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Desbordes a horas de las primarias: “La centroderecha no va a tener estabilidad en un Gobierno mientras no se destete absolutamente del empresariado”

por 16 julio, 2021

Desbordes a horas de las primarias: “La centroderecha no va a tener estabilidad en un Gobierno mientras no se destete absolutamente del empresariado”

Crédito: Archivo

El candidato presidencial de RN y el PRI sigue convencido de que es el abanderado que “mejor refleja a la derecha que mira hacia el centro” y aprovecha esta entrevista para terminar de marcar diferencias con sus contendores. “Enfrentar a la delincuencia es algo mucho más amplio de lo que está planteando Joaquín”, dice, al cuestionar el caballito de batalla del candidato de la UDI, y aclara que “no tengo aportes de ninguna persona vinculada al poder económico”, en obvia alusión a Sebastián Sichel. Sobre Briones, señala que le pidió que le “explicara cómo hubiera solucionado el drama de miles de chilenos si no es por el 10 por ciento, y no tuvo respuesta”. Pero también mira la otra primaria y, si bien reconoce méritos en Daniel Jadue y Gabriel Boric, advierte que “ambos van en esa línea de lo que uno le ha visto al mundo kirchnerista, de límite a las libertades”.
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A tres días de las primarias que definirán la carta del oficialismo para la primera vuelta presidencial, el candidato de RN y el PRI, Mario Desbordes, habló de todos los temas que quedaron pendientes luego del último debate televisivo de los cuatro representantes de Chile Vamos.

Uno de ellos es la delincuencia, una de las principales banderas del candidato UDI, Joaquín Lavín, quien sin entregar propuestas de fondo de cómo enfrentar el fenómeno, ha aprovechado todos los espacios para trivializar la problemática en búsqueda de entregar claras señales al sector más duro de la derecha. Pero para el extitular de Defensa, “enfrentar a la delincuencia es algo mucho más amplio de lo que está planteando Joaquín".

Para los otros candidatos de su sector, Desbordes también tiene mensajes. A su juicio, es el postulante que “mejor refleja a la derecha que mira hacia el centro”. Y, de paso, marca distancia con sus rivales, al señalar que “no tengo aportes de ninguna persona vinculada al poder económico”. Una obvia alusión a Sebastián Sichel.

Más allá de Chile Vamos, si bien les reconoció virtudes a los dos candidatos del pacto Apruebo Dignidad (Daniel Jadue y Gabriel Boric), de todas formas indicó que “creo que ambos van en esa línea de lo que uno le ha visto al mundo kirchnerista, de límite a las libertades”. A su juicio, ambos han lanzado “propuestas que van en línea de lo que se ha hecho en Argentina los últimos 20 años”.

-¿Qué ofrece Mario Desbordes que no ofrecen los demás candidatos pensando en este domingo?
-Lo primero que ofrezco es la garantía de que ya he demostrado lo que puedo hacer, lo que puedo lograr cuando estamos bajo presión, cuando el país necesita liderazgos, cuando el país necesita mucha capacidad de negociación, de diálogo. Soy el único que tiene, por lo menos en los últimos dos o tres años, posibilidades de mostrar eso.

El 2019, cuando Chile estuvo enfrentando momentos difíciles –junto a otras personas, no solo yo, por supuesto–, pude demostrar liderazgo en momentos críticos, tranquilidad, templanza. Además de eso, en plena crisis de pandemia, fui capaz de ir más allá de lo que mi coalición decía, quería, y salirme del marco cuando sentí que Chile necesitaba otra cosa, y apoyé el retiro del 10 por ciento a contrapelo de mucha gente en mi sector, porque creí que era la única alternativa viable en ese minuto, pese a todas las críticas.

