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Kast proclama que “Chile está de vuelta” y hace guiño a Trump con dura crítica a la ONU PAÍS EFE

Kast proclama que “Chile está de vuelta” y hace guiño a Trump con dura crítica a la ONU

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En su debut ante la Asamblea General, el Presidente aseguró que Chile dejó atrás años de estancamiento y llamó a los inversionistas a elegir el país. Además, cuestionó la burocracia y falta de acción de Naciones Unidas, en una crítica que sintonizó con los reparos de Donald Trump al organismo.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
José Antonio Kast debutó ante la Asamblea General de la ONU proclamando que “Chile está de vuelta” y exhibiendo los primeros seis meses de su Gobierno en seguridad, inversión y desregulación. El mandatario también lanzó una dura crítica al organismo, al que acusó de no estar “a la altura de los desafíos de nuestros tiempos”, y propuso reducir su burocracia, suspender agendas no prioritarias y reformar el Consejo de Seguridad.
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“Chile está de vuelta”. Con esa frase como hilo conductor, el Presidente José Antonio Kast debutó este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde presentó los primeros seis meses de su administración como el comienzo de un cambio de rumbo tras años de estancamiento y aprovechó la tribuna internacional para lanzar una dura crítica al funcionamiento de la propia ONU.

El discurso tuvo además un punto de encuentro con el tono que Donald Trump ha utilizado frente a los organismos multilaterales. Horas antes, el mandatario estadounidense también había cuestionado a instituciones internacionales durante su intervención ante la Asamblea General. Kast, que durante su visita a Nueva York también confirmó su participación en el Escudo de las Américas impulsado por Trump, centró sus reparos en la burocracia, la lentitud para actuar y las prioridades de Naciones Unidas.

El Presidente comenzó su intervención recordando el discurso pronunciado en el mismo foro por Jorge Alessandri hace más de seis décadas. Desde allí trazó su diagnóstico sobre las últimas décadas: destacó el desempeño económico de Chile durante los años 90 y comienzos de los 2000, para luego sostener que el país se estancó producto de “malas decisiones”, mayores impuestos y regulaciones.

Kast también hizo referencia al estallido social de 2019. “Chile se quebró y se instaló en nuestras calles, por meses, un estallido de violencia, donde reinó el caos y se impuso el desorden”, afirmó.

Fue entonces cuando presentó el mensaje central de su primera intervención ante Naciones Unidas: “He venido hasta este foro, a contarles, que Chile está de vuelta. Y no es una consigna. Es la constatación de un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo”.

El mandatario reivindicó el orden como una condición necesaria para la libertad y aseguró que, después de seis meses de administración, Chile es “un país más seguro, un país más competitivo y un país con menos burocracia”.

Para respaldar esa afirmación, destacó una disminución de 11,5% en la tasa de homicidios durante el primer semestre, una reducción de 86% en el ingreso irregular por las fronteras y un aumento de 50% en las expulsiones respecto del año anterior. También relevó el Acuerdo de Santiago como herramienta de coordinación sudamericana contra el crimen organizado transnacional. Esas cifras fueron las presentadas por Kast en su discurso ante la Asamblea General.

En materia económica, el Presidente destacó la rebaja del impuesto a las empresas de 27% a 23%, la invariabilidad tributaria por veinte años para grandes inversiones y las medidas adoptadas para reducir la denominada “permisología”. Según afirmó, durante sus primeros seis meses de Gobierno ingresaron solicitudes de inversión por más de US$44 mil millones al Sistema de Evaluación Ambiental.

Kast reconoció, sin embargo, que “la economía aún no despega” y que el desempleo continúa alto. “Los resultados tardan, pero las reformas que estructuran el futuro ya están en marcha”, sostuvo.

El Presidente utilizó además la tribuna de Naciones Unidas para enviar un mensaje directo al mundo empresarial. “A quienes nos escuchan desde el mundo de la inversión les digo: elijan Chile para invertir”, afirmó, destacando la estabilidad institucional, las reservas de litio, la producción de cobre, el potencial energético y la ubicación estratégica del país.

Pero fue al abordar el funcionamiento del sistema multilateral cuando elevó el tono. “Naciones Unidas tiene un rol que jugar y lo tiene que hacer con el carácter y la energía que hasta hoy no ha mostrado”, afirmó, antes de introducir lo que él mismo calificó como “lo más incómodo” de su intervención.

“Esta Organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos”, sentenció Kast.

El mandatario sostuvo que el problema no responde únicamente al liderazgo de Naciones Unidas, sino también a su capacidad de acción. “Naciones Unidas durante las últimas décadas y por distintos motivos no ha sido parte de la solución a estos problemas”, afirmó.

Kast cuestionó que continúe vigente una arquitectura institucional diseñada después de la Segunda Guerra Mundial. “No es posible mantener vigente el orden mundial del año 1945 en un mundo del 2026”, sostuvo.

En particular, apuntó contra “una arquitectura que delibera en exceso y ejecuta con lentitud”, un Consejo de Seguridad que, a su juicio, continúa reflejando el escenario político de 1945 y “una burocracia que crece hacia adentro”.

También criticó “una proliferación de agendas” que, pese a que pueden responder a objetivos que calificó como nobles, habrían terminado desplazando las funciones esenciales establecidas en la Carta fundacional del organismo: mantener la paz, proteger la vida y defender la libertad de los pueblos.

Pese a sus cuestionamientos, Kast remarcó que Chile continúa creyendo en Naciones Unidas. “Creer en ellas implica exigirles que cumplan con su mandato”, afirmó.

Su propuesta contempla tres medidas: reducir la burocracia y concentrar los recursos donde existan vidas en juego; suspender las agendas que no sean prioritarias; y reformar el Consejo de Seguridad para que sus decisiones recuperen efectividad y respeto.

El mandatario reivindicó al mismo tiempo el compromiso chileno con el multilateralismo, destacando el Acuerdo de Alta Mar y la candidatura de Valparaíso para albergar su Secretaría Ejecutiva. Definió esa apuesta como un multilateralismo “concreto, ambicioso y capaz de mostrar resultados”.

Kast también dedicó parte de su discurso a la inteligencia artificial. Advirtió que mientras los países discuten cómo reformar instituciones creadas hace ocho décadas, está emergiendo “la tecnología más poderosa que la humanidad haya construido, y no la está gobernando nadie”. En ese ámbito, defendió para Chile un “ritmo responsable” que permita avanzar en innovación acompañado de regulación, inversión y evaluación.

Hacia el cierre, el Presidente volvió a la idea que atravesó toda su intervención. “Chile volvió a poner orden, y con el orden está regresando la libertad. Volvió la confianza, y con la confianza comienzan a volver las ganas. Volvió la inversión, y con la inversión comenzará a volver el trabajo”, afirmó.

Y terminó reforzando su mensaje ante los líderes reunidos en Nueva York: “América Latina puede ser el continente de la próxima década no porque alguien lo permita, sino porque tenemos la capacidad y la voluntad de hacerlo. Chile quiere liderar el camino para lograrlo. Chile está de vuelta”.

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