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Carlos Peña hace trizas a Piñera: foto en Plaza de la Dignidad “no tiene otra explicación que un narcisismo cercano a lo maligno”

por 5 abril, 2020

Carlos Peña hace trizas a Piñera: foto en Plaza de la Dignidad “no tiene otra explicación que un narcisismo cercano a lo maligno”
 “El Presidente Piñera se acaba de superar a sí mismo”, reflexionó el columnista, añadiendo que “al verlo posando relajado en la Plaza Baquedano es imposible no recordar los actos payasescos que cometió cuando se reunió con Obama o decenas de otros actos similares que la prensa ha llamado “piñericosas” y que no son actos erróneos, sino inconscientes formas de hacerse notar”. A juicio del rector de la Universidad Diego Portales, se trata de “un acto de provocación y de desprecio. De provocación ante quienes apenas anteayer, con razón o sin ella, protestaban, y de desprecio ante los millones de chilenos que se apiñan y esconden en sus casas temiendo que el virus los alcance”.
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Una columna lapidaria hacia el Presidente Sebastián Piñera publicó este domingo en El Mercurio el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, a raíz de la visita efectuada por el Mandatario al sector de Plaza de la Dignidad (Plaza Baquedano) el viernes pasado en plena cuarentena y emergencia sanitaria por el coronavirus.

“¿Qué puede explicar ese estúpido —no hay otra manera de calificarlo— acto presidencial?”, se pregunta el abogado, sumándose así a las reacciones negativas que generó la intempestiva actividad del Mandatario, que fue catalogada como una “provocación” desde la oposición.

“El Presidente Piñera se acaba de superar a sí mismo”, reflexiona el columnista, añadiendo que “al verlo posando relajado en la Plaza Baquedano es imposible no recordar los actos payasescos que cometió cuando se reunió con Obama o decenas de otros actos similares que la prensa ha llamado “piñericosas” y que no son actos erróneos, sino inconscientes formas de hacerse notar”.

Peña catalogó el hecho como “rocambolesco, estúpido, algo que ni siquiera la mente más tonta, más despegada de la realidad, más desaprensiva de la actitud ajena, habría imaginado" y la atribuyó a “un narcisismo cercano a lo maligno —maligno en un sentido psicoanalítico— del Presidente”.

“No hubo nada casual en esa escena"

A través de un tuit, el Presidente intentó explicar la situación, señalando que al regresar a su casa el viernes “pasé por Plaza Baquedano, me bajé un par de minutos a saludar a un grupo de Carabineros y Militares que ayudaban a dirigir el tránsito, me saqué una foto y continué mi camino”. Si bien el Presidente intentó una disculpa, señalando en el mismo mensaje que “lamento si esta acción pudo malinterpretarse”, sus explicaciones no satisfacen a nadie, y menos a Peña.

“No hubo nada casual en esa escena. No es verdad, como dijo en un tuit, que se bajara a saludar a los policías. No es cierto. Todos saben que eso no es cierto y a estas alturas nada saca con pedir disculpas tratando de minimizar la tontería. Se bajó deliberadamente a saludar, ante su imaginación, a sí mismo. En el video se ve al Presidente posando frente a las cámaras, sonriente, relajado, en mangas de camisa, una pierna sobre la otra, en una burla inconsciente, sabiendo que el virus había espantado a los que, apenas ayer, lo incomodaban”, replicó el columnista.

Acto seguido, el abogado plantea que “mientras, el país está en ascuas, temeroso del coronavirus, temiendo que lo peor toque a la puerta, y apenas luego de unas semanas de la protesta violenta, el Presidente tiene la ocurrencia de posar ante la estatua del general Baquedano en un inconsciente acto de provocación y de desprecio. De provocación ante quienes apenas anteayer, con razón o sin ella, protestaban, y de desprecio ante los millones de chilenos que se apiñan y esconden en sus casas temiendo que el virus los alcance”.

Según Peña, “es una desgracia, pero ese acto deliberado del Presidente muestra a una personalidad carente de toda empatía y centrada nada más que en sí misma”.

En resumen, el rector asegura que en el marco de esta crisis y mientras la ciudadanía espera “ver a un Presidente, a un sujeto con consciencia de su deber, y acaban encontrando a alguien preocupado nada más que de sí mismo, de la pose de la foto, de hacer gracias, de dejarse retratar como quien actúa ante el padre, imaginando lo que dirán quienes en el futuro —esos otros padres— lo miren”.

“Mientras la ciudadanía espera a un Presidente preocupado de lo que amenaza la vida de muchos y al mismo tiempo meditabundo de lo que, con razón o sin ella, ocurrió en octubre, el Presidente Piñera, despreocupado de todo eso, inconsciente de todo eso, displicente ante todo eso y centrado nada más que en sí mismo, se dedica a ejecutar la provocación tonta y el acto inútil de tomarse una foto, como si lo que le importara fuera eso: no lo que ocurre o él hace, sino lo que quedará retratado en la foto, como si estuviera perseguido eternamente por el anhelo de destacar en una escena familiar”, insiste.

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