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PAÍS

El "incómodo" Bermúdez

por 6 septiembre, 2018

El
La arremetida mediática por la polémica salida de Dorothy Pérez, ha causado preocupación al interior del equipo del contralor general, un conflicto que ha subido como la espuma, pero que no hará recular al controvertido abogado, quien ha sido criticado por varios de sus dictámenes que no han dejado "títere con cabeza". Desde el ente fiscalizador recalcan que, más allá de los problemas, el contralor no se arrepentiría de su decisión de sacar a su ex subalterna, porque para él lo más importante sería cortar cualquier vínculo de la institución que lidera con el Pacogate.
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La polémica tras la desvinculación de Dorothy Pérez del cargo de subcontralora, pasó de una rencilla interna –que pudo no haber tenido mucha importancia en otros tiempos– a un conflicto que ha llegado hasta la justicia, con el fin de dilucidar si efectivamente el contralor general, Jorge Bermúdez, tenía la potestad para despedir a su subalterna. Pero, más allá de las acusaciones cruzadas, de la disonancia de criterios entre ambas autoridades en casos como el de Codelco y de las críticas por la “falta de seriedad” de “Contralorito” en Twitter, hay dos factores que –según los especialistas– se funden subterráneamente en este caso: la ineficacia del ente fiscalizador al no detectar el denominado Pacogate, combinado con una autoridad como Bermúdez, que es “bastante atípico” entre sus pares.

Y es que Bermúdez no “ha dejado títere con cabeza”, dicen medio en broma, medio en serio en la Contraloría General de la República (CGR). Reconocido por su amor por el derecho ambiental, el abogado ha cimentado una carrera técnica, alejada de los núcleos políticos y clientelares tradicionales en las lides del poder. Ha construido una línea al interior del ente fiscalizador que es aplaudida por la mayoría de los funcionarios: la impronta de que dicha institución es el “último bastión de la República”.

Un rasgo de su trayectoria laboral es la línea anticorrupción. Hace años, en un seminario internacional, dijo que cuando los funcionarios públicos llegan a la oficina y, en vez de ponerse a trabajar toman desayuno, se trata de un “acto de corrupción”, porque se utilizan mal los recursos públicos, en beneficio personal. Es esa misma lógica la que ha aplicado en la Contraloría, lo que le ha significado cimentar una fama de “duro” y casi autoritario.

Poseedor de una lengua afilada y bastante irreverente para sus respuestas, Bermúdez reconoció –en una entrevista con CNN Chile hace días– que “cualquier Gobierno puede estar un poco molesto, un poco contrariado con un contralor que no es obsecuente con el poder”, que se reconoce como un “contralor incómodo”, que no pertenece a ningún sector.“Yo no tengo redes políticas, usted no me puede ubicar en ningún sector, me he dedicado a cultivar un perfil de independencia (...). No le debo favores políticos a nadie”, afirmó ese día.

Para quienes lo conocen, su carácter “fuerte y llevado de sus ideas" le ha costado más de alguna mala cara en el mundo político, lo que ha quedado en evidencia en las distintas resoluciones que lo han enfrentado con el actual Gobierno de Sebastián Piñera, como cuando echó abajo el protocolo de objeción de conciencia en la ley de aborto en tres causales presentado por el ministro de Salud, Emilio Santelices. También se ha enfrentado a Codelco, una pugna que aún no se resuelve y que contó con la activa oposición de la entonces subcontralora Pérez, quien habría realizado “presiones reiteradas, junto con los lobbistas de Codelco”, para que Bermúdez no se encaminara en dicha pelea, según relatan desde el seno del ente fiscalizador.

Según Mayol, el contralor tiene un carácter impredecible, que “molesta mucho a la política, que en ese sentido es severamente convencionalista (...). Evidentemente es incómodo, es por eso que los problemas en Contraloría son ventilados en magnitudes importantes en los medios, porque se le está tratando de presionar. Es evidente que hay un interés en que no siga”.

También se enfrentó a la Corte Suprema por la potestad para dirimir una controversia de los pensionados de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), que buscaban retornar a Capredena, un gallito que fue ganado por el contralor Bermúdez en el Senado.

