoyos de Mariana Aylwin al futuro Gobierno de Piñera, son vistos como vaticinio de un divorcio que difícilmente puede ser salvado, aunque en el PC reconocen que, más que la DC, son los sectores del partido del orden los que parecen terminar con el corto matrimonio. Esto, porque las reuniones entre Ricardo Lagos y Sebastián Piñera cayeron como “patada en la guata” al interior del mundo comunista, señales que adelantarían que es difícil coordinar una apuesta que pretende “armar zamba y canuta en la calle”, "con miradas tan conciliadoras” en un bloque amplio de oposición.

Desde la DC las miradas son encontradas. Para el diputado Fuad Chahin es claro que la falange será oposición a Sebastián Piñera, “pero de acuerdo a lo que pensamos… si hay cosas que están bien orientadas, las apoyaremos”, adelanta. El líder del sector colorín de la DC argumenta que “no podemos ser totalmente obstruccionistas” y que es imposible conformar “una coalición opositora” o esta idea del “Frente Progresista”, ya que “cuando la coalición de centroizquierda se izquierdiza, gana la derecha”. Según el parlamentario, el camino de la DC debe apuntar hacia el fortalecimiento del proyecto falangista, “modernizar su institucionalidad” y renovar sus liderazgos.

Una posición que no es totalmente compartida por el consejero DC y dirigente de la CUT, Nolberto Díaz, quien sostiene que “debemos convocar a una sola oposición, inteligente, no hay razones para no hacer una oposición democrática, con todos los que quieren profundizar cambios”. Respecto a la alianza con los sectores más de izquierda, el dirigente de “los chascones” asegura que “no me saca ronchas juntarme con el FA y con los comunistas (...) yo encantado trabajo con el FA y el Partido Comunista”, y agrega que en el ámbito social corresponde que se junten todos para aunar fuerzas.

Desde el PC reconocen estas tensiones y señalan que hay sectores de la DC que son estratégicos, es más, nunca reconocerían públicamente que el diseño de esta oposición progresista “no incluye a la DC”, porque se necesita “la más amplia correlación de fuerzas para ser oposición, y en eso caben todos, aunque es difícil que todos los sectores de la falange quieran construir puentes directos con el Frente Amplio”.

Reconocen que va a haber un choque entre los que quieran volver a la Concertación, “a levantar el partido del orden, y los que quieran ampliar el espectro”, y en ese juego también se incluye a sectores socialistas, ya que no es un secreto que el presidente del PS, Álvaro Elizalde, “se mueve en un equilibrio sumamente frágil” y no cuenta con las condiciones para abrir un debate interno”. Esto, claramente, complica a los sectores más progresista del PS, ante el miedo de que se vuelva a imponer la línea del partido del orden.

Sin casarse con el Frente Amplio

La historia del PC con las fuerzas que hoy integran el Frente Amplio es larga, “muy larga”, y tiene varios tintes dulces, pero en los últimos años más de agraz, principalmente la relación con el núcleo comunista más duro, los que hoy son parte del comité central. Es por esta razón que las señales “tan prontas” al frenteamplismo sorprendieron a los líderes del nuevo bloque.

Desde el mundo comunista reconocen que, respecto del FA, existe una disposición del partido a ayudar, una línea que va más allá de que la dirección no tenga grandes cercanías con el frenteamplismo, principalmente debido a rencillas desde el 2011. Para nadie es un secreto que, en medio del estallido estudiantil, existió un choque entre las fuerzas de la Confech y el denominado “SinFech”, que incluía a fuerzas como Izquierda Autónoma, el Frente de Estudiantes Libertarios y colectivos que en ese tiempo eran tildados de “ultraizquierda”, los que finalmente terminando cimentando parte importante del FA. Choque que terminó por arrebatarle las principales dirigencias estudiantiles al PC y hasta perdieron la histórica dirección del Colegio de Profesores, en manos de fuerzas que posteriormente confluyeron en el Frente Amplio.

