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Capitales siguen saliendo de Chile: Ley Miscelánea aún no logra devolver la confianza inversionista PAÍS Agencia Uno

Capitales siguen saliendo de Chile: Ley Miscelánea aún no logra devolver la confianza inversionista

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La salida de capitales llegó a US$2.146 millones en el primer semestre, el triple que hace un año y su mayor nivel desde 2022. Aunque el flujo se moderó con fuerza entre abril y junio, las cifras ponen presión sobre la principal apuesta económica de La Moneda: recuperar inversión y crecimiento.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Pese a que el Gobierno convirtió la megarreforma en su principal señal para recuperar certezas y atraer inversión, durante el primer semestre salieron US$2.146 millones desde Chile. Expertos apuntan al bajo crecimiento, mejores retornos externos y diversificación de patrimonio. La apuesta de Hacienda es que los efectos de la nueva legislación reviertan el escenario.
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La gran apuesta económica del Gobierno de José Antonio Kast todavía tiene una prueba pendiente: convencer a los inversionistas de que Chile vuelve a ser un lugar suficientemente atractivo para dejar sus recursos.

Mientras La Moneda ha destinado buena parte de su capital político a sacar adelante la denominada Ley Miscelánea o megarreforma, diseñada precisamente bajo la promesa de recuperar inversión, crecimiento y certezas, las últimas cifras del Banco Central muestran una señal que corre en dirección contraria.

Según cálculos realizados por el diario La Tercera en base a los datos del Banco Central, durante el primer semestre de 2026 salieron del país US$2.146 millones pertenecientes a personas y empresas no financieras. El monto prácticamente triplica los US$723 millones registrados durante igual período de 2025 y constituye la cifra más alta para un primer semestre desde 2022.

Eso sí, hay una diferencia importante entre ambos trimestres. Entre enero y marzo emigraron US$1.887 millones, mientras que entre abril y junio la cifra cayó hasta US$258 millones. Es decir, el grueso de la salida ocurrió al comienzo del año y el fenómeno se moderó considerablemente durante el segundo trimestre.

El dato, por lo tanto, no permite concluir por sí solo que exista una nueva “fuga de capitales” como la observada después del estallido social, la pandemia y el comienzo de la incertidumbre constitucional. Pero sí deja instalada una pregunta políticamente incómoda para un Gobierno que ha situado la recuperación de la confianza empresarial en el centro de su relato económico: ¿por qué, sin procesos constituyentes ni una reforma tributaria destinada a subir impuestos en el horizonte, los recursos siguen buscando alternativas fuera de Chile?

La comparación con los años de mayor incertidumbre también obliga a dimensionar el fenómeno. En 2020 salieron US$9.691 millones y en 2021 otros US$7.064 millones. Luego comenzó una disminución: 2022 cerró con US$2.811 millones y durante todo 2025 la cifra llegó a US$1.015 millones.

Por eso el salto observado al comenzar 2026 sorprendió. Para Javier Jaque, socio líder de CCL Auditores Consultores, una explicación está menos en la contingencia política que en las perspectivas económicas.

“Resulta llamativo que efectivamente haya resultado un alza en comparación a similar fecha de años anteriores. Por lo pronto se pudiera explicar primero porque el mercado se mueve en base a expectativas de crecimiento y expectativas de rentabilidad”, sostiene al citado medio.

Y apunta directamente a una de las debilidades que enfrenta el Ejecutivo: “El mercado chileno está bastante deprimido y cifras del 2% de crecimiento anual no auguran buenos retornos”.

La advertencia adquiere mayor relevancia después de que el Banco Central informara esta semana que el PIB se contrajo 0,2% anual durante el segundo trimestre, acumulando dos trimestres consecutivos de retroceso.

Cristián Mena, socio de Mena Alessandri & Asociados, evita interpretar automáticamente los US$2.146 millones como una señal de desconfianza política.

“No veo un factor político, jurídico o tributario puntual que, por sí solo, explique este aumento. Tampoco calificaría automáticamente todo el flujo como una fuga de capitales”, afirma.

A su juicio, desde los años de mayor incertidumbre se produjo además un cambio en la manera en que personas de alto patrimonio y empresas administran sus recursos.

“En el caso de las personas, se ha consolidado una estrategia de largo plazo orientada a reducir la concentración del patrimonio en un solo país y una sola moneda. En las empresas, además, pueden existir razones operativas, como la administración de liquidez, los créditos comerciales, el financiamiento de filiales o la expansión internacional”, explica.

El fenómeno, agrega, responde a “una mayor diversificación patrimonial” junto con decisiones financieras de actores que hoy operan con una perspectiva internacional.