En el Gobierno anterior, inhabilitó el programa de mejoramiento medioambiental presentado por la administración bacheletista, para la zona de Puchuncaví y Quintero, que hoy se encuentra en una nueva crisis de contaminación por una serie de eventos de intoxicaciones. El contralor explicó a CNN que no dio la venia para la propuesta, porque esta “no reducía los índices de contaminación”. Sin mostrar preferencias políticas, también cayó sobre el Municipio de Recoleta, liderado por Daniel Jadue (PC), con un lapidario informe sobre las platas SEP invertidas por la Dirección de Educación de dicha comuna.

Desde el mundo político reconocen que Bermúdez tiene una línea y un estilo que son distintos a los de sus antecesores, que se “juega al límite” de sus atribuciones. En el Congreso, la mayoría prefiere guardar silencio sobre él, pero todos coinciden en que el camino que ha tomado el contralor es sorpresivo e inesperado.

Para el diputado RN Gonzalo Fuenzalida, es evidente que Bermúdez cultiva “un perfil diferente al que tenía Ramiro Mendoza, se ha inmiscuido en temas que los contralores antes no entraban, pero siempre en la lógica de sus atribuciones” y agregó que el problema se traduce al momento de ver la interpretación de las leyes, porque “lo que ha pasado en nuestro país es que se ha ido generando alguna jurisprudencia en tribunales y en algunos dictámenes de la Contraloría”.

La jugada del poder

El perfil controvertido del contralor ha traído consigo una arremetida mediática pocas veces vista por un conflicto “tan acotado como el de Dorothy”, según reconocen desde la Contraloría. Un motivo por el cual Bermúdez ha optado por mantener un perfil más bajo en estos días, sin puntos de prensa y “mucho más en silencio”.

Para los especialistas, el tono “distinto” del contralor es evidente. “Se ha esforzado por encontrar los límites de la legislación, más que lo convencional. Y a partir de esos límites, ha tratado de hacer su labor y vigilancia, de una manera que ha sido muy notable, con injerencia incluso en los límites de su rol”, destacó el sociólogo Alberto Mayol.

Según Mayol, el Contralor tiene un carácter impredecible, que “molesta mucho a la política, que en ese sentido es severamente convencionalista (...). Evidentemente es incómodo, es por eso que los problemas en Contraloría son ventilados en magnitudes importantes en los medios, porque se le está tratando de presionar. Es evidente que hay un interés en que no siga”.

Para el cientista político Cristóbal Bellolio, el perfil público de Bermúdez “puede entrar en colisión con políticos que se encuentran con un contralor que ya no es tan bajo perfil, sino que mueve sus recursos para imponer sus visiones, que legalmente es lo que corresponde”. Agregó que le “parece que hay una señal positiva en el hecho de que  haya tenido encontrones o problemas con representantes de distintos lados del espectro político”.

El director de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile, Ariel Ramírez, explicó que la Contraloría General de la República tiene la característica de ser un organismo autónomo del Estado” y que su “rol principal es ejercer un contrapeso de carácter legal, independiente a las acciones del Poder Ejecutivo”, que sería exactamente lo que estaría haciendo Bermúdez.“Tiene opinión respecto de los temas que le competen y no teme en expresarla (...). Está ejerciendo su cargo con absoluta independencia del poder político, como debe ser, de acuerdo al mandato constitucional y legal otorgado, lo que es muy valioso para el adecuado funcionamiento del aparato público en beneficio de los ciudadanos”, apuntó el administrador público.

Por otra parte, destacó que “en un contexto político de crisis y desconfianza en las instituciones públicas, tales como las municipalidades, el Congreso Nacional o Carabineros de Chile, la CGR juega un rol importante para devolver justicia y equidad a la ciudadanía, (...) es el primer bastión de la lucha contra la corrupción (...), es fundamental para una sociedad democrática, por cuanto establece un mecanismo de contrapeso a las acciones del Poder Ejecutivo”.

El trasfondo de la pugna

Más allá de la pelea en tribunales por el despido de Dorothy Pérez, desde la Contraloría señalaron que la única preocupación de Bermúdez, “además de calmar las aguas y seguir trabajando”, es evitar que la institución salga más perjudicada por su actuación ante el Pacogate, por el actuar “negligente” de ex autoridades.