-En el debate Ignacio Briones, no se lo dijo con estas palabras, pero le señaló a Joaquín Lavín que su proyecto no calzaba con los números, en el fondo lo acusó de populista. Algunos lo han acusado a usted de populista por el tema del 10 por ciento. ¿Existe populismo en la derecha en Chile Vamos?
-Yo creo que no. Es una muletilla que yo no comparto. Proyectos inconstitucionales hemos presentado todos los partidos y liderazgos de todos los partidos de Chile Vamos. Yo creo que en eso Ignacio se equivoca, porque populismo es muy fácil de usar como muletilla para descalificar. Pero cuando lo emplacé a que me explicara cómo hubiera solucionado el drama de miles de chilenos si no es por el 10 por ciento, no tuvo respuesta, no tuvo porque sabe perfectamente que no había otra alternativa.

En esto yo tengo una diferencia de opinión con Ignacio. Tuvimos una pelea con él, que cree que no debió haberse sacado el dinero, pasara lo que pasara. Yo creo que se dinero es importante, pero lo más importante era ir en ayuda de los chilenos, de las pymes que los estaban pasando mal. Así que yo de populista no tengo nada, todo lo contrario.

Soy pragmático y creo que lo primero siempre es ayudar a la gente cuando se necesita y no debe haber nada por sobre eso. O sea, es importante la capitalización individual, son importantes las pensiones futuras, pero qué saco con que una persona tenga una buena pensión futura si alguien se muere de hambre.

-¿Comparte o no la visión o el programa que ha presentado el candidato Lavín respecto de la delincuencia, cuando habla de quitar beneficios a los presos, cuando habla de las cárceles como lujo, o el estar presente en todos los momentos donde ocurre un caso policial? Varios lo han acusado de populista. ¿Comparte su visión?
-Enfrentar a la delincuencia es algo mucho más amplio de lo que está planteando Joaquín. Enfrentar a la delincuencia es empezar a trabajar más por la prevención, algo que la subsecretaria de Prevención del Delito ha hecho, ha intentado hacer, pero ha habido recortes grandes de presupuesto.

Tiene que empezarse por eso. Primero prevenir, colectivamente, con la ciudadanía, trabajo conjunto con la gente, los vecinos, los carabineros, organizaciones sociales, esa es la primera pata.

La segunda es la persecución del delito, donde hay que modernizar las policías, por supuesto. Hay que mejorar la legislación. Creo que la legislación penal adolescente es extraordinariamente permisiva, nos hemos encontrado con mucho delito cometido por jóvenes que ya habían cometido otros delitos graves y seguían libres por las calles, eso me parece que es un tremendo problema.

Luego de eso, modernizar el Ministerio Público, reforzarlo, darle más recursos. Después viene la parte de reinserción social, ahí vienen las cárceles. No es estar en jauja estar en una cárcel. Yo sé lo que son las cárceles, y por supuesto que hay que ser muy duro con cualquier abuso, con cualquiera que compre la posibilidad de tener un estándar que no corresponde. En Chile no hay pena de muerte, entonces deberíamos tener cárcel efectiva y real, restringida para aquellas personas que son condenadas por delitos muy graves y que en otras circunstancias habrían merecido, quizás, incluso la discusión de la pena capital.

"No les hemos cumplido los compromisos a los pueblos originarios"

-En La Araucanía todos tienen matices. La pregunta es: ¿se puede encauzar un problema sin un buen diagnóstico? Porque no se escuchó una reflexión desde la mirada hoy del sector que se acusa de extremo, porque es un problema de dos lados. Si no se alcanza a reflexionar o mirar profundamente el otro lado, difícilmente se puede tener un planteamiento que pueda llevar esto a buen puerto.
-Lo primero, en un debate, en una respuesta de dos minutos, y que es interrumpida varias veces por periodistas, es imposible explayarse como se debería en un tema tan amplio.

Creo que las dos partes que aludes son el mundo de nuestros pueblos originarios y el Estado de Chile, no los grupos violentistas.

