El Presidente José Antonio Kast encabezó este domingo en Los Álamos, Región del Biobío, la conmemoración del segundo aniversario del asesinato de los denominados “Héroes de Arauco”, en una ceremonia que combinó homenaje a las víctimas con un mensaje orientado a reforzar su agenda de seguridad y a alinear a las instituciones del Estado en torno a ese objetivo.
En su intervención, el Mandatario puso en relieve el avance judicial del caso y sostuvo que “hoy día podemos decir que se ha hecho justicia”, subrayando que, si bien “eso no devuelve a sus padres, a sus maridos, a sus compañeros”, sí permite “dar una señal clara a la Nación de que estos crímenes horrendos no quedan impunes”. Junto con ello, comprometió que el Ejecutivo “velará porque se cumpla a cabalidad la condena (…) para que cada persona que tenga la intención de hacer una barbaridad como esta tenga claro cuáles son las consecuencias”.
El discurso también incluyó un llamado explícito al conjunto del aparato estatal. “Les pedimos a todas las instituciones que sigan con ahínco buscando a todos aquellos delincuentes que han atentado en contra de la vida de algún funcionario”, señaló, ampliando el foco hacia Carabineros, la PDI y Gendarmería, y destacando el rol del Ministerio Público en la investigación.
Kast aprovechó la instancia para valorar el trabajo legislativo en materia de seguridad, agradeciendo a los parlamentarios que “han colaborado en modificaciones de leyes para hacer más duras las penas en contra de aquellos que atentan contra los servidores públicos”, en línea con el énfasis del Ejecutivo en el endurecimiento de sanciones.
La ceremonia estuvo marcada además por el recuerdo de los tres funcionarios policiales asesinados —Carlos Cisterna Navarro, Misael Vidal Cid y Sergio Arévalo Lobos—, a quienes el Presidente calificó como “tres mártires de Carabineros de Chile”. “Su muerte violenta estremeció a Chile entero (…) hoy le rendimos homenaje y honramos la memoria de los tres Héroes de Arauco”, afirmó.
El Mandatario dedicó palabras a las familias de las víctimas, reiterando el acompañamiento del Gobierno: “A las viudas que perdieron a sus compañeros, a sus hijos que perdieron a sus padres (…) estamos aquí para apoyar, pero también para comprometer nuestro apoyo”.
El cierre del discurso reforzó la idea de unidad institucional frente a la violencia: “Nuestra memoria los mantendrá vivos para que la justicia siempre le gane a la delincuencia y la unidad le gane a la división”, señaló, vinculando el caso con una señal más amplia de cohesión del Estado frente a delitos contra funcionarios públicos.