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Gonzalo Arenas llega con santos en la corte a la vocería
Por trayectoria, el nuevo subsecretario de la Segegob no se queda atrás, pero si su vehemencia se antepone a la conducción requerida, la intensidad puede convertirse en un problema. Por ahora, sabemos que tiene santos en la corte, aunque no todos le prenden velas.
“Haz lo que tú sabes hacer”, esa dicen que fue la instrucción del Presidente José Antonio Kast al nuevo subsecretario de la Segegob, Gonzalo Arenas, en su primer día de trabajo en La Moneda. La frase puede sonar muy general, pero quienes conocen a ambos saben que responde a un conocimiento mutuo forjado hace muchos años. “Arenas es hombre de Kast, de eso no hay duda”, dice una fuente que trabajó de asesor en el Congreso.
- Tras el paso de Pablo Longueira al Senado, fue José Antonio Kast quien recibió a la camada de jóvenes parlamentarios de la UDI en la Cámara de Diputados, entre ellos, a Marcelo Forni, Marcela Cubillos y el propio Arenas, entonces parlamentario por La Araucanía, quien se transformaría con el tiempo en una suerte de escudero de Kast en temas valóricos y promotor de su candidatura a la presidencia del partido.
Más que fichar un rostro, La Moneda buscó esta vez recuperar la confianza extraviada. Arenas es un político con un vínculo probado en años de pasillos, votaciones y también derrotas internas. Y no solo ha sido aliado de Kast, sino también muy cercano al biministro Claudio Alvarado, con quien trabajó como asesor en Segpres y en Interior durante el segundo mandato de Sebastián Piñera.
- Aunque jugar de memoria no es fácil –se requiere mucha sintonía fina–, la idea de tener a Arenas como vocero no es antojadiza, tras largos meses de críticas al diseño comunicacional del Gobierno y la estrepitosa salida de Mara Sedini. El cambio busca dar más peso político a las vocerías, claridad en la transmisión de argumentos y orden al relato oficialista, que ha brillado por su ausencia.
Arenas llega con un estilo frontal, vehemente, a ratos destemplado. En 2009, durante una interpelación a Edmundo Pérez Yoma, lanzó documentos hacia el entonces ministro del Interior y la sesión debió suspenderse; años más tarde acumuló controversias por declaraciones sobre jueces y por respaldar un video de marinos con cantos xenófobos. “Quieren que canten la ronda de San Miguel”, espetó aquella vez quien también fuera estudiante de la Escuela Militar.
- La pregunta que se instala entonces es de perogrullo: ¿lo traicionará esa vehemencia o es justo lo que el Gobierno necesita en este momento?Mientras algunos señalan que el estilo provocador evocaría al exvocero de Milei, Manuel Adorni, otros aseguran que hace poco reconoció públicamente que se arrepiente de algunos exabruptos. La franqueza puede ser una virtud, dicen, pero en política no siempre es bienvenida.
Quienes conocen a Arenas, valoran también sus capacidades. Dicen que cuando el financiamiento irregular de la política tocó a la UDI, fue uno de los primeros en plantear discrepancias con la conducción del partido, y que su llegada al Gobierno viene a equilibrar un déficit político que se intentó soslayar en un comienzo con nuevos rostros. “Hoy vuelve a valorarse la experiencia”, dice una fuente de la colectividad de calle Suecia.
- El círculo de poder de Arenas se cierra con el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, con quien profundizó su relación mientras compartían cargos en la Universidad San Sebastián. Por trayectoria, el nuevo subsecretario de la Segegob no se queda atrás, pero si su vehemencia se antepone a la conducción requerida, la intensidad puede convertirse en un problema. Por ahora, sabemos que tiene santos en la cortes, aunque no todos le prenden velas.