Por eso he planteado desde el día uno, respecto de nuestros pueblos originarios, reconozcamos la historia, y lo que pasó en Chile. El irrespeto, la transgresión del tratado con el Pueblo Mapuche. Dos, que hay usurpaciones, es cierto. Tres, que no les hemos cumplido los compromisos políticos, sociales, culturales y económicos, a los pueblos originarios, eso hay que reconocerlo de partida, porque ese es el gran argumento que tienen los grupos violentos cuando dicen 'oiga, peñi, si usted no usa el fierro, no usa el arma, nadie le va a responder, no saca nada con hacer las cosas por la buena'. Ese argumento hay que sacarlo de raíz, demostrando que sí cumplimos las cosas que hemos firmado. Ni siquiera hay que inventar la rueda acá.

-¿Pero tiene razón de ser ese argumento para ellos entonces?
-Yo he conversado con muchos dirigentes mapuche que me dicen 'mire, Mario, yo sigo por la vía pacífica, yo sigo reclamando un terreno hace quince años, y no me han dado una respuesta'. Y a los cabros más jóvenes sobre todo, les dicen ‘mire, agarre el arma, no siga porfiando por la buena, los huincas no te van a responder, no te van cumplir nunca’. Y por lo tanto hay que cumplir para quitar ese argumento, eso es lo primero que hay que hacer.

Es cierto que no hemos cumplido, lo que no corresponde es decir que la única manera de lograr algo es por las armas, porque en eso no estoy de acuerdo. Entonces, primero cumplamos compromisos y luego veamos cómo enfrentamos la violencia.

La violencia tiene que cortarse. Primero, cortando las fuentes de financiamiento, que son el robo de madera, la extorsión, el tráfico de drogas, y además, incluso, recursos públicos, y luego de eso usar las herramientas que nos da el Estado de Derecho. Las policías con buen equipamiento, bien preparadas, coordinadas con los fiscales, van a tener que enfrentar grupos que hoy están enterrados en la lógica de guerrillas, que eso es literalmente lo que está pasando en algunas zonas.

Hay grupos y grupos por lo demás. El grupo de Llaitul, que es violento, no es el más violento de todos. Hasta ahora, Llaitul siempre había dicho que su gente se limitaba a provocar daños materiales, que no atacaba a las personas. Esta semana vimos cómo sale lesionado un trabajador con una herida de bala, que, hasta donde se sabe, proviene de un fusil de los que estaban usando los activistas, las personas del grupo de la CAM. Por lo tanto, es evidente que su actuar por ahora no se limita solamente a daño material.

Luego, quien se encapucha, quien toma un arma de fuego, sobre todo un arma de guerra, y que hace una acción de estas, sabe a lo que se está arriesgando y, por ende, tiene que asumir las consecuencias. Por eso Llaitul habla de una acción de combate. Cuando hablamos de combate estamos diciendo ‘yo estaba dispuesto a matar, y morí en el intento’ y, por lo tanto, tienen que ser cuidadosos con victimizar una persona que se está planteando en términos de combatiente, usando criterios, lógicas, incluso instrumentos que son propios de una guerrilla, y que no son propios de la reivindicación de derechos en forma democrática, como uno espera que sea.

-¿Y con los grupos más extremos, qué hace falta, más política o más carabineros?
-Yo creo que la política es con los grupos pacíficos. La experiencia internacional demuestra que no se puede negociar con los grupos violentos mientras no depongan las armas. Si mantienen las armas, si mantienen la vía armada como alternativa, no se puede mantener un diálogo con ellos.

-¿Y qué se hace en ese contexto entonces? ¿Se va a una escalada armamentista?
-No, no es escalada armamentista. Estoy hablando de usar herramientas legales con las policías. Yo no soy partidario de meter a las Fuerzas Armadas en la zona. Creo que hay que usar las herramientas legales, para eso están los fiscales, para eso está la policía.

Pero esto todo se tiene que hacer con la policía, lo mismo que tienes que hacer si sorprendes a grupos armados de narcotraficantes, si sorprendes una población en Santiago que está tomada por la droga, también va a tener que usarla con la policía. No hay nada que dialogar en estos casos, porque creo que, mientras se usen las armas, no corresponde un diálogo. Pero además no corresponde idealizarlos. Aquellos que pretenden idealizarlos como si fueran Robin Hood, lo único que están haciendo es allegar agua al molino de la violencia.