Pero más allá de estas disputas de poder, existen nexos que nunca se perdieron. Desde un sector del PC se dio una expresa colaboración con el alcalde Jorge Sharp, es más, su segunda reunión tras ser electo fue con el alcalde comunista Daniel Jadue y, hace unas semanas, el creador de la farmacia popular de la alcaldía de Jadue se fue a Valparaíso a replicar dicho formato y avanzar en otros proyectos que tienen que ver con la salud en el municipio del jefe comunal porteño.

Por otra parte, el trabajo de la diputada Camila Vallejo con su par de RD, Giorgio Jackson, se dio “de forma natural” en sus primeros años como parlamentarios. Es más, en el Frente Amplio reconocen que la denominada bancada estudiantil solo se dio entre ambos ejes, ya que el trabajo con la diputada Cariola “fue un poco más difícil, debido a que es mucho más disciplinada”, reconoce un ex asesor parlamentario frenteamplista.

Para Lucas Cifuentes, dirigente de Izquierda Libertaria, la confluencia con el PC ha sido histórica. “Desde hace muchos años que con el PC nos encontramos en distintos espacios sociales, federaciones, sindicatos, en territorios, y siempre, desde antes del Frente Amplio, hemos mantenido una política abierta con ellos”. Razón por la que era “lógico y necesario que volviéramos a encontrarnos para hacer lecturas de la situación política en la que nos encontramos”, explica.

Manifiesta que si el FA tiene “la intención de poder conformar una mayoría parlamentaria, para evitar que avance la derecha”, es importante “tener un estrecho vínculo con el Partido Comunista, en lo que confluyamos”. Esto, pese a que “hay sectores del PC que no han sido tan enfáticos” en las confluencias. Respecto a la reunión que sostendrán esta semana, por medio de su diputada electa Yeomans, adelanta que “vamos a ver cuáles son las expectativas de cada parte y vamos a ver cómo avanzamos en conjunto”.

Acercamientos que cuidarán la autonomía del FA, ya que hay “dos cosas claras, que es que somos un proyecto independiente y autónomo de la Nueva Mayoría, pero que el triunfo de la derecha nos obliga a que, sin duda, en el plano legislativo, nosotros seamos capaces de hacerle frente a Chile Vamos, con sectores de la Nueva Mayoría”.

Desde el Frente Amplio agregan que estos acercamientos con la Nueva Mayoría también incluirán a los “socialistas, vinculados a Izquierda Socialista, como Durán y Atria, que tienen vínculos con Nuestra Revolución, que incluye –entre otros– al senador De Urresti”. Un bloque que, sin duda, le pasaría la cuenta a Elizalde, para que él se lleve los costos de la derrota y que los sectores más progresistas, que hoy miran al FA, logren tener hegemonía.

Respecto al Frente Progresista aseguran que es una buena idea, “incluso necesaria”, principalmente mirando el trabajo previo a una alianza municipal, el que requeriría “por lo bajo” un acuerdo programático que los lleve a un pacto electoral, aunque es claro que “no estamos en tiempos de armar una coalición nueva”, indica una dirigencia nacional del FA.

Aunque no es una postura consolidada en el frenteamplismo, hay sectores de Movimiento Autonomista que “están súper cerrados en que la clave es mantener la autonomía del Frente Amplio”, al igual que movimientos como Izquierda Autónoma e Igualdad, los que han sido más duros en mantener una visión proteccionista, que no desdibuje los límites del proyecto frenteamplista. Desde Revolución Democrática indican que “hay mucho debate interno en los terceristas, pero se podría imponer la línea de abrir los vínculos con el PS”. Y Movimiento Autonomista estaría tensionado entre la línea de mantener la autonomía del FA o abrirse a una nueva alianza, una situación que se “suma a las tensiones arrastradas por la discusión de segunda vuelta”, añaden desde MA.

Un panorama visto como complejo desde el PC y es que, si al FA solo le interesa una confluencia con “el PC y el PS, va a ser incómodo, porque la apuesta es apuntar a algo más grande, lo que no llega al corazón del Frente Amplio”, afirman desde la dirigencia comunista.

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