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La semana en que Arrau dinamitó puentes con el Congreso
El ministro enfrenta críticas transversales por su relación con el Parlamento luego del rechazo a la reforma migratoria. Su frase “yo por mí, no iría al Congreso” profundizó el malestar y abrió dudas sobre la conducción política de una agenda que necesita mayorías amplias.
Fue una semana negra para la agenda de seguridad del Gobierno. El rechazo a la reforma constitucional que buscaba ampliar el plazo de detención de migrantes irregulares expuso las dificultades del Ejecutivo para construir mayorías.
- El ministro de la cartera, Martín Arrau, enfrenta este escenario con una relación deteriorada con el Congreso y una percepción cada vez más extendida de que ha subestimado el trabajo político que requiere sacar adelante su agenda.
“Yo por mí, no iría al Congreso”, dijo Arrau esta semana en un conversatorio con Icare. Frase que dinamitó los puentes en un momento clave para su cartera y la misión de insistir en el Senado con la reforma constitucional, para lo cual necesita un quórum de dos tercios.
- Si bien después intentó calmar los ánimos e insistió en que siempre ha relevado el rol del Parlamento, lo cierto es que esta declaración “desafortunada” para algunos terminó confirmando una crítica que venía acumulándose: una suerte de desidia frente al trabajo legislativo.
El senador Pedro Araya (PPD) fue explícito. “Conversar con el Congreso no es un favor ni una actividad voluntaria, es parte de su pega”, subrayó. Y el episodio de la Ley Antibarricadas 2.0 volvió a alimentar ese cuestionamiento: la iniciativa avanzó al Senado con cambios impulsados por la oposición y sin Arrau en la Sala, pese a tratarse de un proyecto de su propia agenda.
- Parlamentarios clave para la negociación anticiparon un complejo camino en el desierto. Araya habló de la necesidad de “menos calculadora parlamentaria y más conducción”, mientras que el senador Karim Bianchi advirtió una “barrera altísima” para conseguir los respaldos requeridos en el Senado.
“Nosotros nos podemos entender con el ministro Segpres y así liberamos al ministro Arrau de esta molestia”, dijo el independiente del comité Evópoli, Matías Walker.
- La presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez (RN), llevó el diagnóstico un paso más allá: habló de “falta de conducción política” y de una “cadena de errores”. Su advertencia apunta al problema de fondo: si La Moneda no corrige su estrategia de interlocución con el Congreso, las dificultades legislativas de Arrau pueden terminar convirtiéndose en un problema político del Gobierno.
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