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Estudio revela que 68% de los chilenos convive o ha convivido con la pobreza PAÍS Cedida

Estudio revela que 68% de los chilenos convive o ha convivido con la pobreza

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Una encuesta de la Alianza Comunicación y Pobreza, realizada por Cadem, mostró que el 68% de las personas convive, vivió o tiene cercanía con la pobreza. Además, un 91% considera urgente reducirla y casi uno de cada cinco declara vivir bajo un estrés económico permanente.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El estudio, realizado sobre una muestra nacional de 1.000 personas, concluyó que la pobreza sigue siendo una realidad cercana para la mayoría de los chilenos. La ciudadanía la asocia no solo a la falta de ingresos, sino también al endeudamiento, la dificultad para llegar a fin de mes, la ausencia de oportunidades y la precariedad habitacional. Asimismo, identifica al Estado y a la clase política como los principales responsables de enfrentar el problema.
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La pobreza continúa siendo una realidad cercana para una amplia mayoría de los chilenos. Así lo reveló el estudio “Imaginarios, Narrativas y Soluciones sobre la Pobreza en Chile”, elaborado por la Alianza Comunicación y Pobreza junto a Cadem, el cual concluyó que el 68% de las personas convive de alguna manera con esta problemática.

Según la encuesta, un 15% afirma vivir actualmente en situación de pobreza, un 27% señala haberla experimentado en el pasado y un 26% sostiene que la observa en su entorno cercano, ya sea entre familiares, amigos o vecinos.

El estudio también evidenció una extendida sensación de fragilidad económica. Casi uno de cada cinco chilenos asegura vivir bajo un estrés económico permanente, una situación que, según las organizaciones, muchas veces no aparece reflejada en las mediciones tradicionales de pobreza, pero que condiciona las decisiones cotidianas, dificulta proyectar el futuro y alimenta la incertidumbre.

En ese contexto, el 91% de los consultados considera que reducir la pobreza es una tarea “muy” o “bastante” urgente.

La percepción ciudadana vincula la pobreza principalmente con la precariedad material. Un 64% la asocia con no contar con recursos para cubrir necesidades básicas como alimentación, servicios básicos o conectividad.

Sin embargo, la definición va mucho más allá de los ingresos. El 48% relaciona la pobreza con el endeudamiento crónico; un 47% con la dificultad para llegar a fin de mes; un 46% con no tener una vivienda; y un 42% con la falta de oportunidades en ámbitos como la educación, el trabajo y la salud.

La directora de la Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País, Catalina Littin, sostuvo que “los encuestados no están lejos de la realidad de la pobreza, la viven de cerca”. Agregó que, de acuerdo con las últimas mediciones, “el 17,3% (3,5 millones) de la población no tiene los ingresos suficientes para lo básico”.

En esa línea, afirmó que “la encuesta nos muestra una paradoja: la pobreza preocupa, se conoce de cerca y existe temor a caer en ella, pero al mismo tiempo hay una distancia entre la experiencia cotidiana y la conversación pública que es necesario atender. Volver a hablar de pobreza es una condición para hacerla visible, recuperar la empatía y construir mejores esfuerzos para superarla”.

El estudio también abordó las emociones que genera este fenómeno. La sensación más frecuente es la impotencia, mencionada por el 52% de los encuestados, seguida por la indignación, con un 41%.

Asimismo, un 65% considera que actualmente se habla menos de pobreza porque se trata de un problema complejo y que depende de múltiples factores.

El director ejecutivo de la corporación 3xi, Camilo Herrera, señaló que “la pobreza se percibe como un desafío complejo y como una responsabilidad compartida. Las causas de la pobreza, los actores llamados a actuar y las barreras apuntan a varios sectores, por lo que resulta fundamental generar puntos de encuentro que permitan articular esfuerzos y avanzar en estrategias compartidas para reducirla”.

Respecto de las soluciones, las medidas más respaldadas por la ciudadanía están ligadas al crecimiento económico y al empleo. Un 59% cree que la principal respuesta pasa por generar más puestos de trabajo y mejores salarios; un 42% apunta a disminuir el costo de la vida; y un 36% considera prioritario impulsar el crecimiento económico.

En cuanto a las responsabilidades, el 63% identifica al Estado como el principal actor encargado de enfrentar la pobreza, seguido por los políticos y parlamentarios, con un 41%. Al mismo tiempo, un 26% sostiene que toda la sociedad tiene un rol que cumplir.

El director ejecutivo de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, Hans Rosenkranz, afirmó que “la pobreza se expresa en grupos que enfrentan distintas dificultades: la infancia, las personas mayores, con discapacidad, o quienes no tienen acceso a salud oportuna. Este estudio nos muestra que todos estamos llamados a hacer algo, no sólo las organizaciones sociales sino también los empresarios y la sociedad en su conjunto”.

La encuesta también reflejó la percepción sobre los efectos que genera la pobreza en el país. Un 87% estima que incrementa la conflictividad social; un 85% cree que deteriora la salud de la sociedad; un 84% considera que limita el desarrollo y el crecimiento económico; un 83% sostiene que favorece la presencia del narcotráfico en barrios vulnerables; un 75% piensa que debilita la confianza en las instituciones; un 73% afirma que afecta a toda la sociedad y un 66% considera que implica altos costos para el país.

El estudio fue realizado entre el 24 de abril y el 4 de mayo de 2026 mediante entrevistas autoadministradas a través del Panel Cadem Online. La muestra contempló 1.000 hombres y mujeres mayores de 18 años de todas las regiones del país y de todos los niveles socioeconómicos.

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