PAÍS
Experto cuestiona reforma al SAE: “No aumenta la libertad de elección de las familias”
Cristián Cabalín, exintegrante de la Mesa Técnica del SAE, cuestiona la propuesta del Gobierno para crear un sistema paralelo de admisión escolar. Advierte que no existe evidencia de que aumente la libertad de elección de las familias y alerta sobre riesgos para la equidad.
La discusión sobre el futuro del Sistema de Admisión Escolar (SAE) atraviesa uno de sus momentos más tensos. El proyecto impulsado por el Presidente José Antonio Kast busca establecer un modelo mixto que permita a los establecimientos con mayor demanda seleccionar parte de sus estudiantes utilizando criterios como rendimiento académico, notas, asistencia y entrevistas, mientras el resto de las vacantes seguiría asignándose mediante el sistema centralizado.
La propuesta ha abierto un intenso debate político y técnico. Desde el Ejecutivo se plantea que la reforma apunta a fortalecer la libertad de elección de las familias y reconocer el mérito académico, incorporando además resguardos para estudiantes prioritarios y con necesidades educativas especiales. Sin embargo, investigadores y especialistas que participaron en la Mesa Técnica convocada para revisar el sistema sostienen que el consenso alcanzado nunca contempló la creación de un mecanismo paralelo de admisión.
Uno de ellos es Cristián Cabalín, doctor en Políticas Educacionales, subdirector del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile e investigador responsable del proyecto Fondecyt 1250492, quien observa con preocupación la dirección que ha tomado la iniciativa.
Consultado por los principales riesgos de avanzar hacia un sistema alternativo al SAE, Cabalín sostiene que las consecuencias podrían sentirse tanto en el plano operativo como en la equidad del sistema. “Primero, existe el riesgo de una implementación técnica compleja que confunda a las familias y haga más angustiante el proceso de postulación a una escuela. Segundo, el riesgo de volver a experimentar en el sistema educativo prácticas asociadas a discriminaciones arbitrarias, menoscabando la libertad de elección de las familias”.
Uno de los argumentos centrales de quienes respaldan la reforma es que permitir a ciertos colegios seleccionar estudiantes devolvería a los padres una mayor capacidad de decidir dónde educar a sus hijos. Cabalín discrepa de esa premisa y afirma que no existen antecedentes que respalden esa conclusión. “No existe evidencia alguna que sostenga que tener un sistema paralelo al SAE incrementará la libertad de las familias. Al contrario, dota nuevamente al sistema de mecanismos que a menudo impiden a las familias elegir libremente. Este proyecto del Mineduc no se trata de reconocer el mérito, como se ha dicho, pues es posible la selección por rendimiento académico en colegios que se definan de alta exigencia sin crear un sistema paralelo”.
Desde su perspectiva, el SAE vigente mantiene atributos que deberían preservarse, particularmente la existencia de una plataforma única de postulación. A su juicio, las mejoras deben concentrarse en perfeccionar su funcionamiento interno y no en fragmentar el sistema. “El actual SAE permite centralizar las postulaciones y optimizar las posibilidades de elección de las familias, lo que da más transparencia al sistema. Se pueden mejorar los procesos de asignación, los criterios de priorización y la información para la toma de decisiones, pero de ningún modo la Mesa Técnica recomendó establecer un sistema paralelo al SAE, como el propuesto por el gobierno”.
Las advertencias de Cabalín coinciden con las manifestadas por otros integrantes de la Mesa Técnica, quienes han señalado públicamente que las recomendaciones consensuadas apuntaban a introducir ajustes al mecanismo existente sin abandonar una plataforma unificada. Para sus críticos, abrir procesos de selección independientes podría aumentar la complejidad para las familias y reintroducir barreras que la reforma original buscó eliminar.
El investigador también pone el foco en el impacto que un cambio de esta naturaleza podría tener sobre la composición social de los establecimientos educacionales. Según explica, la evidencia disponible muestra avances en materia de integración que podrían verse comprometidos. “Un estudio reciente del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile mostró que desde el comienzo de la Ley de Inclusión la segregación escolar se ha reducido, hasta alcanzar su nivel más bajo en 2024. Esta propuesta del Mineduc puede afectar este avance en equidad, pues nuevamente se pondrá énfasis en la selección por parte de los colegios y no de las familias”.
Mientras el Gobierno insiste en que el proyecto busca compatibilizar mérito, autonomía e inclusión mediante cuotas protegidas para grupos prioritarios, el debate comienza su tramitación legislativa con posiciones marcadamente enfrentadas. En ese escenario, voces como la de Cabalín advierten que modificar la arquitectura del SAE no solo podría hacer más complejo el proceso de admisión, sino también revertir parte de los avances alcanzados en materia de equidad y acceso al sistema escolar.