La definición de DD.HH. de Desbordes

-No todos lo dejan muy claro en su sector, así que se lo pregunto directamente: ¿coincide en la definición de que la violación de DD.HH. existe cuando un agente del Estado la perpetúa contra un civil, y no al revés, porque eso sería delincuencia?
-No, yo no estoy de acuerdo con esa definición, esa es una definición que un sector ha tomado. El que yo quiero citar es el Informe Rettig, que es muy claro: cometen violaciones a los derechos humanos los agentes del Estado que cometen delitos contra personas, y también los grupos de terroristas que cometen delitos de sangre con motivación política, y el informe Rettig los nombra uno por uno, FPMR, MIR, etc. Además de eso, en la ONU ha habido resoluciones internacionales que califican como violador de los DD.HH. a las FARC. ¿Entonces el Informe Rettig está equivocado? ¿No se condice con lo que pasa a nivel mundial?

-Si yo le concediera eso, el hecho de que uno sea violación de los DD.HH. y el otro no, ¿hace menos grave ese hecho de que hay una persona que use la violencia como herramienta política y asesine personas?

-Es diferente cuando un Estado perpetúa una acción contra civiles, que cuando civiles contra agentes del Estado que tiene la facultad del uso de las armas.

Perdóname, pero acá no hay una acción del Estado, a menos que usted se esté remitiendo a la década del 70.

-No, acá no estoy hablando de un caso específico, ni siquiera del estallido, sino que de la definición misma, porque siempre en su sector es donde más se busca intentar explicar esta definición.
-Lo que pasa es que hay un sector de la izquierda que siempre trata de obtener impunidad para las personas que asesinan en nombre de sus ideas, y tratan de buscar las penas del infierno para el que asesina del otro lado del mesón. A mí me parece que ambos asesinos son los culpables, ambos deberían ser sancionados. No hay un solo frentista, lautarista, que haya cumplido su condena, fueron todos indultados, incluso los que cometieron delitos en democracia, porque se arguyó el argumento de que los que cometieron delitos en dictadura lo hicieron amparados en el derecho a la rebelión. Y, con todo cariño, el derecho a la rebelión existe, pero siempre y cuando usted se rebele para liberar al pueblo, no si usted se rebela para instalar otra dictadura, como podría ser la dictadura del sello cubano que quería instalar el FPMR, el MIR o el Lautaro.

No es lícito que usted se rebele contra la dictadura para instalar otra, ahí (Gabriel) Salazar se equivoca, gallo brillante al que admiro mucho por su inteligencia, pero chinga este derecho a la rebelión cuando usted lo que quiere es instalar otra dictadura de otro color.

¿Qué pasa con los delincuentes del Lautaro, del FPMR o del MIR, que cometieron asesinatos en democracia? ¿Tenían derecho a rebelarse en contra del gobierno del Presidente Aylwin?

-Es diferente democracia y dictadura, ahí se hace la diferencia.
-Entonces, ¿por qué son indultados los que cometieron asesinatos en democracia? Porque el líder del Lautaro, que mata, no una ni dos sino tres personas, es indultado en plena democracia por asesinatos en democracia. Porque se tiene un criterio con unos y distinto con otros. A mí me parece que eso es un embudo, a mí no me gustan los embudos, en este tipo de cosas hay que ser parejo para lado y lado.

La réplica de Fabiola Campillai

-Vamos a la actualidad, Fabiola Campillai respondió a sus palabras respecto de los cientos de daños oculares, usted señaló que muchas veces se trataba de rebotes de balas. Ella retruca diciendo que hubo disparos a la cara, de frente, de cerca.
-Bueno, yo creo que ella no escuchó el debate, y se dejó llevar por la manipulación que hace la izquierda dura en las redes sociales. Yo fui bien claro: en aquellos casos que los funcionarios hayan hecho eso, tienen que ser sancionados, y lo dije con nombre y apellido, incluso en el caso de ella dije que hay que pedirle perdón. Luego agregué que creo que muchos de los casos de escopetas de perdigones –que no es el caso de ella, ella recibió un impacto de granada lacrimógena en su cara–, en muchos de los casos de escopetas de perdigones se usaron mal las escopetas y además la munición que se estaba usando no era la adecuada.

