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Zaliasnik o el poder detrás del poder
Los chats con Luis Hermosilla abrieron una investigación penal contra el nuevo embajador en Israel y pusieron bajo escrutinio a uno de los abogados más influyentes de las últimas décadas.
La noticia que nadie esperaba –o que muchos temían– llegó a interrumpir el debut diplomático de Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile en Israel, tras revelarse una serie de chats que mantenía con Luis Hermosilla. La trama, revelada por Reportea.cl, incluye solicitudes para cortar internet durante el estallido social, pedir pagos con gastos reservados e intervenir teléfonos de adversarios políticos. Nada de manera legal, por cierto.
Si el celular de Hermosilla destapó una verdadera caja de Pandora, el teléfono de Zaliasnik amenaza con convertirse en una bomba atómica, o bien, en la sepultura más grande cavada en el Poder Judicial. Esto, luego que el Ministerio Público abriera una investigación en su contra y todos comenzaran a especular sobre qué tan real podía ser su detención, buscando descifrar si era posible acceder al poder detrás del poder.
Como esos seres fabulosos de la mitología, Zaliasnik tiene esa impronta de animal bicéfalo que divide opiniones. Por un lado, como un destacado abogado de la élite, bien conectado y partícipe en juicios emblemáticos –SQM, Penta y el caso Spiniak–, y, por otro, como el operador que actúa bajo cuerda, buscando el camino más corto. De ahí las comparaciones. “Hermosilla, a su lado, es un niño de pecho”, afirma un abogado que ha litigado en su contra.
Ahora que ha caído en desgracia –permítase la hipérbole–, las reacciones se han multiplicado a uno y otro lado. Si bien desde Cancillería salieron a blindarlo de inmediato, aduciendo que el proceso judicial recién comienza, en la UDI el diputado Omar Sabat pidió que el abogado permanezca en Chile mientras dure la investigación, una manera diplomática de exigir su renuncia.
Mientras desde la comunidad judía –donde Zaliasnik fue presidente– alegaron que las críticas en su contra eran por su “condición de judío”, en la Asociación de Diplomáticas y Diplomáticos de Carrera (ADICA) subrayaron que a todo representante de Chile en el extranjero “debe antecederlo una conducta intachable”. “Ese patrimonio institucional debe ser protegido”, advirtieron.
Las redes de Zaliasnik son profundas y extendidas. Desde la UDI con Jovino Novoa a la cabeza, hasta el exministro del Interior de Michelle Bachelet, Rodrigo Peñailillo. Hasta hace poco era frecuente verlo en los pasillos del Congreso, particularmente en faenas de lobby, y en cuanta asunción de nuevo ministro se desarrollara en la Corte Suprema. “Siempre estaba en primera fila”, apunta otro abogado.
También hay quienes lo recuerdan como un litigante agresivo, bueno para lanzar “pachotadas”, con salidas de libreto clasistas, como cuando comentó en un juicio que había que creerle porque era académico de la Universidad de Chile, instancia que el fallecido Miguel Soto Piñeiro utilizó para bajarle los humos. “Ser profesor o académico es distinto de ser un mero docente”, inquirió.
Otro de los feudos de Zaliasnik –dicen– es el Colegio de Abogados, que en más de una ocasión ha cooperado en sus juicios y hasta enviado declaraciones a la Corte Suprema. “Es básicamente su sucursal”, apunta un abogado que asegura que el organismo actúa a favor de él y sus amigos. La asociación gremial todavía no se pronuncia sobre la investigación en curso y hay una denuncia reciente que pide expulsar a Zaliasnik.
Dentro de lo que se ha dicho –y especulado–, la gran duda es respecto a si las diligencias del caso llegarán a tocar el teléfono de Zaliasnik. Una prueba de fuego para saber hasta dónde es capaz de llegar la Fiscalía después del caso Hermosilla. No hay que olvidar –recuerda una fuente– que “a Karol Cariola le requisaron el teléfono cuando estaba pariendo a su hijo”.
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