PAÍS
Milei abre el Foro Madrid con una ofensiva ideológica: “La batalla global entre el bien y el mal”
Javier Milei convirtió su intervención inaugural en el Foro Madrid en una defensa de la polarización política como estrategia: identificó a la izquierda como el principal adversario internacional y llamó a organizar a las fuerzas que, según dijo, defienden “las ideas de la libertad”.
El reciente discurso inaugural de Javier Milei en el V Encuentro Regional de Foro Madrid en Santiago no fue una rendición de cuentas tradicional ni una alocución diplomática corriente.
Detrás del repaso de los números de su gestión donde afirmó que había reducido la pobreza en Argentina 30 puntos , el mandatario argentino -fiel a su estilo- escenificó un meticuloso ejercicio de confrontación política, entre el bien y el mal, donde el “socialismo empobrecedor” y el progresismo -a quienes calificó de “zurdos mugrosos”– representan el mal, y el ultra conservadurismo nacional e internacional de derecha, representan el bien.
Ante dirigentes políticos, parlamentarios y referentes de la derecha internacional, el mandatario argentino planteó que el progresismo constituye una amenaza organizada a nivel regional y mundial, y llamó a construir una red internacional para enfrentarla.
Para Milei, el escenario actual no es una simple competencia de gestión, sino un tema “existencial”.
En primer lugar saludó a Santiago Abascal, fundador del Foro Madrid -quien no estuvo presente- y destacó el carácter simbólico de realizar el encuentro en Chile, país que utilizó como ejemplo precisamente de la disputa cultural. Según afirmó, tras el gobierno de Salvador Allende Chile vivió “un periodo de estabilidad y crecimiento” asociado a las ideas de libertad, pero posteriormente cayó “en la farsa del socialismo del siglo XXI”.
Lo que no dice Milei fue que ese periodo de estabilidad a la que hace referencia, hubo 30 años donde en Chile gobernó la Concertación, con ideas del progresismo.
Pese a esa omisión, el mandatario argentino sostuvo que el problema no estuvo en los resultados económicos del modelo chileno, sino en la pérdida de la llamada “batalla de las ideas”.
“Nosotros, en cambio, sabemos la verdad. Sabemos que el motivo por el cual el estallido era inevitable fue que por demasiado tiempo aquí descuidaron el terreno de la batalla de las ideas”, afirmó.
Según Milei, la izquierda logró instalar un relato contrario al modelo económico chileno mediante su presencia en instituciones culturales, universidades y medios de comunicación. Vinculó además el estallido social de 2019 con lo que calificó como una “ola de violencia izquierdista sin precedentes”, responsabilizando a sectores de izquierda por la legitimación política de esas protestas.
La izquierda como adversario global
El eje central del discurso estuvo puesto en la idea de que la izquierda opera mediante una coordinación internacional, frente a la cual la derecha debe construir una estructura equivalente.
Milei sostuvo que la izquierda regional se reorganizó después de la caída de la Unión Soviética a través del Foro de San Pablo, instancia fundada en 1990 por partidos y movimientos progresistas y de izquierda latinoamericanos, que el mandatario argentino presentó como una herramienta para recuperar influencia política en la región.
“Tras la caída de la Unión Soviética, esa izquierda se reorganizó con el Foro de San Pablo para rearmar su estrategia, tomar el poder por la vía democrática en lugar de la lucha armada”, afirmó.
En su diagnóstico incluyó también a otras articulaciones políticas internacionales vinculadas a sectores progresistas, planteando que la izquierda cuenta con redes transnacionales mientras que sus adversarios no han construido una respuesta equivalente.
“Por eso la derecha también se tiene que organizar. Si ellos tuvieron su internacional socialista, nosotros tenemos que profundizar nuestros lazos de amistad en nuestra propia red internacional”, sostuvo.
El Presidente argentino definió esta disputa en términos morales y civilizatorios, presentando a la izquierda radical como un adversario que busca transformar las instituciones desde dentro.
“Al mal organizado se lo vence con el bien organizado, no hay otra manera”, afirmó.
“Una batalla existencial”
Durante su intervención, Milei insistió, además, en que la disputa política actual supera las fronteras nacionales y forma parte de una confrontación global.
“El falso nacionalismo del que a veces hacen gala, solo oculta esta verdad, que consiste en que son un movimiento sin patria, sin futuro and condenado a hacer fracasar a los países en donde toman asiento”, señaló.
El mandatario argentino planteó que la defensa de la soberanía nacional requiere, a su juicio, abandonar las ideas de izquierda y fortalecer alianzas entre gobiernos que compartan los principios de libertad económica, seguridad y orden.
Hacia el final de su discurso, profundizó ese marco de polarización al señalar que el mundo enfrenta una disputa entre “el bien y el mal”.
“Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones, es una batalla a nivel global entre el bien y el mal”, afirmó.
Y agregó: “Mientras que el mal está encabezado por la izquierda radical y el terrorismo, cuyo objetivo es barrer con nuestros modos de vida mediante la violencia y la propaganda”.
Un mensaje para la derecha internacional
El discurso inaugural de Milei convirtió al Foro Madrid en un espacio de reivindicación de una identidad política compartida por sectores conservadores y nacional-conservadores de distintos países.
La intervención estuvo atravesada por una interpretación del escenario internacional donde la izquierda aparece como un actor coordinado globalmente y donde la respuesta debe ser una articulación equivalente de fuerzas políticas que defienden la libertad económica, la seguridad y valores tradicionales.
La frase con la que cerró su intervención sintetizó el tono general de su mensaje: una convocatoria a sus aliados internacionales a sostener la confrontación ideológica.
La consecuencia táctica de esta división es la anulación deliberada del centro político o de cualquier postura de consenso.
Al declarar que “aquel que prefiera quedarse a un costado indiferente, sepa que eso es exactamente lo que busca el bando del mal” Milei empujó de ese modo a la audiencia a una lógica de trinchera: en la política moderna, o se milita en su alianza internacional o se es cómplice de la destrucción.