Yo, sabe, he escuchado tanto técnicamente de eso, por eso es que hubo que cambiar a tiros de tres puntas, de distintas composiciones, pero yo no estoy diciendo que no haya responsables de violación a los DD.HH., que no haya personas que no cometieron delitos y que no tengan que ser condenadas. Lo que pasa es que la izquierda suele tergiversar, y los medios asociados, y no me refiero a los medios de comunicación tradicionales, me refiero a Piensa Prensa y a otros pasquines que desinforman.

-El INDH habla de ciento setenta y tantas personas con daños oculares, pero hay otros informes que doblan esa cifra. ¿Es muy  difícil creer que ahí hay una actuación institucional? En otras partes pueden haber enfrentamientos, y brutales en la calle, pero no se ven trescientas personas con daños oculares.
-Bueno, esa es cifra hay que demostrarla. Yo creo que lamentablemente muchos casos son reales, pero también se incurrió en una acción sistemática de aumentar la cantidad de casos, y yo le voy a dar un ejemplo concreto. Yo era ministro de Defensa recién asumido, cuando un señor en una actividad que era un intento de saqueo en Peñalolén, en horario de toque de queda, inventó el cuento de que iba pasando en bicicleta y que tuvo daño ocular, y la denuncia es por daño ocular. Pero resulta que cuando escarbamos un poquito, cuando se hace un análisis forense en serio, el daño ocular no era más que una contusión menor. La persona tenía un historial largo de activismo político duro.

Tengo experiencia personal donde el titular dice daño ocular, y los hechos dicen que no, hay que ser cuidadoso. En todos los casos de daño ocular, por supuesto, hay que mirar quién fue el responsable, porque también hubo personas disparando escopetas hechizas en medio de las manifestaciones y caso a caso habrá que investigar y sancionar.

Los casos de pérdida ocular de daño permanente, entiendo que son 20, son terribles, son tremendos, y por supuesto que la gente merece indemnización, reparación, incluso el pedido de perdón de parte del Estado.

La continuidad de la centroderecha

-En otro tema, mucho se acusó al Gobierno del Presidente Piñera y a su sector de no haber tenido la capacidad de visión, de profundidad, para haber entendido las razones del estallido social. ¿Puede un Gobierno de derecha enfrentarse a un país que al parecer se izquierdizó, por lo  menos así las elecciones lo han demostrado?
-Lo primero, creo que hay un sector de mi coalición que no ha aquilatado hasta el día de hoy lo que es el estallido, que ha pretendido cegarse, seguir insistiendo que fue solo violencia, y que fue solo una acción marxista internacional. Por supuesto que ahí hay un error. Pero también sucede en la izquierda que cree que fue todo legítimo, que quemar, saquear, es parte de lo que debió suceder, y es normal dentro de un estallido de este tipo. Y eso tampoco.

Hay ejemplos en todo el mundo de movilizaciones pacíficas, masivas, que logran grandes cambios y, por lo tanto, los dos extremos, los que creen que está todo mal, que no existió más que un estallido de violencia o de delito, y los que creen que está todo bueno, están equivocados. Lo que tenemos que hacer ahora es tratar de ser firmes respecto de los que cometieron delitos, pero al mismo tiempo cumplir con la gente que nos hizo una serie de peticiones que están pendientes.

Ahora, ¿puede la centroderecha gobernar? Por supuesto, somos muchos los que sí tuvimos claro lo que pasó, nos lo reconocen transversalmente, que sí somos capaces de comprender la dimensión real que tuvo el estallido social, sobre todo desde el punto de vista de las miles de personas pacíficas que se manifestaron en las calles y que nos exigieron reformas y cambios.