Ley Miscelánea enfrenta su verdadera prueba

Es precisamente ese escenario el que la Ley Miscelánea busca modificar. El Gobierno presentó su principal reforma económica como una herramienta destinada a recuperar competitividad, entregar certezas de largo plazo y volver a movilizar inversiones. El propio Presidente Kast sostuvo durante su tramitación que uno de sus objetivos centrales era “recuperar la competitividad tributaria y recuperar la inversión”.

Uno de sus instrumentos emblemáticos fue la invariabilidad tributaria para grandes proyectos. La fórmula aprobada estableció períodos diferenciados según el tamaño de las inversiones: diez años para aquellas entre US$50 millones y US$100 millones; 15 años desde US$100 millones y menos de US$350 millones; y 20 años para inversiones iguales o superiores a US$350 millones.

El camino, sin embargo, estuvo lejos de entregar la imagen de certidumbre que Hacienda pretendía proyectar.

La Moneda debió negociar voto a voto en el Congreso, retirar la urgencia cuando constató que no tenía los respaldos necesarios en el Senado y posteriormente enfrentar tres requerimientos de la oposición ante el Tribunal Constitucional.

Finalmente, el TC mantuvo buena parte de la invariabilidad tributaria, pero eliminó la posibilidad de que Hacienda extendiera sus plazos en determinadas circunstancias y objetó que alcanzara a proyectos conexos. También declaró inconstitucional el mecanismo de restitución de gastos para proyectos cuyas Resoluciones de Calificación Ambiental fueran anuladas y frenó disposiciones relacionadas con las microrelocalizaciones acuícolas.

Hacienda decidió leer el resultado como una victoria. El ministro Jorge Quiroz calificó el fallo como “inequívocamente satisfactorio” y destacó especialmente que sobreviviera el corazón del régimen de invariabilidad, precisamente porque el Ejecutivo lo considera una herramienta para entregar certezas a los privados.

Ahora esa tesis deberá pasar desde el Congreso y el TC a las decisiones concretas de inversión.

Gustavo Serrano, socio de Serrano Abogados y experto en tributación, sostiene que el atractivo de los mercados externos sigue jugando en contra de Chile.

“Por un lado, las tasas de interés en mercados como EEUU siguen muy atractivas. Por otra parte, empresas y personas buscan resguardar su patrimonio y diversificar riesgos frente a la coyuntura y reformas”, explica.

Su diagnóstico apunta también a un problema interno: “Chile, con un mercado de capitales aún dañado y con varias reformas pendientes, no ofrece alternativas que puedan, razonablemente, competir contra ello”.

El asunto no es menor para La Moneda. El Gobierno consiguió aprobar su principal apuesta económica y Hacienda ya prepara un nuevo frente para reactivar el mercado de capitales y ampliar las alternativas de financiamiento. Pero una ley puede modificar incentivos; recuperar confianza depende finalmente de que esos incentivos se traduzcan en decisiones de inversión.

La apuesta por el efecto retardado

Entre los especialistas, de todas formas, existe la expectativa de que todavía sea demasiado temprano para juzgar los efectos de la megarreforma.

Jaque plantea que “la reforma tributaria necesita un tiempo para que pueda comenzar a rendir frutos” y sitúa el fenómeno precisamente en las expectativas sobre la rentabilidad que Chile ofrece hoy frente a la que podría ofrecer más adelante.

Los capitales, recuerda, pueden desplazarse hacia mercados con mejores retornos y regresar si la economía chilena consigue recuperar dinamismo y acercarse a la meta de crecimiento planteada por el Ejecutivo.

El economista jefe de Bci, Sergio Lehmann, comparte esa expectativa. En un escenario internacional cada vez más integrado, considera natural que existan incentivos para diversificar las inversiones, pero anticipa que “de la mano con los cambios estructurales que se incorporaron en la megarreforma, veríamos atractivos para atraer capitales a nuestra economía”.

Mena introduce un matiz adicional: incluso una recuperación económica no necesariamente devolverá todos esos recursos a Chile, porque parte del cambio parece estructural.

“La diversificación se ha vuelto más amplia y sofisticada. Ya no consiste solamente en mantener dólares o adquirir un inmueble fuera de Chile. Hoy se diversifica por moneda, país, custodio, clase de activo, nivel de liquidez y horizonte de inversión”, sostiene.

Por ahora, las cifras entregan señales mixtas. La salida de recursos durante el primer semestre fue la mayor en cuatro años y triplicó la registrada hace doce meses, pero entre el primer y segundo trimestre se desplomó desde US$1.887 millones hasta US$258 millones.

Para el Gobierno, esa diferencia puede terminar siendo decisiva. Si la moderación continúa y la megarreforma consigue movilizar nuevas inversiones, Hacienda podrá exhibir los datos como la confirmación de su estrategia. Si los capitales vuelven a acelerar su salida, la discusión será otra: después de haber modificado impuestos y regulaciones precisamente para recuperar la confianza, La Moneda tendrá que explicar por qué esa confianza todavía no aparece.

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