Juego Limpio
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Señales de alerta: el océano entra en zona desconocida
Las temperaturas récord de los océanos responden a una tendencia de calentamiento global sobre la que actúa El Niño. El fenómeno natural no causa el calentamiento excepcional, pero puede intensificar sus efectos y alterar patrones de lluvias y temperaturas, también en Chile.
En las últimas semanas han aparecido muchas publicaciones que vinculan las temperaturas récord que se han registrado durante 100 días consecutivos, como consecuencia del fenómeno de El Niño. En este punto cabe hacer distinciones y aclaraciones a través de la revisión de las fuentes meteorológicas más serias.
De acuerdo con el Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S), durante más de tres meses amplias zonas del océano Pacífico tropical han registrado temperaturas superficiales del mar que se ubican entre las más altas observadas desde que existen registros satelitales. El fenómeno ha llevado a algunos centros de monitoreo a advertir que el océano está entrando en un escenario sin precedentes, con valores diarios que han superado registros anteriores para la misma época del año desde 1981.
Y aquí viene una precisión clave: el calentamiento excepcional del océano no es provocado por El Niño; el fenómeno climático se desarrolla sobre un océano que ya está más cálido por el cambio climático y puede intensificar sus efectos.
Los datos del programa europeo Copernicus, basado en el sistema de reanálisis climático ERA5 del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF), muestran que las temperaturas superficiales del océano global han alcanzado valores extraordinariamente altos durante 2026. Estos registros son parte de una tendencia observada en los últimos años: océanos más cálidos, olas de calor marinas más frecuentes y una mayor acumulación de energía en el sistema climático.
El océano absorbe cerca del 90% del exceso de calor generado por el aumento de gases de efecto invernadero, por lo que sus temperaturas funcionan como uno de los principales indicadores del calentamiento global. Esto de acuerdo con el registro global que realiza el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo.
Es sobre este escenario oceánico más cálido que comenzó a fortalecerse un nuevo episodio de El Niño, el patrón climático natural asociado a un calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial central y oriental.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) monitorea este fenómeno a través de la región Niño 3.4, donde las anomalías de temperatura superficial del mar alcanzaron valores cercanos a los umbrales utilizados para clasificar episodios intensos. La intensidad de El Niño, sin embargo, no depende únicamente de la temperatura del océano: también considera la respuesta atmosférica y la persistencia del fenómeno.
La diferencia entre ambos fenómenos es fundamental para entender lo que está ocurriendo. El Niño no es la causa del calentamiento récord del océano global, sino una oscilación natural que redistribuye el calor acumulado en el Pacífico y que puede elevar temporalmente la temperatura media del planeta.
- En otras palabras, El Niño actúa sobre un océano que ya parte desde niveles excepcionalmente altos debido al calentamiento provocado por las emisiones humanas. Por eso, la comunidad científica analiza estos eventos como una combinación entre variabilidad natural y una tendencia de fondo impulsada por el cambio climático.
La Organización Meteorológica Mundial advierte que los episodios intensos de El Niño suelen modificar los patrones de lluvia y temperatura a escala global, aumentando la probabilidad de eventos extremos en distintas regiones. Sus efectos pueden sentirse en forma de sequías, lluvias intensas, olas de calor y cambios en ecosistemas marinos. En Chile, el fenómeno puede influir en las precipitaciones y temperaturas, aunque sus efectos dependen de otros factores atmosféricos y oceánicos que determinan cómo se manifiesta en cada zona del país.
La pregunta que enfrenta la ciencia climática es cómo responderá un fenómeno conocido –El Niño– en un planeta con un océano cada vez más cálido. Los próximos meses permitirán determinar la evolución del evento y sus impactos, pero los registros actuales ya muestran una señal clara: el océano está acumulando más calor y alcanzando condiciones que no tienen equivalente cercano en los registros modernos. Más que un episodio aislado, los científicos observan un cambio en el estado de fondo del sistema climático.
Para Chile, la evolución del fenómeno será especialmente relevante, porque El Niño puede modificar la distribución de las lluvias y temperaturas, aunque sus efectos no son automáticos ni iguales en todo el territorio. La interacción con otros patrones atmosféricos –como la Oscilación Antártica, la temperatura del Pacífico frente a Sudamérica y las condiciones locales– determina finalmente cómo se manifiesta en cada región.
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