-Con miras al domingo, en un principio cuando usted se lanzó en la candidatura presidencial, se hablaba de la maquinaria RN como una boleta de garantía a la hora de llegar a las primarias. Y ahora que usted tuvo una derrota interna en RN, se habla de que el partido no pesa mucho, que hay que mirar a los independientes.
-Yo lo que he señalado es que el partido es importante en una campaña, son cientos de voluntarios que han estado trabajando. Yo no tengo gente pagada, prácticamente, a diferencia de otras campañas. Además, lo que está reflejado en el Servel, es un dato que es bastante interesante.

Por supuesto que 30 mil militantes de RN no dan vuelta una elección de primarias, donde esperamos que voten unos cientos de miles de personas.

Los militantes en total de Chile Vamos, ¿serán cien mil?, ¿pueden todos los militantes de Chile Vamos, votando todos juntos por un solo candidato, ganar la primaria? No, ese candidato no tiene asegurado el triunfo.

-De los cuatro candidatos de su sector, ¿quién representa mejor la que mira hacia el centro, según usted, y quién a la derecha más dura?
-Mire, lo único que le puedo decir, es que no hay duda de que el candidato que refleja mejor a la derecha que mira hacia el centro es mi candidatura. Y no lo digo yo, lo dicen una serie de encuestas que dicen que el 40 por ciento de los electores de Ximena Rincón están dispuestos a votar por Mario Desbordes. No es frase mía, por lo tanto, tengo la posibilidad de llegar con un alcance mucho más hacia el centro que lo que pueden tener los demás candidatos.

-¿A usted le sirvió entonces el hecho de que no existan primarias de la centroizquierda?
-No creo, me parece muy mal que la centroizquierda, una vez más, no sea capaz de hacer primarias. Porque no es la primera vez, ya es un chiste repetido, que la ex Concertación no es capaz de hacer primaria. Pero no creo que me haya servido en términos estrictos.

-¿Quién de los cuatro es el que más ha buscado asegurar los votos de la derecha más dura?
-No sé qué se entiende por derecha dura en estricto rigor, pero es evidente que yo no. En eso basta ver cuáles son los aportes económicos, quién le aportó a quién. Yo no tengo aportes de nadie, de ninguna persona vinculada al poder económico, ninguna persona que aporte 10 millones de pesos de un paraguazo. Los aportes míos son personales, profesionales, jóvenes.

Además, en mi equipo no hay grupos empresariales, no hay líderes del mundo empresarial. Bueno, es legítimo que alguien esté con esos grupos, yo no me siento representado por ellos. Yo además creo que la centroderecha no va a tener estabilidad en un Gobierno mientras no se destete absolutamente del empresariado, y no empiece a entender que debe defender el emprendimiento, la libertad de emprender, y no el empresario, que no es lo mismo.

El kirchnerismo de Boric y Jadue

-¿Usted les reconoce alguna virtud a los candidatos del pacto Apruebo Dignidad, como Gabriel Boric o Daniel Jadue?
-Les reconozco varias virtudes, uno no puede ser tan ciego como para no reconocer que tienen méritos. Eso les molesta a algunos sectores de la derecha, pero cuando uno quiere competir con alguien, lo primero es conocer al adversario, y no menospreciarlo.

Ambos tiene cualidades, capacidades, capaces de sintonizar con algunas de las demandas sociales más urgentes hoy día, los dos son buenos candidatos, los dos tienen perfil atractivo para determinados grupos de electores.

-Hay gente de su sector que tiene un temor muy grande a si, eventualmente, Daniel Jadue llegara a ser Presidente. En su mirada, ¿hay que sembrar el fantasma del anticomunismo, hay que ponerse nerviosos? ¿Cómo ve usted un eventual Gobierno de Jadue?
-Creo que el temor no es de la derecha. Veo temor en gente de centroizquierda, gente que la defino como progresista, hasta gente que es cercana al PS. Ahora, ¿hay razón para tener temor? La pregunta del millón es en qué lugar donde ha gobernado el Partido Comunista uno puede sacar un buen ejemplo, y, con todo cariño, no encuentro ninguno.