Por esta razón, añadieron que se considera clave dilucidar eventos como un sumario a Carabineros perdido en el año 2010, lo que "preocupa sobremanera"en la CGR. El 30 de agosto de este año, Bermúdez informó a la Cámara de Diputados que no se había entregado a la comisión investigadora del fraude de Carabineros toda la información correspondiente a los sumarios realizados por el organismo fiscalizador y, por medio de un oficio, planteó que en junio de 2017 el organismo no entregó “información clave” para la investigación , la que habría apuntado al alto mando de la policía uniformada por “sobresueldos”.

Según señala el contralor Bermúdez, esta información habría sido “ocultada por las jefaturas internas” del 2010, pero no nombra a la ex subcontralora Pérez, quien en ese año era subjefa de la División de Auditoría Administrativa, que dependía de la Unidad de Control Disciplinario de las FF.AA., encabezada por Juan Munieres Villegas (s), hoy investigado por la Fiscalía.

Al día siguiente, el 31 de agosto, "Ahora es Noticia" dio a conocer la notificación que le entregó la Contraloría a Carabineros, tras iniciar el sumario el 2 de junio de 2010. Dicho documento detalla que se identificaron “pagos indebidos de remuneraciones” a carabineros y deja constancia de que pueden existir “irregularidades en la materia”, por lo que se deben establecer “responsabilidades” respecto a los hechos descritos.

Un sumario que nunca llegó a puerto, ya que no contaría con ningún tipo de resolución o sobreseimiento. Consultada al respecto, Pérez señaló a La Tercera que su contenido es materia de investigación, pero que “ese sumario avanzó hasta la etapa que pudiera haberme llegado a mí como subjefa”.

De acuerdo a fuentes de la Contraloría, la preocupación de Bermúdez respecto de su ex subalterna surge a raíz de una mentira, porque Pérez le habría señalado que ella nunca intervino en sumarios que involucraron a Carabineros y que se abstuvo debido a que su esposo era piloto de la institución. Pero la ex subcontralora sí figura con su firma en, al menos, cuatro sumarios que involucran a Carabineros, incluido uno sobre la división en que trabajaba su esposo, hoy en retiro.

Esto habría sido visto como una “traición” por parte de Bermúdez y a la vez, como un peligro para la Contraloría, entonces, ante la posibilidad de que se cuestionara al organismo por su falta de actuar ante el fraude de Carabineros, “optó por cortar por lo sano” y removió a Pérez de su cargo, aunque solo haya sido convocada como testigo por la Fiscalía.

En entrevista con CNN, Bermúdez explicó que lo hizo “precisamente por la imagen institucional y el prestigio institucional”. Destacó que no es bueno que “una alta autoridad esté involucrada, de alguna forma, en el mayor fraude de Carabineros”, por lo que “ameritaba que se tomaran decisiones (...). Este es un caso que nos pega muy fuerte como instituciones, ocurrió en nuestras narices”.

Cabe destacar que hay dos ex funcionarios de Contraloría que sí se encuentran calificados como imputados en la causa, Munieres y Carlos Moreno,  de la División de Auditoría Administrativa. En la institución es conocida la amistad que mantiene Munieres con Pérez, otro flanco que se habría “optado por cortar”.

El fiscal de Magallanes, Eugenio Campos, quien lleva la indagatoria del “Pacogate”, no solo investiga la arista de los mandos medios de la Contraloría, también llevaría en su radar una reunión que habría mantenido, en el año 2010, el entonces general Gordon con quien lideraba la Contraloría en ese año, Ramiro Mendoza. Según detalla la información de "Ahora Noticias", ambos se reunieron después que Carabineros fuera notificado del sumario, razón por la cual no se habría dado curso a la investigación.

El 2017, en pleno estallido del fraude de Carabineros, Mendoza fue consultado por el rol de la Contraloría en la investigación del caso. En una entrevista dada a El Mercurio en abril del 2017, destacó que “se detectaron irregularidades en Carabineros, pero no de esta magnitud. Hubo hallazgos importantes, pero pienso que nadie pescó mucho los informes”.

El estilo de Mendoza es distinto del cultivado por el contralor Jorge Bermúdez. Siempre fue reconocido como de  centroderecha, tanto así, que participó en el equipo de campaña de Piñera y hoy encabeza la “Comisión Mendoza” o Consejo Asesor Permanente para la Modernización del Estado, espacio que aborda la situación actual de la Contraloría General de la República y su próxima modernización.

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