PAÍS
Urruticoechea: el cuñado de los Kaiser y su “cruel” proyecto sobre el latido de los fetos
El impulsor del proyecto “Escucha su corazón”, que condiciona el acceso al aborto en tres causales, vuelve al centro del debate. A la controversia por la iniciativa se suman antiguas declaraciones, episodios por difusión de información falsa y cuestionamientos por el uso de recursos públicos.
Cristóbal Urruticoechea, diputado del Partido Nacional Libertario, es desde febrero de este año esposo de la senadora Vanessa Kaiser —hermana de Johannes y Axel Kaiser—, tras una boda reservada en Pucón que solo se supo por Instagram. Con ese apellido ahora en la familia, el diputado impulsa el criticado proyecto “Escucha su corazón”.
Para dimensionar las implicancias éticas del proyecto, cabe señalar que la iniciativa pretende obligar a las mujeres que se encuentren en alguna de las tres causales en que el aborto es legal en Chile —riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal de carácter letal o embarazo por violación— a escuchar los latidos del corazón del feto antes de acceder al procedimiento.
- Y si se niega, el articulado posibilita al facultativo a no practicar el procedimiento. El proyecto ha generado fuertes críticas en gran parte del espectro político, por considerarse cruel y una suerte de tortura para una mujer que ya está pasando por una fuerte carga emocional.
Esa letra chica le explotó en la cara esta semana. Ximena Ossandón (RN), coautora del proyecto, anunció que retira su firma: dijo que Urruticoechea nunca le contó que el “ofrecimiento” era en realidad un candado obligatorio. “Fue un error mío no haberlo leído”, admitió. Pero fue clara en algo más grave: le habría gustado que su propio compañero de bancada se lo dijera. No lo hizo.
- La iniciativa tiene un antecedente conocido: la norma impulsada por Viktor Orbán en Hungría, con la que distintos medios han comparado el proyecto chileno.
Nada de esto es nuevo en él. En 2022, defendiendo otro proyecto contra el aborto, declaró que “una mujer que ha sido violada y aborta, no se desviola, ni física ni moralmente”. La sostuvo hasta el final: “Eso es lo que yo dije y lo mantengo”. Casi terminó en la Comisión de Ética.
Urruticoechea no lo esconde: “Si de mí dependiera, no existiría el aborto en Chile”, ha dicho, calificando las tres causales vigentes de haber “convertido el crimen en ley”.
Las “joyitas” de Urruticoechea no abarcan solo el aborto. Su ficha acumula muchas otras controversias.
- En 2020 difundió en Twitter una foto que, dijo, mostraba una “trampa vietnamita” instalada por la CAM contra Carabineros heridos en la Araucanía. Era falsa: la imagen provenía de un banco de fotos español y ni Carabineros ni la prensa lograron confirmar el supuesto ataque. Aunque borró el tuit, fue cuestionado por difundir información falsa.
- En 2022 volvió a aparecer en la prensa, esta vez por el uso de las tarjetas de combustible del Congreso: un reportaje de CIPER reveló que su entonces pareja, Tamara Küpfer, había cargado bencina 38 veces con fondos públicos —el caso con más registros de todo el Congreso—, también lo hizo un hijo del diputado. Küpfer declaró en 2024 que usó esas tarjetas durante casi cinco años y que Urruticoechea le aseguraba que el dinero se restituía cada mes; nunca ocurrió, hasta que el caso llegó a la Comisión de Ética y la Fiscalía de Valparaíso reactivó su investigación. Recién en mayo de 2024 el diputado devolvió 7 millones de pesos a la Cámara.
- En julio de 2024, en plena sesión donde se discutía un proyecto para endurecer las sanciones por crímenes contra la vida, Urruticoechea fue captado junto a Chiara Barchiesi retrocediendo un video para ver, otra vez, el tráiler de “Joker: Folie à Deux”. Terminó, una vez más, camino a la Comisión de Ética. Se defendió acusando a la prensa de “tergiversar las cosas”.
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