Pero con todo, si uno pensara en que este es otro PC, distinto, cosa que no sé qué tan distinto es, si evidenció su solidaridad con el régimen castrista en La Habana, el programa de Gobierno tiene tantos problemas, tantos errores, que no le digo que nos va a transformar en Venezuela, que puede ser, pero no tengo dudas que nos llevaría a la lógica kirchnerista que tiene al país más rico de América Latina con un 5 por ciento de gente bajo la línea de la pobreza.

-¿Cuál sería el argumento para sustentar eso? ¿La reforma tributaria de alza de diez puntos en cuatro años?
-Yo no me refiero solo a Jadue, me refiero también a Boric. Creo que ambos van en esa línea de lo que uno le ha visto al mundo kirchnerista, de límite a las libertades. Cuando Jadue insiste en el debate de que él va a apoyar a las pymes en principio, algún par de años, pero después de eso la pyme que no es capaz de pagar el mínimo tiene que desparecer, a mí me parece que eso es una práctica absolutamente inaceptable, no corresponde.

Los países europeos lo que hicieron para lograr una estabilidad económica es fortalecer a la pequeña y mediana empresa, logrando altos niveles tecnológicos, amplia capacidad de desarrollo y, además de eso, espaldas económicas a la altura de lo que es una pyme, que permitió una sustentabilidad de un modelo de empresas muy distinto al de Chile. Eso es lo que hay que hacer.

Además, hay una serie de otras propuestas que van en línea de lo que se ha hecho en Argentina los últimos 20 años.

-¿Cree inviable esto de subir 8 o 10 puntos de recaudación en cuatro años?
-Ellos fueron Gobierno con la Presidenta Bachelet, eran parte del Gobierno, y yo jamás escuché que alguien planteara semejante cosa. Yo no sé cómo se va a recaudar eso y, al mismo tiempo, restringir tanto el emprendimiento y limitar tanto la libre empresa.

-¿Hizo mal Lavín, o no, en fotografiarse con Jadue en diferentes iniciativas a lo largo de este Gobierno?
-No, yo creo que Lavín reconoció cosas positivas en la gestión de Jadue, y eso es lo que debe hacer un político que está más allá de lógica anticuada de la izquierda y la derecha, o esta lógica torpe de que no le reconozco nada al adversario.

Las dos primeras semanas de la Convención

-¿Qué evaluación tiene de las dos primeras semanas de la Convención constituyente? ¿Le gusta la mesa, le gusta la dinámica que se ha dado?
-Voy a usar una frase súper coloquial: ‘Tranquilo, calmado, nervioso’. La verdad es que todavía no me puedo hacer un diagnóstico, creo que el primer día hubo episodios lamentables, como el defender al que tira la piedra, y partir de la base típica de los Hugos Gutiérrez, que el carabinero es el violador de los derechos, cuando todo lo que veíamos era que no había represión. El faltarle el respeto al Himno Nacional, ¿para qué? Faltarles el respeto a niños que estuvieron practicando para tocarlo…

Pero el balance para mí ese primer día fue positivo, y lo dije, y se me fue al cuello la extrema derecha, porque creo que al final, con todos esos problemas, se sacó adelante la jornada, se eligió una presidenta. Y espero que se aboquen ahora a lo que corresponde, a redactar la nueva Constitución, y no se dejen tironear por los extremos, me refiero a los dos.

-¿Le gusta la dupla Elisa Loncon y Jaime Bassa?
-No son de mi sector político, no conozco a la señora Loncon, pero tengo respeto por ella. Conozco un poco más a Bassa, porque fue muchas veces al Congreso a las comisiones. Tengo una impresión positiva de él en término intelectual y académico, y espero que saque adelante bien la tarea. Al margen de que si hubiera votado o no por ellos, ya son la presidenta y el vicepresidente, y hay que apoyarlos y desearles todo el éxito del mundo.

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